miércoles, 17 de agosto de 2016

The Buildings, brillantes ideas yuxtapuestas con imaginación en su primer Lp, "Death & Fun"

Portada
Tras oír su fantástico Ep de debut allá por 2013, no fuimos pocos los que comprendimos que The Buildings tienen algo fascinante. Una forma de plasmar su visión del rock and roll  que les convierte en una banda especial. Este grupo cacereño resulta tan difícil de catalogar como, a su vez,  fácil de empatizar con su imaginario, un lugar enigmático donde  confluyen varios factores contrapuestos como, en un principio, pueden resultarnos  los términos del título de su primer álbum , “Death & Fun”. Su creativa mezcla de punk con rock and roll, adobado con detalles ácidos, y expresado mediante motivos instrumentales y letras cautivadoras, vuelve a dejarnos plenamente deslumbrados con un Lp impecable editado este 2016 por sus paisanos Bickerton records y los franceses Azbin records. Producido por ese mago del sonido, pretendidamente siniestro al tiempo que sensual, que es Alex Pis, el disco contiene una docena de sus tenebrosas, hirientes y sorprendentes canciones en las que los arreglos redimensionan las melodías con el propósito conseguido de que disfrutes de todos y cada uno de sus embriagadores  ingredientes en una catarsis al alcance de mentes despiertas.

Trayectoria 

The Buildings. Foto: Almudena Fernández 
The Buildings empezó en formato de trío en 2009 con Toni (guitarra), Pablo (guitarra) y Guille (batería). Grabaron una maqueta titulada “The Power of three” (2010). En invierno de ese mismo año se les une Santi también a guitarra y con esa formación de tres eléctricas y batería debutan en enero de 2011. En los meses siguientes realizaron varios conciertos por todo el Estado y grabaron otra demo con el título genérico de “Life sucks”.  En 2012 darían forma a las canciones que al año siguiente, 2013, se convertirían en su primer disco, un Ep editado por Sunny Day records, antiguo sello matriz de Bickerton, que te reseñamos aquí.  El tema principal, que da nombre a ese Ep, “I’m Alone”, fue incluido en el segundo recopilatorio del blog norteamericano One Chord Progression.  En 2013 se reconfiguró la formación para investigar nuevas sonoridades. Guille deja la banda y entra  Gonzalo “Pisoni” como nuevo batería mientras que Pablo se pasa al bajo.  En septiembre  de ese año la banda graba una de las conocidas The Drive Sessions, en Drive Division Estudios,  estudios santanderinos.  Los Buildings aportaron temas como “Down”, “It’stoo late”, “Slope” y “Whattosay”.    

Contraportada
“Death & Fun” se grabó en 2014 en los mencionados estudios de Santander a cargo de  Alex Pis, de los Ídolos del Extrarradio. Alex se encargó también de la producción. Fue masterizado por Martin Koch en Kozmic Sound (Berlín. Alemania). El artwork, con esa contundente portada en la que una sirena decapitada mantiene su cráneo en la mano, es de Carlos González. En su interior se incluye una hoja con un collage de Manuel Pérez con Charlot, John Lennon y un gato enfadado como protagonistas, más una foto de la banda a cargo de Almudena Fernández.   

Las canciones  

The Buildings. Foto: Robbie Ramone
El disco empieza con “Fake” y ese descomunal arranque de guitarras rugiendo con determinación, provocando una variación oscura de un punk sorprendente, muy sugerente, curtido con referencias pero con una vocación innovadora inaudita. Efectos de teclados inquietantes y una voz principal de lujo más una sección rítmica perfecta nos lleva hasta “Down”, tema que prolifera con raíces de finales de los setenta agresivas mediante un desparpajo propio de  himno generacional. Regulando las intensidades entre estribillos sencillos y recorridos salvajes, llegamos al arranque atmosférico de “Functional Guy” con esa combinación magnífica de guitarras trenzando motivos, con o sin  distorsión, procurando en todo momento un original estilo penetrante sobre el que la voz solista nos envuelve con su insistente recitado. Punteos post punk, ritmos cautivadores, teclados sencillos pero efectivos y descargas de hard rock se mezclan en una instrumentación impecable.    
            
Le sigue esa “Amélie” tan rabiosa, canción construida mediante riffs de punk siniestro cabalgando sobre rítmicas de “garage” imparable. Sensacional ese crescendo que provoca el delirio con esas guitarras repetitivas que, al final, descansan embebidas de rabia en esa merecida paz final. Con “In The Skies” emergen los Buildings más inquietantes, creando esa atmósfera de pasión lisérgica entre pasajes pavorosos.  Cierra la cara A  otro tema espeluznante, ese “Slope” en el que las guitarras vuelven a enloquecer al paso de una batería y un bajo descomunales persiguiendo a la voz solista y generando una batalla sin cuartel contra los circunstancias rodando todos juntos cuesta abajo. 
The Buildings. Foto: Robbie Ramone
       
La Cara B se inicia con “It's Too Late”, tema en el que tienen la valentía de reinventarse con esos juegos instrumentales arty que desembocan en un recorrido rítmico centrado en ese bajo que bombea con enérgica presencia envuelto entre guitarras desbravadas que añaden paisajes desdibujados con acidez y un lenguaje poético claramente perverso. Un tema que pone los pelos de punta al que sigue otra maravilla llamada  “Supersonic Waves”. Los Buildings transitan  por esas ondas supersónicas con una contundencia tan propia, que se apoderan de las reglas de juego y las cambian a su antojo para darnos más y mejor con todo lo aprehendido, que no es poco.


En el estudio con Alex Pis.
“Missing Is Good” tiene la pulsión precisa del “garage” embebido de sencillez punk con una desparpajo tal que te imbuirá en un juego de guitarras y batería más bajo con voz persuasiva para que inevitablemente respondas con consecuentes movimientos espasmódicos. Un tema con la duración exacta, poco más de un minuto y medio, que como el siguiente, “What To Say”, te resultarán tan urgentes como necesarios para entender su microcosmo sonoro. Con “Susanne”  aportan su vertiente más reflexiva al tiempo que pérfida que muta en tema de melodía pop  no exenta de detalles que trazan una atmósfera amenazadora con un aire, por momentos  claustrofóbico y en otros, incluso implorante.  Atención a esa guitarra que nos ofrece unos compases finales, ciertamente fascinantes, custodiada por distorsiones varias que acaban por convencernos y contagiarnos con la belleza de este gran tema.  Cierra el disco, ese “Feeling Something”, última muestra de su innegable talento para dar vida a una cadena de emociones procuradas con rabia, entrega, y una necesidad visceral de transmitir emociones suculentas, que emergen de ritmos posesivos, melodías siniestras, y unos arreglos elocuentes, cargados de una voluntad de generar en el oyente una reacción inmediata.    


Reflexión Final 

The Buildings. Foto: Almudnea Fernández 
Recupero de la reseña que escribí, hace un par de años, sobre su primer sencillo las siguientes palabras:  “The Buildings nos presentan con este Ep unos cuantos ejemplos, muy significativos, de su valentía creativa y estamos convencidos de que es el comienzo de una prometedora carrera musical ascendente en la que no van a escatimar esfuerzos para investigar nuevas sonoridades que les convertirán, inevitablemente, en una banda con la que vamos a aprender y disfrutar a partes iguales”.  Me complace comprobar que con este primer Lp de significativo título “Death & Fun”  se cumplen, con creces, todas y cada una de esas expectativas. The Buildings persisten en dar forma propia, tan convincente como original, a un proyecto ciertamente innovador mediante una inteligente combinación de factores que nos tocan la fibra más sensible dentro de un amplio espectro de influencias. Aunque propuestas tan ricas como la suya corren el riesgo de  difuminarse lamentablemente en el limbo donde se ceban las ortodoxias para despreciar aquello no entienden, muy difícil lo tendrán los inmovilistas para encontrar en este disco alguna pega a sus fascinantes canciones. Sus múltiples factores se contraponen con tal brillantez y seguridad que te resultará imposible no caer rendido ante la conmovedora yuxtaposición del ruido y la melodía, lo mental y lo visceral, el todo y la nada, incluso la muerte y la diversión.            
 
Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp de Bickerton donde podrás comprar también una copia o bien entrar en su web en la que el álbum está a la venta.  

martes, 16 de agosto de 2016

Fallece el gran vibrafonista de jazz, Bobby Hutcherson

Bobby Hutcherson

Bobby Hutcherson nació en los Ángeles, el 27 de enero de 1941 y falleció el 15 de agosto de 2016 a consecuencia de un enfisema. Virtuoso del vibráfono y la marimba, fue uno de los grandes de la era del hard bop, reinventó su instrumento y fue uno de los músicos más importantes del jazz. Sus mejores trabajos, más de una veintena de discos, los editó Blue Note durante los sesenta y setenta.  Grabó a su nombre y colobaró con otros grandes como Eric Dolphy, McCoy Tyner, o Harold Land.

Dentro de un ámbito familiar muy musical, su hermano era amigo y tocaba con Dexter Gordon, y su hermana era cantante y le presentó a su novio, Eric Dolphy, el joven Bobby se interesó por el vibráfono a los 12 años tras oír Milt Jackson del Modern Jazz Quartet tocando "Bemsha Swing".  Empezó colaborando con Curtis Amy, Carmell Jones, el mencionado Dolphy y  Charles Lloyd.
Bobby Hutcherson

Debutó entre 1960 y 1961 con un single grabado con Les McCann trio para Pacific Jazz al que siguió un álbum “Groovin' Blue” con Curtis Amy y el Frank Butler sextet, también para Pacific Jazz. En 1962 se unió al grupo de Billy Mitchell y Al Grey.  Después se instaló en Nueva York donde trabajo a tiempo parcial como taxista antes de entrar en la escena jazzística ayudado por su amigo Herbie Lewis.  

Estuvo tocando con The Jazztet y el 30 de abril de 1963 hizo su primera grabación para Bue Note con la banda de Jackie McLean. Le siguieron otras sesiones con Moncur, Dolphy, Gordon, Andrew Hill, Tony Williams y Grant Green de 1963 a 1964.  También tocó con Joe Henderson, John Patton, Duke Pearson y Lee Morgan.

Bobby Hutcherson
Su primer registro como líder fue en 1963, “The Kicker” aunque no vio la luz hasta 1999. Grabó con Dolphy la obra maestra "Out to Lunch" en 1964. También  colaboró en muchas ocasiones con McCoy Tyner y en 1965 salió su disco "Dialogue", un álbum considerado como uno de los mejores de la década por la prestigiosa revista, "Down Beat".  Le siguió “Components” (1965) con Herbie Hancock al piano, “Stick-Up” (1966), “Happenings” (1966), y “Total Eclipse” (1968) . A finales de los sesenta la policía le pilló consumiendo droga en el parque con Joe Chambers y perdió su licencia de taxista. Se trasladó a California y siguió trabajando para Blue Note. Para este sello grabó varios  álbumes más con el saxofonista Harold Land como “Now” (1970), “Head On” (1971), “San Francisco “ (1971), más  “Natural Illusions” (1972),  o “Cirrus” (1974), entre otros en directo. Contó con pianistas como Chick Corea, Stanley Cowell, Joe Sample, y Chambers a la batería. En 1971 Land y Hutcherson siguieron sus carreras por separado. Ese año ganó el título del mejor vibrafonista del mundo a raíz de una encuesta de jazz. 

Bobby Hutcherson
En 1975 vio la luz “Montara”, disco de jazz latino al que siguió “Ginger Lane” (1975),  “Waiting” (1976),” The View From The Inside” (1977) y “Knucklebean” (1977).   Le sucedieron otros discos para Columbia como “Higway One” (1978), “Conception: The Gift Of Love” (1979), o “Un poco loco” (1978).  Formó un quinteto con Woody Shaw. En 1989 formó parte de los Timeless All Stars, un sexteto con Curtis Fuller, Cedar Walton, Buster Williams, Billy Higgins y Harold Land grabando varios discos con el sello Timeless Records. Siguió grabando para Landmark discos como “Good Bait” (1985), “Color Schemes” (1986), “In the vanguard” (1987), “Ambos Mundos” (1989), o “Mirage” (1991), entre otros. 

Ya en los dos mil giró con el colectivo  SFJAZZ  con Joshua Redman, Miguel Zenón, Nicholas Payton, Renee Rosnes, y Eric Harland. Formó un cuarteto y en su último disco de 2014 estuvo acompañado por David Sanborn (saxo), Billy Hart (batería),  y Joey DeFrancesco (trompeta, órgano). Salió con el título de “Enjoy The View” editado por Bue Note. 

Documento sonoro:

De su disco "Components" de 1965. 

 
Bobby Hutcherson con Harold Land en 1971.  




Bobby Hutcherson y su funk jazz latino, "Family Affair". 



Muere la pianista de jazz, Connie Crothers

Connie Crothers
Connie Crothers nació el 2 de mayo de 1941 en Palo Alto (California) y falleció el 13 de agosto de 2016. Pianista de jazz, colaboró con Max Roach, Richard Tabnik, Michael Bisio, Ken Filiano, Henry Grimes, entre otros. Especialista en improvisaciones de jazz de vanguardia, modal, y free, grabó varios discos a su nombre, en solitario, con dúos de piano más contrabajo o con cuarteto de saxo, piano más sección rítmica. 

Connie comenzó a tocar el piano siendo una niña y se inició en el clásico con nueve años. Estudio música en la Universidad de Berkeley, y fue alumna del pianista Lennie Tristano.   En la universidad se rebeló contra el rigor compositivo de sus profesores primando la expresión emocional.  

Connie Crothers
Cuando falleció Tristano en 1978, se convirtió en la presidenta de la Lennie Tristano  Jazz Foundation. Su primer disco lo grabó en 1975 con el título de “Perception” al que siguió “Solo” (1980) y en 1982, “Swish” colaborando con el baterista Max Roach.   Luego vendrían otros trabajos como “Concert at coopen union” (1984),  “Rue dimension” con el saxofonista Richard Tabnik (1987), “Music from everyday life” (1996),  “Session At 475 Kent” con el contrabajista Michael Bisio,  “Spontaneous Suite For Two Pianos” (20119 con David Arner (2011), “Band of Fire2 (20119 con Richard Tabnik,  Roy Campbell,  Roger Mancuso,  y Ken Filiano, “Two” (2012) con el también pianista Jemeel Moondoc, y “Concert  in Paris” (2014).  Formó un cuarteto con Richard Tabnik al saxo y Roger Mancuso a la batería, y otro con el saxo tenor Lenny Popkin, Carol Tristano a la batería y Rich Califano al bajo. 

Documento sonoro: 

 Connie Crothers en el Festival de jazz de Berlín 


sábado, 13 de agosto de 2016

Fallece el cantante y guitarrista de folk, Glenn Yarbrough, de The Limeliters

Glen Yarbrough
Glenn Robertson Yarbrough nació en Milwaukee , Wisconsin el 12 de enero de 1930 y falleció el 11 de agosto de 2016 en Nashville, Tennessee. Cantante, compositor y guitarrista formó parte de The Limeliters entre 1959 y 1965, y tuvo una prolífica carrera en solitario, grabando para varios sellos. Fue uno de los primeros artistas de Elektra Records y uno de los primeros cantantes que grabó la tradicional "The House of the Rising Sun". Su interpretación más popular fue de la canción de Elmer Bernstein, "Baby the Rain Must Fall", tema musical de la película del mismo nombre.

Yarbrough creció en la ciudad de Nueva York .  Tras finalizar la escuela secundaria en Annapolis  Maryland donde compartió habitación con Jac Holzman de Elektra records, comenzó a actuar tras asistir a un concierto de Woody Guthrie . Durante la Guerra de Corea sirvió en el Ejército de Estados Unidos como descifrador de códigos.  Después del servicio militar, se trasladó a Dakota del Sur donde apareció en programas de televisión locales.  A mediados de la década de los cincuenta, comenzó a actuar en clubes de Chicago. Fue uno de los primeros artistas de Elektra Records y uno de los primeros cantantes que grabó la tradicional "The House of the Rising Sun".

The Limeliters
Yarbrough trasladó a Aspen, Colorado , y en un club llamado Limelite formó un grupo con Alex Hassilev (banjo, n. en 1923)  y Lou Gottlieb (contrabajista n. 1923- d. 1996).  Lanzaron su primer álbum, The Limeliters, con el sello de Holzman Elektra en 1960.  Le siguieron discos grabados con RCA Victor como “The Slightly Fabulous Limeliters” (1961), “Tonight: in Person” (1961),  “Sign Out” (1962), “Folk Matinee” (1962), “Our Men In San Francisco” (1963), “Fourteen 14K Folksongs” (1963), “Makin' A Joyful Noise” (1963),  “Leave It To The Limeliters”  (1964), “More Of Everything”  (1964), “Look At Love... In Depth” (1965), o “The Limeliters London Concert” (1965).

Glen Yarbrough
A mediados de los sesenta dejó el trío para seguir una carrera en solitario siguiendo con trabajos de jazz folk como “For Emily, Whenever I May Find Her” (1967), entre otros álbumes durante el resto de los y setenta.  Su interpretación más popular fue de la canción de Elmer Bernstein, "Baby the Rain Must Fall" (1965), tema musical de la película del mismo nombre. También prestó su voz para varios proyectos de animación para series como The Hobbit (1977)  o The Return of the King (1980) cantando  "Frodo of the Nine Fingers".  Glenn Yarbrough también fue un conocido regatista que poseía y vivía a bordo de tres barcos de vela diferentes.

Glenn perdió su capacidad de cantar tras complicaciones derivadas por una cirugía de garganta a la edad de 80 años. En su último año de su vida sufría demencia senil y fue cuidado por su hija Holly en Nashville, Tennessee.  Con ella había grabado el álbum "Annie Get Your Gun" en 1997. 

Documentos sonoros: 

The Limeliters en 1963


"Baby the Rain Must Fall" interpretada por Glenn Yarbrough,


Muere Ruby Wilson, “The Queen of Beale Street”

Ruby Wilson 
Ruby Wilson nació en 1948, en Fort Worth, Texas, y falleció el 12 de agosto de 2016 en el hospital de Memphis, Tennessee. Cantante de blues, gospel y soul, así como actriz, se la recordará principalmente por sus grandes actuaciones en los clubs de Beale Street en Memphis, por la que se la conocida por el sobrenombre de "Queen of Beale Street". Padeció un ataque de corazón el sábado pasado del que no se recuperó.

Ruby empezó cantando en la iglesia. Se trasladó a Memphis en 1972 donde empezó a cantar en los clubs con una actuación semanal en el club de B.B. King. Wilson grabó sencillos en los setenta con los Blue Chips con temas como “Nomber one in my heart” o una decena de álbumes como “Ruby Wilson” (1981). Colaboró con Ray Charles, Four Tops, Isaac Hayes, B.B. Wilson entre otros. Cantó en Europa y Asia con el  New Orleans Jazz and Heritage Festival así como en el seno de la iglesia principalmente con el Reverendo Al Green en Memphis.


Wilson también apareció en varias películas como “The People vs. Larry Flynt” (1996), “The Chamber” (1996) y en “Cookie’s Fortune” de Robert Altman (1999) donde aparece cantando a principio de la película en un club.  En 2009 padeció un derrame cerebral aunque siguió cantando. 

Documento sonoro: 

Ruby Wilson cantando "I'm coming home". 


miércoles, 10 de agosto de 2016

Fallece Pádraig Duggan del grupo irlandés de folk, Clannad

Pádrain Duggan 
El 9 de agosto de 2016 fallecía en el Hospital Blanchardstown de Dublin (Irlanda) Pádraig Duggan, músico, compositor y fundador del grupo irlandés de folk Clannad con su hermano gemelo Noel, nacidos ambos el 23 de enero de 1949 en Gweedore, County Donegal, Irlanda.  Formaron Clannad con sus familiares, los Brennan, en el pub familiar Leo’s Tavern, en Donegal. Los Brennan son una prestigiosa familia musical irlandesa formada por Máire (o Baba) Duggan y Leo Brennan, padres de Brennan Máire (o Moya), Leon, Ciarán, Deirdre (en ocasiones "Dee"), Pól, Olive, Eithne (más conocida como Enya), Bartley, y Brídín. El pasado mes de junio de 2016 fallecía Leo Brennan en cuya taberna familiar se formó la banda en los años setenta.


Clannad 
Clannad es un grupo formado en 1970 en Gweedore (Gaoth Dobhair), en el Condado de Donegal (Dún na n'Gall). El resto de la formación son Máire Ní Bhraonáin (también conocida como Moya Brennan a la voz y harpa), sus hermanos Ciarán O'Braonáin (bajo, guitarra, teclados, mandolina, voz), y Pól O'Braonáin, (flauta, guitarra, percusión, violín, voz), y sus dos tíos Noel y Pádraig O'Dugáin o Duggan (guitarra, mandolina, voz). Eithne Ní Bhraonáin (Enya Brennan, pecusión y teclados), hermana de Máire, Pól, y Ciarán, fue miembro de la banda de 1979 a 1982 para seguir luego su exitosa carrera en solitario como Enya.  Su mayor éxito fue la canción “Theme from Harry's Game”, compuesta para el thriller de televisión del mismo nombre, cantado íntegramente en gaélico irlandés, con el que llegaron al quinto puesto de la lista de singles británicos de 1982.  También consiguieron grandes éxitos con temas como "In a Lifetime" de 1985.  La banda ganó el Grammy en 1999 al mejor Álbum de música New Age, “Landmarks”, fueron nominados en más ocasiones y sus ventas superan los 15 millones.


Pádrain Duggan 
Clannad surge de la frase gaélica "an Clann as Dobhar" que significa "la familia de Dore". Empezaron a tocar en la taberna de su padre Leo. Pól dejó la banda en el año 1990 y volvió en 2011. Máire también defendió una carrera en solitario en paralelo que empezó en 1992 con el disco con título homónimo.  En ocasiones les ha acompañado en directo la hermana menor, Brídín.  Debutaron en 1973 con un disco de título homónimo al que siguieron “Clannad 2” (1975),  “Dúlamán” (1976), “Crann Úll” (1980), “Fuaim” (1981), “Magical Ring” (1983), “Legend” (1984), “Macalla” (1985), “Sirius” (1987), “Atlantic Realm” (1989), “The Angel and the Soldier Boy” (1990), “Anam” (1990), “Banba!” (1993), “Lore” (1996), “Landmarks” (1997), y “Nádúr” (2013). Leo Brennan falleció el 22 de junio de 2016 a los 90 años.  

Documento sonoro: 

Su mayor éxito, la archiconocida “Theme from Harry's Game”,


Tras el paso de su “Rock and Roll Tsunami”, The Dogbeats finalizan en 2016 su proyecto de salvaje punk rock

Portada
Mi añorado y malogrado amigo Paco Rufus me descubrió grupos esenciales del punk rock  mediante un magnífico catálogo de bandas editadas por su sello, la gran mayoría reseñadas en este blog. Con convicción, buen criterio, y sin dejarse aminorar en exceso por la arriesgada realidad económica, Rufus Recordings ha llegado a ser hoy en día un espacio de referencia que, por suerte para todos nosotros, sigue su camino imperturbable gracias al trabajo que realiza Marta Margalef. Entre los grupos que ambos acogían en su proyecto editorial, con la ayuda de discográficas amigas, destacan los salvajes Dogbeats, poderoso trío de Benidorm que, tras un brillante Ep en 2013 más un sensacional Lp con título tan apropiado de “Rock and roll Tsunami” (Rufus y Ghost Highway recordings más  Peckinpah records 2015) han tomado la decisión este verano de 2016 de separarse para empezar otras aventuras musicales. Sirva esta reseña como homenaje final a una banda cuyas canciones transmiten una fuerza tremenda y explotan en la cabeza generando la plena e indiscutible satisfacción de la “Dogbeatation”. 

Trayectoria         

El power trio The Dogbeats se fromó en Benidorm con componentes de los Harry Sons, Bastardos o Motocross. Ellos son  Jaume aka “Jaumal” a la guitarra y voz;  Fernan al bajo y voz;  y Sergi “Dinamita” a la batería. Su música recoge lo mejor de las bandas norteamericanas de proto punk rock como los Stooges o los MC5, más el sonido aussie High Energy de los Radio Birdman, Bored!, Powder Monkeys, o The Onyas. Grabaron un Ep en Tigruss Studios, (Gandia, Valencia) el 18 y 19 de febrero de 2013. Producido y grabado por Mihran Mongotronix y Pepe Tigruss, el artwork corrió a cargo de  Sergi Dinamita con esa portada de punk rock cancerbero, más una foto del grupo en la contraportada a cargo de Reinaldo Soriano. Lo editó en vinilo Rufus recordings y Devil records (+ info en Magic Pop). 
Galleta y logo

Su siguiente trabajo es este Lp con el título genérico de "Rock and roll Tsunami" editado con uan tirada limitada de 250 copias.   Grabado en Rockaway Studios, Castellón, en marzo de 2015, fue editado por Rufus Recordings, Ghost Highway Recordings y Pekinpah Records. Contiene una hoja interior con las letras de las canciones. El fabuloso artwork es de Sergi Dinamita quien dibuja para la portada y la contraportada un collage de catástrofes varias con un personaje principal que se extrae un moco del que cuelga el nombre de la banda.  

Las canciones 

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
El disco arranca con “Bullet In My Head” en el que desde el primer acorde las guitarras y la sección rítmica discurren con una velocidad endiablada. Riffs hirientes, momentos solistas sin inservibles filigranas, una voz agresiva, coros de puño en alto, y una batería incansable, dan forma a este temazo sin desperdicio alguno con el que te pondrán en alerta sin control en una batalla contra el tiempo real. Le sigue “I'm Alive”, un tema existencial de plena locura, buscando algo en lo que creer con guitarras disparando ristras de acordes envueltos en distorsiones posesivas, incluso con más velocidad, por si pudieran parecerte poco rápidos para tu gusto.  El siguiente corte lleva por titulo “I Can't Get Up”, otra andanada de punk demencial en el que la melodía mantiene su pulso con una rítmica acongojante y unos arreglos que inspiran terror y primitivismo. Un tema que fluctúa entre esos momentos en los que te sientes eufórico, como una estrella,  y otros en los que no puedes levantarte e intentas expulsar las malas vibraciones.   

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
A continuación nos noquean con “Black Or Blue”, un tma ideal para vivir la noche como si no hubiera mañana. Tremenda andanada de guitarra, bajo y batería descerrajando arreglos de punk rock sobre los que canta esa apropiada voz principal. De nuevo otro momento solista de guitarra aguerrida en escasos pero contundentes compases.  Des este modo llegamos a “She’s my Dealer” que cabalga sobre un arranque de bajo al que se suman las seis cuerdas y la galopante percusión. Sin tregua posible, nos presentan bajo el fuego intenso de acordes belicosos a su “dealer”, una chica “que a veces tiene razón, otras se equivoca, pero siempre estamos a su disposición al cien por cien”.  Con el siguiente corte cambian del inglés al castellano sin perder por ello ni su fuerza, ni su poder de convicción. Más riffs que insuflan una regañina descomunal a un ritmo ultrarápido. “Vete” que así se llama el tema cierra la cara A entre “asuntos que huelen  mal y movidas que no me van”.   En los últimos compases ralentizan el tempo para lograr pulverizarnos con unos momentos de hard rock descomunales con una inspirada guitarra eléctrica soleando.  
   
The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
Tras unos tenebrosos efectos iniciales, empieza la cara B con ese descomunal “Dream Rider” en el que nuestros sueños son conducidos hacia lugares oscuros entre sombras inquietantes que, por supuesto, vamos a recordar.   Redobles que retumban en el estómago acompañan a una guitarra que agujerea con malicia y un bajo que percute nuestras sienes. La banda  logra   zarandearnos con astucia hasta el siguiente tema titulado “Don't Tell Me Lies” en el que vuelve a poner a prueba nuestra capacidad de seguir temas realmente veloces sin perder detalle de su brillantez compositiva. “No me cuentes mentiras…no soy un freak, estoy en mi derecho”, un tema de reivindicación personal en el que “cada sueño es una pelea”.   Le sigue “Sick”, otra exhibición de recursos punzantes a base guitarras moviéndose con una agilidad envidiable, momentos en solitario incluidos, entre ritmos perseverantes, y un bajo irreductible. Nos cuentan: “La ley es obscena, la peña tan guay y la verdad desnuda… pero yo no soy estúpido, estoy harto”. 

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
Vuelven al idioma castellano con “Salir de aquí”. Otro gran tema que transmite una seguridad musical con unos recorridos eléctricos que ponen los pelos de punta y una pasión lírica irrefrenable, entre metáforas que resumen la absurda realidad de una sociedad obsesiva y posesiva. “Ando sin rumbo, buscando una vía para escapar entre entes andantes, rostros vacíos, bellas muñecas que vomitan sin cesar…”. Los dos últimos temas del disco culminan el enorme trabajo realizado por este poderoso trío de punk rock. En “Let's Go To Hell”,  sus protagonistas vienen del infierno a buscarte otra vez, para “volvernos locos y hacer cosas raras otra vez” con el propósito de “quemar este mundo en llamas”.  Y ese fuego redentor se materializa con un torbellino de guitarra, bajo y batería, francamente, espectacular. Concepciones rítmicas al límite envuelven la melodía con una entrega sin parangón. Acaba el álbum con “Dogbeatation”, a modo de resumen de su cautivadora fiereza dando forma a un estilo propio, tanto a nivel lírico como musical.   Tras unos compases de distorsiones solemnes, vuelven a la carga, sin remilgos, interpretando  esta escalofriante canción con la que ponen punto final a un álbum, sin desperdicio alguno, en el que no escatiman esfuerzos para hacernos enloquecer de principio a fin.        

Reflexión final 

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
En el tema que cierra este sensacional “Rock and roll Tsunami”, los Dogbeats  nos cantan en inglés: “Si oyes esto, tienes que ponerlo a todo volumen. Olvida tus problemas y a disfrutar.  Tengo tiempo. Todo está permitido. Lánzate sobre la sudorosa muchedumbre. Nos da igual todo, mientras disfrutemos todo el rato. Tengo la Dogbeatation”. Es uno de tantos ejemplos del gran trabajo realizado por este ya extinto trío de Benidorm. Una banda de salvaje rock and roll que no solo conseguió crear temas agresivos, rápidos, construidos con riffs cautivadores e interpretados con voces salvajes, sino que también materializó n trabajo poético existencial muy destacable. Sus letras transmiten el ansia de escapar de la mediocre cotidianidad con versos nada desdeñables como, por ejemplo: “Tengo derecho a irme porque van por una mala dirección. No quiero cambiar nada, sólo quiero irme”.   Auténtica supervivencia en un medio hostil, sin ínfulas que valgan ni arrogancia innecesaria, tan solo con las ideas muy claras expresadas con un magnífico dominio del lenguaje musical propio del punk rock old school.  Desafortunadamente, The Dogbeats ya no existen como grupo, aunque estoy convencido de que sus componentes seguirán su camino con otros proyectos que heredarán, con solvencia, la enorme fuerza de este poderoso trío. Tanto su Ep de presentación como este Lp de despedida están prácticamente agotados y va a resultarte muy difícil encontrarlos, pero si tienes la oportunidad de adquirir un ejemplar, no dudes en hacerte con él.  Sus canciones te ayudarán a ir a contracorriente, a escapar aunque sea solo por unos instantes, de esa realidad asfixiante al tiempo que disfrutarás de todas y cada una de sus hirientes andanadas y memorables ocurrencias.   

Nota: Puedes oir las canciones en el bandcamp y adquitir aún una copia en la web de Ghost Highway recordings. En Rufus está agotado.