miércoles, 10 de agosto de 2016

Tras el paso de su “Rock and Roll Tsunami”, The Dogbeats finalizan en 2016 su proyecto de salvaje punk rock

Portada
Mi añorado y malogrado amigo Paco Rufus me descubrió grupos esenciales del punk rock  mediante un magnífico catálogo de bandas editadas por su sello, la gran mayoría reseñadas en este blog. Con convicción, buen criterio, y sin dejarse aminorar en exceso por la arriesgada realidad económica, Rufus Recordings ha llegado a ser hoy en día un espacio de referencia que, por suerte para todos nosotros, sigue su camino imperturbable gracias al trabajo que realiza Marta Margalef. Entre los grupos que ambos acogían en su proyecto editorial, con la ayuda de discográficas amigas, destacan los salvajes Dogbeats, poderoso trío de Benidorm que, tras un brillante Ep en 2013 más un sensacional Lp con título tan apropiado de “Rock and roll Tsunami” (Rufus y Ghost Highway recordings más  Peckinpah records 2015) han tomado la decisión este verano de 2016 de separarse para empezar otras aventuras musicales. Sirva esta reseña como homenaje final a una banda cuyas canciones transmiten una fuerza tremenda y explotan en la cabeza generando la plena e indiscutible satisfacción de la “Dogbeatation”. 

Trayectoria         

El power trio The Dogbeats se fromó en Benidorm con componentes de los Harry Sons, Bastardos o Motocross. Ellos son  Jaume aka “Jaumal” a la guitarra y voz;  Fernan al bajo y voz;  y Sergi “Dinamita” a la batería. Su música recoge lo mejor de las bandas norteamericanas de proto punk rock como los Stooges o los MC5, más el sonido aussie High Energy de los Radio Birdman, Bored!, Powder Monkeys, o The Onyas. Grabaron un Ep en Tigruss Studios, (Gandia, Valencia) el 18 y 19 de febrero de 2013. Producido y grabado por Mihran Mongotronix y Pepe Tigruss, el artwork corrió a cargo de  Sergi Dinamita con esa portada de punk rock cancerbero, más una foto del grupo en la contraportada a cargo de Reinaldo Soriano. Lo editó en vinilo Rufus recordings y Devil records (+ info en Magic Pop). 
Galleta y logo

Su siguiente trabajo es este Lp con el título genérico de "Rock and roll Tsunami" editado con uan tirada limitada de 250 copias.   Grabado en Rockaway Studios, Castellón, en marzo de 2015, fue editado por Rufus Recordings, Ghost Highway Recordings y Pekinpah Records. Contiene una hoja interior con las letras de las canciones. El fabuloso artwork es de Sergi Dinamita quien dibuja para la portada y la contraportada un collage de catástrofes varias con un personaje principal que se extrae un moco del que cuelga el nombre de la banda.  

Las canciones 

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
El disco arranca con “Bullet In My Head” en el que desde el primer acorde las guitarras y la sección rítmica discurren con una velocidad endiablada. Riffs hirientes, momentos solistas sin inservibles filigranas, una voz agresiva, coros de puño en alto, y una batería incansable, dan forma a este temazo sin desperdicio alguno con el que te pondrán en alerta sin control en una batalla contra el tiempo real. Le sigue “I'm Alive”, un tema existencial de plena locura, buscando algo en lo que creer con guitarras disparando ristras de acordes envueltos en distorsiones posesivas, incluso con más velocidad, por si pudieran parecerte poco rápidos para tu gusto.  El siguiente corte lleva por titulo “I Can't Get Up”, otra andanada de punk demencial en el que la melodía mantiene su pulso con una rítmica acongojante y unos arreglos que inspiran terror y primitivismo. Un tema que fluctúa entre esos momentos en los que te sientes eufórico, como una estrella,  y otros en los que no puedes levantarte e intentas expulsar las malas vibraciones.   

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
A continuación nos noquean con “Black Or Blue”, un tma ideal para vivir la noche como si no hubiera mañana. Tremenda andanada de guitarra, bajo y batería descerrajando arreglos de punk rock sobre los que canta esa apropiada voz principal. De nuevo otro momento solista de guitarra aguerrida en escasos pero contundentes compases.  Des este modo llegamos a “She’s my Dealer” que cabalga sobre un arranque de bajo al que se suman las seis cuerdas y la galopante percusión. Sin tregua posible, nos presentan bajo el fuego intenso de acordes belicosos a su “dealer”, una chica “que a veces tiene razón, otras se equivoca, pero siempre estamos a su disposición al cien por cien”.  Con el siguiente corte cambian del inglés al castellano sin perder por ello ni su fuerza, ni su poder de convicción. Más riffs que insuflan una regañina descomunal a un ritmo ultrarápido. “Vete” que así se llama el tema cierra la cara A entre “asuntos que huelen  mal y movidas que no me van”.   En los últimos compases ralentizan el tempo para lograr pulverizarnos con unos momentos de hard rock descomunales con una inspirada guitarra eléctrica soleando.  
   
The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
Tras unos tenebrosos efectos iniciales, empieza la cara B con ese descomunal “Dream Rider” en el que nuestros sueños son conducidos hacia lugares oscuros entre sombras inquietantes que, por supuesto, vamos a recordar.   Redobles que retumban en el estómago acompañan a una guitarra que agujerea con malicia y un bajo que percute nuestras sienes. La banda  logra   zarandearnos con astucia hasta el siguiente tema titulado “Don't Tell Me Lies” en el que vuelve a poner a prueba nuestra capacidad de seguir temas realmente veloces sin perder detalle de su brillantez compositiva. “No me cuentes mentiras…no soy un freak, estoy en mi derecho”, un tema de reivindicación personal en el que “cada sueño es una pelea”.   Le sigue “Sick”, otra exhibición de recursos punzantes a base guitarras moviéndose con una agilidad envidiable, momentos en solitario incluidos, entre ritmos perseverantes, y un bajo irreductible. Nos cuentan: “La ley es obscena, la peña tan guay y la verdad desnuda… pero yo no soy estúpido, estoy harto”. 

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
Vuelven al idioma castellano con “Salir de aquí”. Otro gran tema que transmite una seguridad musical con unos recorridos eléctricos que ponen los pelos de punta y una pasión lírica irrefrenable, entre metáforas que resumen la absurda realidad de una sociedad obsesiva y posesiva. “Ando sin rumbo, buscando una vía para escapar entre entes andantes, rostros vacíos, bellas muñecas que vomitan sin cesar…”. Los dos últimos temas del disco culminan el enorme trabajo realizado por este poderoso trío de punk rock. En “Let's Go To Hell”,  sus protagonistas vienen del infierno a buscarte otra vez, para “volvernos locos y hacer cosas raras otra vez” con el propósito de “quemar este mundo en llamas”.  Y ese fuego redentor se materializa con un torbellino de guitarra, bajo y batería, francamente, espectacular. Concepciones rítmicas al límite envuelven la melodía con una entrega sin parangón. Acaba el álbum con “Dogbeatation”, a modo de resumen de su cautivadora fiereza dando forma a un estilo propio, tanto a nivel lírico como musical.   Tras unos compases de distorsiones solemnes, vuelven a la carga, sin remilgos, interpretando  esta escalofriante canción con la que ponen punto final a un álbum, sin desperdicio alguno, en el que no escatiman esfuerzos para hacernos enloquecer de principio a fin.        

Reflexión final 

The Dogbeats. Foto facilitada por la banda
En el tema que cierra este sensacional “Rock and roll Tsunami”, los Dogbeats  nos cantan en inglés: “Si oyes esto, tienes que ponerlo a todo volumen. Olvida tus problemas y a disfrutar.  Tengo tiempo. Todo está permitido. Lánzate sobre la sudorosa muchedumbre. Nos da igual todo, mientras disfrutemos todo el rato. Tengo la Dogbeatation”. Es uno de tantos ejemplos del gran trabajo realizado por este ya extinto trío de Benidorm. Una banda de salvaje rock and roll que no solo conseguió crear temas agresivos, rápidos, construidos con riffs cautivadores e interpretados con voces salvajes, sino que también materializó n trabajo poético existencial muy destacable. Sus letras transmiten el ansia de escapar de la mediocre cotidianidad con versos nada desdeñables como, por ejemplo: “Tengo derecho a irme porque van por una mala dirección. No quiero cambiar nada, sólo quiero irme”.   Auténtica supervivencia en un medio hostil, sin ínfulas que valgan ni arrogancia innecesaria, tan solo con las ideas muy claras expresadas con un magnífico dominio del lenguaje musical propio del punk rock old school.  Desafortunadamente, The Dogbeats ya no existen como grupo, aunque estoy convencido de que sus componentes seguirán su camino con otros proyectos que heredarán, con solvencia, la enorme fuerza de este poderoso trío. Tanto su Ep de presentación como este Lp de despedida están prácticamente agotados y va a resultarte muy difícil encontrarlos, pero si tienes la oportunidad de adquirir un ejemplar, no dudes en hacerte con él.  Sus canciones te ayudarán a ir a contracorriente, a escapar aunque sea solo por unos instantes, de esa realidad asfixiante al tiempo que disfrutarás de todas y cada una de sus hirientes andanadas y memorables ocurrencias.   

Nota: Puedes oir las canciones en el bandcamp y adquitir aún una copia en la web de Ghost Highway recordings. En Rufus está agotado.  

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