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jueves, 3 de noviembre de 2016

Juanjo Zamorano nos ofrece buen country rock con paisaje vital propio entre el amor y la guerra

Portada
Con el country hecho aquí en España, al menos aquel que, sin pretender ser más que nadie, recurre a las raíces para adaptar el sentimiento con sensualidad y determinación, me sucede algo curioso a la par que emotivo: se me antoja tan o más propio que en su país de origen.  De música de raíz americana hay de muchas clases, aunque a algunos les parezca estúpidamente toda igual de yanqui.  Es por ello que se presta a la reinvención, dependiendo de la época y el autor que nos sirva de referencia. Incluso interviene el ambiente que  envuelva al artista, y la apuesta de éste por crear canciones vivaces o melancólicas, según el caso,  fusionándolo con otros estilos que van del blues al rock and roll pasando por el folk, el pop y la psicodelia. Y en esa amalgama, consecuente con el buen criterio, se sitúa este grandísimo autor que es  Juanjo Zamorano, quien debutaba en solitario a finales de 2015 con un álbum que no debería pasar desapercibido en absoluto. Se trata de un disco excelente que destaca por esa enorme capacidad de su autor para componer canciones de melodías conmovedoras al ritmo de un country hecho a medida de sus inquietudes artísticas pero también para contentar con creces  la pasión de cualquier amante de la música sensible e inspiradora, venga de donde venga, y vaya hacia donde vaya.   

Trayectoria 

Juanjo Zamorano
El asturiano Juanjo Zamorano  nació en Madrid en 1975. Ha formado parte de grupos como Disco Sucks, Void, o los Pilgrim Rose con los que ha grabado, como cantante  y guitarrista, el Ep “Turns Winter into Spring” (2010) y el álbum “Brighter Days Will Come” (2012). También ha colaborado con Hendrik Röver en 2013 grabando “Cantan” con los también mencionados Pilgrim Rose  o en el “Wading The River” (2015) de Stormy Mondays. 

El disco que te presentamos fue grabado, mezclado y masterizado por Hendrik Röver (Los Deltonos)  en sus Guitar Town Recordings (Muriedas-Cantabria) en septiembre de 2014 y mayo de 2015. Todos los temas son de Zamorano  y en un par de ellos,  “(It was a) bad Day” y “Bakersfield”  ha contado con la colaboración indispensable de Hendrik Röver quien también aporta guitarra y teclados, más la producción.   

La banda que ha grabado este álbum está formada por Juanjo a la voz, guitarra y armónica, acompañado por Daniel Montgomery a la percusión, Pablo Gancedo al bajo, Ángel Parada a los coros, Goyo Chiquito al contrabajo y Toño López Baños a la batería. La ilustración de la portada corresponde al cuadro “Gassed” (1919)  de John Singer Sargent , en el que el pintor recoge los devastadores efectos de un ataque con gas mostaza en la primera guerra mundial.   Una fila de soldados heridos, con los ojos vendados por los efectos del gas, caminan hacia un puesto de socorro con el contraste de otro grupo que juegan al futbol en un lejano segundo plano.  El digipack incluye un libreto, diseñado y maquetado por Victor Marinez Agüera con las letras de las canciones y fotografías alusivas a la temática.  Edición limitada a 500 copias.

digipack

Las canciones 

Juanjo Zamorano. Foto de su facebook
El disco se abre con  “This Time Around”, y esa bonita melodía americana cercana al pop, con guitarras de extraordinaria amplitud acompañando a la tan sensacional voz de Juanjo entre ritmos bien marcados que juegan con el tempo para ir procurando intensidades de auténtico lujo.  Competa el tema un consistente solo de guitarra. Canción luminosa que nos lleva hasta   “Wounded in Battle”, un tema que arranca con introducción de armónica al paso de la acústica. Una canción que nos habla de un soldado caído en la batalla. Se añade una consistente banda que aporta sonidos añejos, ritmos marcados y una compenetración estelar sobre la que destaca un solo inmejorable de armónica y sendos momentos de guitarra con slide descolgando acordes y riffs de antología. Fascinante corte tras el que nos ofrece “Baba River”, canción que desprende jovialidad con un deje nostálgico y una espontaneidad propia de los más grandes a ritmo de ese rock and roll de raíz con más motivos solistas destacables a cargo de la guitarra.      

Juanjo con Hendrik Röver
En los dos siguientes temas se deja notar la sabia y experimentada mano de Hendrik Röver.   En “(It was a) bad Day” el líder de los Deltonos completó una secuencia de acordes de Juanjo con una facilidad pasmosa dando vida a un tema de una profundidad emotiva abisal. De ritmo pausado y melodía conmovedora, entre acordes de piano y guitarra rítmica, impresiona de nuevo la enérgica voz principal y un acompañamiento celestial de órgano con momento solista incluido. La otra canción, la jocosa  “Bakersfield”, tiene todo el poderío del mejor country americano, con las raíces bien ancladas y una capacidad espectacular para tratar de tú a tú al mejor de los intérpretes de cualquier época. Sensacional despliegue de instrumentación con más solos de enorme belleza.      

Juanjo Zamornao. Foto de su facebook
Prosigue el álbum con “Fit the Pieces”, homenaje a los maestros, ya sea del jazz o del rock and roll,  que le han influido para llegar a ser el gran cantante y compositor que es.  Detalles de rockabilly, ritmos que fluyen con gran facilidad, acompañan tan singular voz en este tema de melodía afable. Añade un breve pero sugerente solo de guitarra más detalles de raíces country que explotan con sustancial presencia en el siguiente corte, “Memories”. Estamos ante otra  canción que atesora todo lo mejor de los clásicos, que inspira visiones paisajísticas, con sus gentes volviendo a casa tras una larga jornada de trabajo en el campo, medida, pensada e interpretada con un deje personal único. Otro buen solo de guitarra más dobro completan este excelente tema de raíz con brotes nuevos fascinantes. Le sigue otra referencia antibélica con el título de “Mrs. Wilkes”, que se refiere a los desastres de la guerra. Folk americano a ritmo de vals de protesta con melodía cautivadora y arreglos que ponen los pelos de punta.  

Juanjo Zamorano. Foto de su facebook
“High Heel Shoes”, título del siguiente tema,  juega con los recursos del blues, el jazz y el rock and roll para crear unos momentos sonoros híbridos en los que se entremezclan la parsimonia del tempo con los toques americanos años cincuenta, más otro buen solo de guitarra,  algunos detalles de teclados y la voz genial de su máximo responsable. La aguda “That´s Not My Style (Latin Lover Stomp)” aporta la brillantez con la que Juanjo, rodeado de tan excelentes músicos, logra aportar un modo personal tan exquisito para una música atávica que mantiene hoy en día la misma frescura que tuvo en su época de máximo esplendor. Y tras las relaciones sentimentales, cierra el disco el poderoso y cautivador country de “Everyday´s Heartbreak Blues”, canción que invita al baile y a la atenta escucha con la que disfrutamos no solo de la gran voz de Juanjo sino también de todo un despliegue de recursos solistas en las guitarras más una sección rítmica que mide el tempo con una seguridad despampanante. 

Juanjo Zamorano. Foto de su facebook.
Reflexión final:

El country rock en manos de Juanjo Zamorano experimenta una revisión de parámetros tan deslumbrante que sus canciones te atrapan, de entrada, por lo emotivo de sus melodías y por la seguridad de sus tempos. Si bien respetan los fundamentos ancestrales, consigue que las canciones vayan más allá de lo conocido. Al poco de oír tan sensacional disco, logras percatarte que su brillantez no es casual. Su música aporta la sensibilidad necesaria más la maestría nada desdeñable para darte debida cuenta de que el trabajo y la emoción se compenetran para conseguir un álbum tan memorable como este, ya sea en sus composiciones como en los arreglos en los que participan un elenco de músicos magníficos. Auténticos profesionales de los que estoy convencido que no solo han captado al detalle las sensaciones que quiere transmitir Juanjo sino que han aportado filigranas, matices, recursos instrumentales y un excelente criterio con el que han enriquecido, aún más si cabe, tan maravillosos temas. Sin embargo, tan poderoso y rico trabajo discográfico no llega hasta los sentidos del atento oyente como si se tratase de un despliegue abrumador de recursos aunque los haya y de indudable calidad. Antes al contrario: resulta espontáneo, afectuoso, e inspira una libertad y una sencillez fascinante, como una bocanada de aire puro que nos hincha el alma quedándonos anonadados con la sensación de haber disfrutado del trabajo bien hecho.     

Nota: Puedes escuchar y adquitir una copia del digipack en el bandcamp de Folc records o en el de Juanjo Zamorano.  

martes, 11 de octubre de 2016

Los Chicos y su "Rockpile of Shit", del pubrock al cowpunk con humildad, diversión y fuerza colosal

Portada
Leo y escucho, con absoluta satisfacción, las numerosas críticas laudatorias, tanto de medios especializados como de público, que se refieren al nuevo y sexto disco de Los Chicos, ese “Rockpile of Shit” como uno de los mejores de su carrera y del año en curso. Editado este 2016 por Dirty Water records y por su propio sello, Folc records, su título rinde homenaje a una de sus grandes referencias musicales de cabecera, la conocida banda británica de pub rock de los setenta.  Sin lugar a dudas, este ya indispensable combo español de rock and roll ha logrado, una vez más, convencer y entusiasmar a sus acérrimos seguidores con un magnífico álbum que transmite, de principio a fin, esa algarabía propia de sus directos, esa juerga descomunal con la que les identificamos y que nos arrastra a una bacanal musical que combina powerpop, punk, más raíces americanas, y que nos explota en la cara envolviéndonos en un racimo único de sensaciones. Pero ojo, no nos dejemos llevar por la pereza intelectual y pensemos que esto que hacen es fácil, que está chupado, que les sale porque son así de “gamberros”. Bueno, lo último quizá sí pero llegar hasta aquí les ha y les sigue costando lo suyo. No lo duden. Desde las imaginativas letras a las cautivadoras melodías adobadas con los acordes precisos, pasando por la tremenda combinación rítmica y las desgarradoras voces, no son virtudes innatas,  ni las da la ingesta masiva de alcohol, ni las copiosas comidas. Necesitan de mucho trabajo y sobre todo de mucha ilusión con humildad. Cualidades que forman parte también de su idiosincrasia sin la que, estos Chicos no nos parecerían ni la mitad de divertidos y salvajes.     

Trayectoria 

Los Chicos. Foto: David Frías
Los Chicos son actualmente Rafa Suñén, voz principal;  los hermanos Gerardo y Antonio Urchaga, guitarras;  Guillermo Casanova (The Government) al bajo y Ral Garcia (The Pulsebeats) a la batería. Por la sección rítmica han pasado otros músicos como Chema e Ignacio Benedicto “Piña” a la batería o Manuel Nuñez al bajo, quienes han abandonado el proyecto por cuestiones familiares o laborales. Formados en Madrid a finales de los noventa, su primer trabajo discográfico fue un Ep editado en 2002 con el título de “Shake,shake”. En 2003 sacaron un Lp titulado “Shackin’& prayin”. El siguiente disco se llamó “Fat spark!” de 2005 y en 2007 vio la luz “Launching Rockets”, el último con el que colaboraría Nacho al saxofón que dejaría la banda por motivos personales. En 2009 editarían un single con Dirty Water como adelanto de su siguiente álbum, con dos portadas confeccionadas por Lluís Fuzzhound y Mik Baro. Al año siguiente saldría al mercado discográfico su aclamado Lp, titulado genéricamente “We Sound Amazing But We Look Like Shit”, del que puedes leer una reseña en este mismo blog aquí.


Desde entonces los Chicos han triunfado hasta en las antípodas donde han realizado un par de giras en Australia. Durante su trayectoria también han sacaron un Cd recopilatorio con Off The Hip con el título de "10 Years Of Shakin'Fat and Launchin'Shit" y han editado un Ep con cinco temas acústicos para Folc records y Dirty Water grabado en junio de 2010 en el programa de Radio 3, “Hoy empieza todo”.  Su anterior  disco "In the Age Of Stupidity” (+ info) se grabó en agosto de 2012 en los Estudios Sónica de Madrid con Ramón Moreira. Mike Mariconda se encargó de la producción, masterización y mezcla en el Estudio de Mac de Santander. Dirty Water se hizo cargo de la edición para todo el mundo excepto Australia y Nueva Zelanda a cargo de Off The Hip.

Su nuevo disco se grabó, mezcló y masterizó por Hendrik Röver en Guitar Town Studios de Muriedas (Cantabria) en noviembre de 2015. Para la grabación de este nuevo álbum han contado puntualmente en algún tema con la colaboración del mencionado Hendrik Röver (Los Deltonos) a la guitarra y el piano, Spencer Evoy (MFC Chicken) al saxo, y Gema más María a los coros. La producción ha corrido a cargo de la banda más Hendrik, con la ayuda de Johnny Casino (Asteroid B612).  El hilarante diseño es obra de Guillermo Casanova y las fotos son de Carlos Preil Abras. Contiene una hoja interior con las letras de las canciones.

Las canciones

Los Chicos. Foto de su facebook
El disco arranca con “A Kingdom of Coolness”, ese “reino de lo cool, templo para consumidores cuya vida nocturna está sedada por la estupidez del ayuntamiento”.  El primero de los desbordantes temas de este disco en el que aúnan fuerza, empatía, ingenio y ganas de divertirse y divertirnos sin fisuras ni límites. Potentes guitarras combinadas con ritmos galopantes  acompañan a esa aguerrida voz que emana muy bien respaldada por coros dando vida a una melodía de pub rock que genera un entusiasmo contagioso. Le sigue “Rockandrolla”, otra maravilla de desparpajo punk rock en la que nos dicen: “en el nombre del rock and roll te ruego que toques esta noche”. Riffs de antología trenzan momentos de una intensidad fascinante. Un tema que llama a la reivindicación vital: “la sociedad no tiene problema en apartarte, te sientes tan imbécil, estás tan fuera de circulación. Nadie escucha, porque un hombre no llora… sigues  alimentando tus sueños, porque habrá una forma de dejar atrás tanta trama”. 


Los Chicos. Foto: Dena Flows  
A continuación nos ofrecen “I Don't Wanna Lear Anymore”, canción en la que inciden en esa facilidad de aunar melodía embriagadora con una excelente profusión de descargas eléctricas y ritmos que invitan al baile desenfrenado, a ser posible en las primeras filas de cualquiera de sus aclamados conciertos.  Un grupo coherente y bien conjuntado que ya ha aprendido lo necesario para lograr que sus fans enloquezcan, con los amplis atronando a las órdenes del “partido anarquista de los jóvenes”.   Con el siguiente corte, “Older and Better”, su brillante capacidad creativa nos llega más sincera que nunca. Un repaso a todos estos años de dormir poco y mal, de mucho rock and roll,  a cargo de estos “veteranos de bar, encantados de envejecer”. Aquí, las guitarras se mueven a ritmo de oscuro y profuso R&B con el añadido de un saxo tenor que contribuye a crear esa atmósfera salvaje en la que destaca una sección  rítmica perseverante, entre aguijonazos de guitarra, y, cómo no, de nuevo con la gran voz principal que aporta ese toque festivo imprescindible.   

Los Chicos. Foto de su facebook
Llegamos de este modo al tema que da título al disco, un “Rockpile of Shit”. Se trata de una canción que rinde homenaje a los grupos que les ha influenciado como el mencionado combo del gran Nick Lowe, así como también a los MC5 o la Nine Pound Hammer. Unos “Rockpile de mierda, eso es lo que pensabas entonces que éramos, eso es lo que todavía piensas que somos, pues no me suena tan mal…”. Se obstinan, con excelentes resultados, en ese toque jaranero que fabrican con precisión rítmica y desparpajo convincente más una conmovedora sonoridad que te envuelve y te obliga a desbarrarte sin más propósito que disfrutar de la música, aunque eso sí, no una música cualquiera ni mucho menos insubstancial.  Le sigue “Last Day Here”, dedicada al impredecible Bobby Liebling  (Pentagram), con momentos especiales para que sigas “rockeando hasta freír los amplis… yeah sigue rockeando o empezaré a llorar”. El tema contiene todo el poder necesario para que estalle en tu cabeza a base de momentos jocosos que evolucionan de un planteamiento clásico de rock and roll, por ejemplo de un “Jailhouse Rock”,  para definir un tema original con el estilo intransferible de esta gran banda.  Acaba la cara A con “Responsability Ville”, canción de guitarras brillantes, de largos recorridos, solo incluido, con planteamiento de country rock, dando forma a una melodía que empapa los sentidos con un ritmo que cabalga meticuloso, arropando a la gran voz principal.  Un tema fantástico,  ideal para soportar la ciudad de la responsabilidad, para “sonreír al vecino al que no conoces de nada,  mientras sueñas con ser libre”.   

Los Chicos. Foto: Stephen Boxshall.
Empieza la cara B con “More Beer”,  otra letra cargada de intención lúdica, con mensaje incluido, en la que ponen de manifiesto su devoción por la cerveza: “Dame más birra con una no basta. La cogeré de aquí, sólo dame más cerveza”.  Una bebida imprescindible que nunca van a traicionar pese a los consejos del médico quien les propone que se pasen al vino o el de todos esos snobs que beben gin-tonics.  Tras una perfecta introducción de batería y esas guitarras afiladas, emerge un tema de auténtico pub rock. Toda una maravilla compositiva en la que no faltan detalles de saxo y ese estribillo de puño en alto asiendo por supuesto esa ansiada jarra de cerveza. Con el siguiente corte “Miami Beach”, los Chicos mencionan al cantante de Gun Club, Jeffrey Lee Pierce y nos cuentan: “Me asustan los coches sin pasajeros, olor a gasolina por todas partes, chicas en bikini haciéndose rayas de ketamina. Una banda marchando que toca "Night of the Vampire” (tema de Rocky Erickson).  En este caso arremeten con una avalancha de guitarras y percusión muy americana y esa voz que insufla pasión. Momentos oscuros instrumentales con voces de ultratumba completan una canción que nos lleva a “Mommy's On Mdma” con su deslumbrante arranque de bajo. Canción en la que su protagonista es una madre que toma metilendioximetanfetamina, droga más comúnmente conocida como “éxtasis”.   De este modo nos cantan: “Mamá puesta de MDMA, sus amigas la llaman para ver si está bien. Mamá de vacaciones, siendo tal cual es. No te preocupes si tienes la habitación desordenada. Disfrútalo mientras dure, ella va hasta arriba de MDMA”. Otra canción con brillante estribillo de punk rock, momentos de banda extraordinarios, guitarras anfetamínicas, percusión beligerante y genuina voz principal. 

Los Chicos. Foto: Carlos Preil
Pasamos a “Little Man”, canción de nuevo con momentos de “cowpunk”  expresado con extraordinaria voz solista. Un tema en el que toman protagonismo la sinceridad, la amabilidad, más los sueños de fortuna que mueven a ciertos “hombrecitos”. Persisten en esos componentes de raíces americanos que tan bien manejan para construir su propio mensaje musical altamente creativo repleto de detalles incluso solistas, a cargo de la guitarra, nada desdeñables y ese acompañamiento rítmico de auténtico lujo. Le sigue “Night Ride”, otra muestra más de indudable combinación melódica y rítmica que roza la perfección para una canción más introspectiva, de genuino sabor country folk, en la que nos cuentan cómo llegan tras un viaje nocturno a “un bar lleno de profetas, una escena llena de datos. Tuve que salir corriendo porque mi mente se quedó en blanco. Mi compinche me traicionó y no apareció. Aparecí en un autobús nocturno sin mapa ni ruta. Tomé varias pastillas para leer mejor mi tarot”.   Un viaje extraño con el que llegamos a los dos últimos cortes de este proverbial disco que son, siguiendo el orden del álbum, “I Know I Dont Know”, otra hilarante canción sobre reivindicación personal de la que nos encantan estos versos:  “Bueno, sé que no me conoces y sé que no te conozco, y sé que estoy imaginando cosas. Supongo que soy un caso perdido, no conozco ni tu nombre pero lo que es seguro es que soy el mejor para soñar que soy tu hombre”.  Otro irrenunciable tema de pub rock con solo de guitarra y considerables aportaciones de saxo, con ese genial momento central en el que dialogan las dos voces principales. Finaliza el disco con una fascinante canción de rock and roll llamada “Toga land” en la que se rinde homenaje al malogrado Paco Rufus, con una descarga de ritmo salvaje que recuerda, por el título, a la edición de 2015 del Bule Bule Toga Fest en la que los Chicos compartieron escenario con el añorado Paco y sus Flamin Guays (+ info).  “En una ciudad lejana, cerca de vestigios romanos, 200 locos vestidos con togas. John Belushi es su único Dios y el rock and roll rige su imperio todopoderoso”.

Reflexión final:

Los hermanos Urchaga con Nick Lowe. Foto de su facebook
En una de las esquinas de la portada del nuevo disco de los Chicos se dice: “The Crazy Pub rock preachers releasing their Brand new record!”. Probablemente hay en esa sola frase las palabras más que suficientes y precisas para resumir aquellos conceptos que realmente importan de este flamante álbum llamado “Rockpile of Shit”.  A partir de aquí, con esos motivos claros, sin discusión posible, solo falta escucharlo y, si es posible, disfrutar de esas extraordinarias canciones oyéndolas en alguno de sus entregados como inolvidables conciertos.  Puede que el rock and roll sea tan solo eso, fiesta, cerveza…, así de sencillo y visceral, sin más complicaciones y por supuesto, sin estas larguísimas reseñas que te  ofrecemos a tu consideración.  Sin embargo, discos tan extraordinarios como éste nos invitan a extendernos, a riesgo de pecar de pedantes y excesivos, para resumir en unas cuantas palabras más, nunca las suficientes, el enorme impacto que nos producen sus magníficas composiciones propias. Los Chicos son una banda genuina de rock and roll con dosis contundentes de punk rock, detalles divertidos de cowpunk, letras nada desdeñables, más una precisión inmejorable para que todo parezca tan fácil cuando es mucho más complicado de lo que puedan pensar tanto los envidiosos que en su día les llamaron unos “Rockpile de mierda” como los fieles seguidores. Ese es su gran secreto, y esa humildad creativa que les caracteriza necesita de muchísimas reflexiones, como éstas y otras tantas de mejores, incluidas las tuyas propias, para que su música sea entendida en todo su esplendor, que no es poco, “joder”.         

Nota: Puedes escuchar y adquitir una copia en vinilo o Cd en el bandcamp.

 

martes, 13 de septiembre de 2016

Smooth Beans adaptan dos clásicos del rocksteady con su magistral huella personal

7"
Mientras preparan nuevos temas propios, Smooth Beans satisfacen a sus fans con dos espectaculares adaptaciones de clásicos del rocksteady, editadas este 2016 en vinilo de 7” con la imprescindible discográfica madrileña, Liquidator Music. Se trata de dos fantásticas canciones en las que esta magistral banda cántabra pone de manifiesto, una vez más, la pericia, la seguridad y la facilidad con la que conjugan “riddims”, melodías y detalles solistas para que los temas suenen a clásicos al mismo tiempo que novedosos. Su nuevo single tiene como particularidad que contiene el segundo  tema de su carrera cantado en castellano, tras el homenaje al Racing, al tiempo que son de las pocas versiones que han grabado. Sin embargo, con este sencillo van más allá de la siempre bienvenida pleitesía a la escena de raíces sixties. Se trata de dos versiones interpretadas con una elegancia y una prestancia única,  que refuerzan nuestra escena jamaiquina al tiempo que posicionan a la banda en lo más alto de los altares de los ritmos sincopados que bombean, pausados y convincentes, desde el alma a cualquier rincón de tu cuerpo.              

Trayectoria 

Smooth Beans. Foto de su facebook
Los Smooth Beans se forman en Cantabria en el año 2008. Sus miembros son Rudy King, voz, guitarra y trombón; Fran Ceballos, guitarra, coros; Alfonso Alonso, teclados; Ufo San José, batería; Javier Más,  bajo, coros; JuanRa Gómez a las percusiones y coros. Cabe mencionar que el porteño Rudy King se estableció en España en 2005. Fue fundador de La Sonora Brixton, la primera banda dedicada al early reggae de Sudamérica. Formaría parte también de “The Crabs Corporation”, colectivo de músicos de Buenos Aires dirigido por Gustavo Visón. Se trata de un proyecto que se creó tras la disolución de la Sonora Brixton en 2004. Por otra parte, colaboraría  con el “Sound Syndicate” que se creó para acompañar a King Hammond en el 2Tone Weekend de Madrid con miembros de Toasters, Sally Brown, Thorpedians y Smooth Beans. 

Smooth beans en sus inicios.
Smooth Beans ganarían en 2009 la Final del Certamen de Música Joven de Cantabria dentro de la categoría de “Otras Tendencias”. También fueron seleccionados para cerrar el Ska Club del Festival Rototom Sunsplash 2010, el festival jamaicano más importante de Europa.  Ese año editarían un single con Liquidator con el título de “Cantabria’s Finest” que obtiene una gran aceptación y que se descataloga al poco tiempo. Contiene los temas  'The Road Of Cherokee'/'You Are The One'. Le sigue su primer álbum con diez temas originales, producido por Roberto Sánchez en su A-Lone Muzik Studio de Santander. Se titula 'At Low Fyah!" (editado en CD y LP por Liquidator a finales de 2010). El álbum también agota su primera edición.  Su tema “Our train” del que grabaron un video con “Band On The Bend”, forma parte del  recopilatorio británico “Ska Jam” del sello JA-13/Jamdown Recordings con grandes como Lee Thompson (Madness), Derrick Morgan, Rico Rodriguez, o los Cabrians.  En 2012, la sección vocal de los Smooth Beans aparece en la versión "Hard Man Fe Dead" (Prince Buster), junto con el japonés Atsushi Ukito, en el disco de Daniel Flores “Todo hombre es una isla” editado por Liquidator. 

En 2013 vería la luz su segundo y aclamado disco “Keep Talking” (Liquidator Music) del que puedes leer una reseña en este mismo blog entrando aquí.  La primera edición se agota al poco de salir. El disco se presenta en directo durante una gira que culmina el  23 de noviembre en Santander con un concierto especial donde celebran su quinto aniversario. Ese  mismo día sacan un single conmemorativo en vinilo, “Sing, Flip & Twist” (Liquidator Music). Quince días después se embarcan en una maratónica gira de dos semanas por Alemania, Polonia, Bélgica y Francia. 

Smooth Beans. Foto de su facebook.
Ese mismo año participaron, junto con otras bandas, en un disco de homenaje a The Clash. Como sabes fue una edición limitada en formato doble Lp en vinilo editada por el sello valenciano "Golden Singles".  Aportan su versión del clásico "Bankrobber".  También graban para "Racing Calling", un recopilatorio de bandas de Cantabria con motivo del centenario del Real Racing Club de Santander.  Ya en 2014 sale un nuevo single titulado "Turn The Coin" publicado por el sello francés "Jewels Recordings" y en 2015, al tiempo que componen las canciones de su futuro tercer álbum, publican el sencillo “Awake!” (Liquidator Music), tema compuesto e interpretado con la colaboración del legendario Dudley Sibley quien regresa a la escena mundial grabando su primer rocksteady en cuarenta años. Ya en 2016, participan en el prestigioso festival francés “Dance Ska La” que se celebra hace más de dos décadas en Rennes, y emprenden otra gira europea por Alemania, Republica Checa, Francia y Suiza. Smooth Beans participará en un recopilatorio en homenaje al fallecido Jackie Bernard, de "The Kingstonians". Todo lo recaudado se destinará en beneficio de la "Jackie Bernard Foundation" en ayuda de artistas históricos en situación de pobreza.

Smooth Beans en su local de ensayo
Este nuevo single fue grabado en el estudio "Guitar Town Recordings" en Muriedas (Cantabria), cuyo propietario y técnico de grabación es Hendrik Rover (Los Deltonos). La producción artística fue a cargo del propio grupo, a diferencia de los trabajos anteriores en los que trabajaron con un productor externo. Se terminó de grabar a principios de 2016 y Liquidator Music lo pone a tu disposición sin carpeta envuelto en una funda con el logo del sello en la galleta.  El single tiene una tirada limitada de 500 copias.

Las canciones 

Smooth Beans
En la cara A figura “Paren el tren“, versión del tema “Stop that Train“. Se trata de una canción que en el original fue grabada primero en 1965 a ritmo de ska por el grupo jamaicano,  The  Spanishtonians  (también conocidos como The Spanish Town Skabeats), editada por Blue Beat. Después fue versionada  a ritmo de rocksteady por Keith & Tex en 1967 para Trojan Records . Si en la primera letra, es una mujer quien le pide al conductor que pare el tren porque su amor se va y quiere subirse al tren para irse con él, en la segunda, es un hombre quien nos canta que su amor, una mujer, que se va.  La adaptación al castellano de los Smooth Beans trasmuta hacia la crítica social y nos cantan: “paren el tren, me quiero bajar, aquí la cosa pinta muy mal”. Musicalmente, destaca el gran trabajo realizado con el “riddim” original consiguiendo una consistencia y una fuerza realmente espectacular. Añaden un momento sensual de guitarra antes de incidir en que “yo no me rindo, nunca lo haré, aunque sé que puedo perder”.   
Smooth Beans

En la cara B hay una instrumental titulado “Reggae Time” que versiona el “Hold Down” de The Kingstonians, tema de 1969 editado por Crab. Si bien el tema es, originalmente, cantado, incluso los propios Smooth Beans lo han interpretado así en directo, en este caso la voz principal recae en un envolvente órgano que, respaldado por una sección rítmica de persistente batería y persuasivo bajo, más efectos de teclados, voces de deejay y guitarra,  consiguen un magistral tempo y melodía prensado para uso y disfrute de Dj’s cuyo objetivo sea el llenar la pista con un buen instrumental que invita necesariamente al baile.

Reflexión final 

Smooth Beans. Foto: Marco Schmitz.
ientras esperamos los temas de su próximo trabajo, es un auténtico placer impregnarse de las excelencias de esta gran banda que es Smooth Beans. Con un dominio extraordinario del tempo y esa facilidad pasmosa para crear melodías de ensueño, los cántabros nos conmueven una y otra vez con sus juegos vocales, sus habilidades instrumentales, y ahora también con su capacidad para adaptar canciones para incorporarlas a un proyecto propio redefiniéndolas con  destreza e imaginación. Sin lugar a dudas, su trabajo ha aprehendido del respeto a los clásicos aunque persiste en reafirmar un estilo propio bien definido que les distinga con creces. Y no me refiero tan solo a esa versión en castellano que cambia la letra para adecuarla a una realidad social actual, ni siquiera a ese cambio de solista que pasa de la voz al órgano, los Smooth Beans van mucho más allá. Si escuchas con atención todos y cada uno de sus instrumentistas, en cómo combinan sus habilidades mediante arreglos consistentes, te darás cuenta de que su arte es tan mayúsculo, poderoso y fructífero como pocas bandas lo han sido en toda la historia de la música de ritmos jamaicanos.       

Nota: Puedes adquirir una copia del single en la web de Liquidator.  

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Oscar Avendaño & Reposado presentan “Burro”, un disco que nace con genio y pace con naturalidad

Portada
El nuevo disco de Oscar Avendaño, en su proyecto con Reposado, lleva por nombre genérico “Burro” y acaba de salir al mercado discográfico este último mes de 2015 de la mano de Folc Records. Se trata de un álbum, disponible en vinilo y digipack, que desprende una naturalidad cautivadora. Un magnífico trabajo lírico y sonoro  con doce canciones  en las que se suman el genio y la destreza de unos grandes músicos capaces de transitar, con una soltura y pasión descomunal, entre el enérgico rock and roll y el penetrante blues pasando por el folk country más conmovedor. El tercer álbum de este músico gallego, conocido por otros proyectos como los Profesionales  o como miembro de la legendaria banda Siniestro Total, es todo un ejemplo de sinceridad personal y prestancia  artística. En sus temas se recogen vivencias propias y ajenas convenientemente tamizadas para que no resulten tan evidentes pero  también para que puedan ser susceptibles de musicalizar recuerdos propios del  oyente que estoy seguro se sentirá tan confortado como identificado.    

Trayectoria 

Foto: José 
Oscar G. Avendaño es un prestigioso músico que ha formado parte de numerosos proyectos como Foggy Mental Breakdown, Brandell Mosca, Trem Fastasma o Los Casanovas, así como bajista desde 2001 de los legendarios Siniestro Total, formación para la que ha compuesto la música de varias canciones incluidas en el álbum “Country & Western” de 2010.

En solitario ha configurado durante todos estos años un amplio repertorio de canciones propias que presentaría en un principio acompañado de la banda madrileña Individuos formada por Agus Alonso, Perdo Avilés y Alex Santos, que cuando tocaban con él pasaban a llamarse Los Profesionales. Su primer disco en solitario lo graba con Ricardo Moreno (Los Ronaldos, Mastretta, Vilma y los Señores), batería; Luís García (Los Ronaldos), bajo; y Agus Alonso (Individuos, Matiné, Bobo) guitarra eléctrica. Con título homónimo fue editado por Folc en 2012, en vinilo de 10” con cd incorporado. Incluye seis canciones y la colaboración de Yago Santos al piano y David Rial a la trompeta. Fue grabado una tarde de enero de 2009 en RecReady Estudios (Toledo) con Chema de la Cierva. Las voces y la armónica fueron regrabadas en Villa Angelina (Vigo) con Gonso Pedrido, encargado de la mezcla y la masterización. Por otra parte, Producciones Mutantes y Gero Costas realización un videoclip de una de las canciones  incluidas, “Junto a mí”.  Con los Profesionales saca en 2014 “Demasiado Oro” (+ info en Magic Pop)  editado por Folc records con la colaboración de la Iguana Club.  Fue grabado por Oscar Avendaño (voz y guitarra); Indy Tumbita (guitarra); Xabier Viéitez (teclados); Mauro Comesaña (batería y coros); y Andrés Cunha (bajo y coros). Contaron con las colaboraciones de Jorge Beltrán de Siniestro Total (saxo), David R. Rial (trompeta) y Fran Iguana (palmas y danzas). Se registró en Muu! Estudios de Vigo por Nando “Moure” Pali quien se encargó de producirlo y mezclarlo con la ayuda de la banda. Fue masterizado por Hector Quemada. El estupendo diseño gráfico, sobre un color blanco roto y varios elementos en azul grisáceo, corre a cargo de Tamara Roca.  Para la presentación contó con la colaboración de nuevos Profesionales  como son Mauro Comesaña (The Soul Jacket), a la batería, y de Xabier Viéitez (Foggy Mental Breakdown, Transilvanians) a los teclados, más Indy Tumbita (Pedrito Diablo y los Cadáveras, Los Villanos de Boraville, Thee Tumbitas) a la guitarra; y al bajo, Alberto Gregorio, (guitarrista de The Soul Jacket) que fue substituido por motivos laborales por Andrés Cunha (ex-batería de Los High Sierras). 

Edición de "Burro" en vinilo 
Otras de las formaciones habituales de  Avendaño es Reposado, acompañado por Andrés Cunha a la batería y Mauro Comesaña al bajo. Con reposado grabaría un Ep en Cd y vinilo que se incluía como regalo para la campaña de mecenazgo de "Demasiado Oro".  Contiene la canción "Don't think twice", versión de Bob Dylan,  adelanto del próximo Lp de Reposado y que fue grabada en Guitar Town Recordings por Hendrik Röver quien también aportó guitarra, dobro, y steel. Sus artífices fueron Oscar Avendaño, a la voz, guitarra acústica y armónica; Mauro Comesaña a la batería y coros;  Andrés Cunha al bajo y coros; más Álvaro Lamas como colaborador al pedal Steel en un tema.  Otros temas que contiene ese Ep son “Canción para después de la tormenta” y “Como un Ñu”.


“Burro” se  grabó y se produjo en Guitar Town Recordings por Hendrik Röver.  Oscar Avendaño toca las guitarras, armónica y canta las canciones. Mauro Comesaña (The Soul Jacket) se encarga de la batería, percusiones, coros y Andrés Cunha (Los High Sierras) del bajo, coros, y percusiones.  Han contado con la colaboración de Hendrik Röver a las guitarras, steel guitar, pianos, coros,  etc.  El bonito artwork, con ese color tan cálido y esa tipografía outlaw country es de Tamara Roca a quien se le ocurrió el título del disco a raíz de las fotos que Jose Aragunde hizo en Cantabria con un burro.  El disco incluye también las letras de las canciones.  

Las canciones 

Foto: Jose Aragunde
El disco empieza con “Ángeles Desdentados” mediante una compenetración extraordinaria entre la voz de Oscar y la guitarra acústica. Una simbiosis perfecta a la que se suma una dulce armónica, un sutil bajo, el envolvente pedal steel y finalmente la constante batería.  El relato versa sobre una larga estancia en un hospital, en el que “rondan pájaros de mal agüero”, con “vampiros disfrazados que vuelven a sobrevolar”.  “Y ahora que todo se acaba y estoy sentado a tu lado – nos canta -  me miras alucinada, ya ni notas que he llorado. Ángeles con caras raras, Ángeles desorientados os han robado las alas”. Le sigue  “Gary Cooper Blues”, tema  en el que la banda construye un ritmo cadencioso de rock and roll para que su solista pueda lucirse con un registro que busca el agudo con aire canalla, arropado por coros y riffs de antología. “Buscaré una silla para sentarme a ver quién es el último hombre en pie”, es una de las tantas geniales frases poéticas con las que recrean historias de pasión a raudales.  De nuevo otra intervención  estelar de slide completa la gran solvencia de este inspirado trio.  “Fotos de Cuenca”  arranca con un genial punteado más un extraordinario riff de rock americano. Canción ésta de recuerdos amorosos y también sobre  cosas  “que no sé, que ya no aprenderé, y me olvidé”. “Te ponías mis camisas mientras hacías café. Me gustaba tu sonrisa y fuera no paraba de llover”. Un tema que desprende una ternura extraordinaria, con sabor agridulce, y que nos lleva a “Dónde está Carmella Bing?” en la que surgen de nuevo esas relaciones  personales inspiradas en vivencias de amigos y conocidos.   “Yo nunca sabía si la volvería a ver, pero no estaba tan mal, pudo ser peor. Lo compensaba con un poco de amor…  sé que se reía de mí… Pero yo tenía dinero y me gustaba verla reír”. Canción de portentosas guitarras country con impoluto acompañamiento rítmico sobre el que Avendaño desenvuelve la trama con una elegancia propia de los más grandes.  Se incluye un buen solo de armónica respaldado por un juego espectacular de eléctricas más una línea de bajo fascinante. Cabe mencionar que se puede ver aquí un divertido montaje de vídeo con el tema, realizado e ideado por José Aragunde.

Foto: Jose Aragunde
De este modo llegamos a “Los Olvidados”, un ejemplo perfecto del trabajo en equipo. Oscar aparece en el local de ensayo  con una idea central, letra y melodía, y con el resto de músicos completa el tema mediante un desarrollo instrumental lisérgico tan impecable como fascinante.  Folk rock de altos vuelos en un enorme tema de resignación existencial con imponentes toques psicodélicos entre ritmos de tambores y acordes suspendidos en la densa atmósfera. “Nadie nos viene a buscar…Y nadie ha dicho nada sobre cuánto más hay que esperar”.   Movimientos espectacular de percusión más ese pedal reverse a la guitarras confieren un ambiente ácido ciertamente descomunal.    Acaba la cara A con “Por el Sol”, una canción en el que Hendrik aporta piano y ese sensual dobro que engrandecen su aura de folk intimista con la extraordinaria voz de Avendaño acompañado de acústica. La canción crece hasta desembocar en un momento solista de armónica envuelta en ritmo parsimonioso e intenso.  En este caso se refieren a una mujer que suele desaparecer a la que le dicen: “¿Y ahora qué cuentas, hermosa? Vuelves a decir adiós. Y a enterrar hondo en su fosa trozos de tu corazón”.  Del tema se extrajo el primer videoclip del disco dirigido por Oscar Avendaño y El Selenita.

Edición en digipack de "Burro" 
Foto: Jose Aragunde
La Cara B empieza a rodar con “El Día de los Muertos”  mediante esas contundentes guitarras distorsionadas perfilando un blues penetrante en el que “los muertos han vuelto a hablar y nos han vuelto a llamar… los santos no nos guardarán, hoy no están”.  Varios motivos eléctricos se van trenzando en este tema tan primitivo e hiriente. Le sigue “Demasiado Oro” en el que la acústica da los primeros suspiros antes de sumarse una banda muy bien conjuntada con otro solo perfecto de armónica más una no menos genial intervención de eléctrica. “Emprendimos nuestro camino sin saber a dónde ir. Aceptamos nuestro destino mucho antes de llegar allí… Nos fuimos pudriendo, nadie notaba el olor. Hasta que al final el moho nos devoró y el oro se perdió”.  Unos compases finales  con excepcional  diálogo de solistas culminan este tema tan mordaz y cautivador.
Lemmings es un videojuego originario de los noventa cuyos personajes se suicidan en masa en situaciones de peligro. El objetivo del juego es salvar a un número determinado en cada nivel.  Con esa premisa, Avendaño construye una crítica de nuestra sociedad en el team del mismo nombre “Lemmings (la gran decepción)”: “Repudiados, expulsados, como una manada avanzando hacia la nada… Escuchando a algún iluminado que nos dé esperanzas de sobrevivir y creyendo que estamos salvados si nos dicen lo que queremos oír”.   La banda reitera su exquisito dominio acústico con los componentes sonoros del mejor rock and roll americano con arreglos decididos, solistas de lujo, emotivos  cambios de tempo, y conjugación sensual de melodía y ritmo.

Foto: Jose Aragunde 
A continuación nos conmueven con esa gran canción que es “Colón y Urzáiz” (calles de Vigo). Su concepción rítmica con inspirado riff más imaginativa percusión, entre  detalles de wah wah y armónica solista logran dar forma a un tema de una textura country psych espeluznante con la que musicalizan una letra sin desperdicio alguno: “Ya le has cogido el gusto a la carne de mujer. No tienes prejuicios, tú sólo quieres comer  y  alimentar tu ego con frugales tentempiés que te sacien por dentro y que te calmen la sed”. Un preludio perfecto para la versión que nos ofrecen a continuación, ese “Fortunate Son”  de la   Creedence Clearwater Revival. Un tema de John Fogerty  incluido en el álbum “Willy and the Poor Boys” de 1969 que se convirtió en un himno del movimiento antimilitarista de finales de los sesenta al relatar los pensamientos de un joven reclutado para la guerra del Vietnam que no puede evitar ir porque no es hijo afortunado de alguien con influencia.  Oscar y Reposado le confieren un tono más trágico, si cabe, arrastrando el tempo y añadiendo unos compases finales de voz con detalles de dobro que ponen los pelos como escarpias.  Acaba el disco  con “Hey, hey”,  canción que añade el punto y final al cúmulo de excelencias compositivas e interpretativas de un fabuloso disco en el que, desde las letras hasta los arreglos de banda pasando por la gran voz solista y los detalles instrumentales  aportados por su insigne productor, son un auténtico lujo para los sentidos.  Aquí sobresale ese riff grave que late como un corazón robusto a ritmo de bombo dando los primeros pasos para que Oscar nos diga ese tan bien hallado canto de: “Hey hey, qué más queréis? esto ya se ha acabado, es que no lo veis?”.  La canción crece a paso seguro hasta explotar en un tempo de rock and blues de guitarras descomunales dando forma a figuras envolventes y seductoras que recalan en el ritmo principal con el que la banda se despide poco a poco hasta el culminante acorde final.


Reflexión final 

Oscar Avendaño. Foto  de su facebook
“Burro” es un disco directo, un tanto “campestre” si se quiere  por su sinceridad a raudales con capacidad bucólica para recoger los valores tan propios a nuestro entorno vital.  Su música hereda abundantes y copiosos preceptos del mejor rock americano pero sus letras hablan de historias creíbles, propias y ajenas, de sus amigos o vecinos, que a la par pueden ser también los del sensible oyente al que no le costará, en absoluto, conectar con esas extraordinarias historias que desprenden un compromiso y una empatía más una sensualidad inaudita.  Este “Burro”  pace en nuestro entorno natal, que no es el de un estado yanqui, sino en Galicía, y por extensión en cualquier rincón del mundo desde donde estés disfrutando de sus magníficos temas. El enorme talento de Oscar Avendaño, acompañado por Mauro Comesaña y Andrés Cunha, más la ayuda del gran Hendrik Röver, se plasma, como nunca, en este álbum tan directo y pasional, sin florituras que valgan, con la crudeza de la confesión más visceral, entre arreglos inmediatos, con situaciones creíbles tan próximas que te dejarán anonadado, inmerso en el satisfacción de compartir recuerdos con uno de nuestros mejores creadores con  acompañamiento de lujo: un Oscar Avendaño en auténtica plenitud artística, respaldado por un habilidoso Reposado, trabajando juntos con una capacidad deslumbrante para encogernos el corazón o hacernos volar mediante canciones ciertamente fascinantes.   

Nota: Puedes escuchar las canciones del disco en el bandcamp donde tambièn se puede adquitir una copia.  Si sois de Vigo lo encontraréis en Discos Elepe, Discos La Futura, en la tienda Tipo Vigo, y en Honky Tonk Discos. Por correo, podéis preguntar en el facebook de Oscar Avendaño.