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viernes, 29 de diciembre de 2017

Desde La Costa de los Esqueletos, Manuel Mateos nos conmueve con sus “Canciones para después de un naufragio”

Portada
En nuestro ingente mundo discográfico llamémosle “underground”, calificativo que entiendo  por posicionamiento al margen de las radio fórmula, de las multinacionales y de los mass media, que nunca se enteran ni se espera que algún día lo hagan; en ese microuniverso devoto del vinilo en el que pululan fervientes coleccionistas de “groove” buscando secretos imposibles en cubetas de mercadillo para uso propio o para compartir con otros iguales mediante exquisitas reediciones; en esa espiral de singles “rare” a precios imposibles, a veces convertida en el “yo lo tengo y tú no”, o el “yo pincho el original y tú no”; en ese espacio vital de necesaria resistencia y solidaridad, los músicos, las discográficas,  luchan encarnizadamente por conseguir el interés de todos los melómanos de pro, al menos de aquellos interesados no solo en el pasado sino también en el presente como fundamento imprescindible para que el futuro exista. Sin duda alguna, no resulta nada fácil estar al tanto de todo lo que, de una forma u otra podría llegar a ser de nuestro interés, pero cuando hallamos algo que se nos antoja único, sin necesidad de ser un incunable, en el Magic Pop se nos ilumina la cara, se nos estuca la piel y nos sentimos tan felices que incluso nos olvidamos de que el rock and roll se las ve y se las desea para seguir adelante con nuevas propuestas que no hayan pasado “unreleased” durante décadas acumulando el polvo de la indiferencia.  Pues bien, eso es lo que hemos sentido al escuchar el sorprendente disco de debut de Manuel Mateos quien con el nombre de La Costa de los Esqueletos firma este álbum de folk psicodélico, autoeditado en 2017 con el título genérico de “Canciones para después de un naufragio”.  Un trabajo lírico y sonoro ciertamente descomunal que te cautivará hasta lo indecible.      

Trayectoria 
 
Manuel Mateos. La Costa de los Esqueletos
Durante los años 80 y 90, Manuel Mateos fundó y participó en multitud de bandas de su ámbito jerezano ya sea como guitarrista, cantante, bajista o baterista. Su primera formación, con vocación experimental e influencias del postpunk, se llamaba El vino del asesino, con referencia al poema de Baudelaire y proyecto a caballo entre la música y el teatro. Después vinieron Fataltango, (1987-1993) en la que canta y toca la guitarra, en sintonía con otras bandas de la época como Los Bichos, Cancer Moon, entre otros. Grabaron varias maquetas y un mini LP, "Guillotina" que desgraciadamente nunca fue editado. Se cumplen 25 años ya de su último concierto.

Posteriormente crea con Miguel Rosales, guitarra de Fataltango, y la escritora y cantante francesa Kits Hilaire, Ginkgo Biloba (1995-96) donde toca la guitarra y el bajo. Sacaron un mini LP en el mezclaban el afterpunk de los ochenta con la canción francesa o el Grunge. De ahí, pasa a The Playground (1999-2000), banda en la que canta y toca la guitarra más bajo. En ese proyecto coincide con Ángel Figüeroa, baterista (The Plastic Fantastic Lovers, Champagne, Paco Loco Trío). Grabaron unos cuantos temas con claras influencias del powerpop. También estuvo en las formaciones Adictos, los Paramecios y Playgroud. Recientemente Manuel fue invitado por el músico Pablo Petidier  a participar como guitarrista en la banda que va a presentar su segundo disco "Second Grace", lanzado recientemente en diversas plataformas digitales.


Manuel Mateos
La Costa de los Esqueletos nació a raíz de la grabación de una canción, ("Jinete Azul") para un documental, "Luz en los márgenes", sobre el pintor jerezano Juan Carmona,  realizado por un amigo del autor de toda la vida, Miguel Rosales con el que también colaboró en varias bandas durante los años ochenta y noventa. Este disco que nos presenta bajo el nombre de La Costa de los Esqueletos fue grabado en Estudio 79 de Jerez por Rafael Camisón (G.A.S. Drummers, The Ships, Gente Mayor). 

Rafael y Manuel se encargan de la producción. Ha sido mezclado y masterizado por Eduardo Amblar en AmblarStudio, Barcelona. Colaboran Jesús Cabral al contrabajo en dos canciones, Rafa Camisón a la percusión, batería y  sintetizador, y Rocío Márquez al violín. Mateo canta y toca el piano, la armónica, el bajo, la arpa de boca, el órgano, la steel guitar y las guitarras.   La conmovedora ilustración de la portada es de Joaquín Terán, y las del interior y contraportada, no menos sugerentes, de Antonio Ojeda Monge. El diseño y la tipografía son de Luis Vázquez Pinteño.

En la actualidad está adaptando las canciones para el directo con otro guitarrista, Juan Carlos León, de la formación sevillana The Smoggers.También está involucrado en lo que será el primer vídeo de La Costa de los Esqueletos, extraído del segundo corte del álbum, "La hora final".

Las canciones 

Artwork
El disco empieza con “Saco de huesos” mediante esa misteriosa arpa de boca que desemboca en un sinuoso combinado de guitarras lisérgicas y ritmos aventureros sobre los que susurra la voz oscura del cantante “sin patria ni gloria”. Explota la melodía “cabalgando a lomos del viento”   en el estribillo para proseguir con riffs cortantes que te invitan a moverte como si fueras un “saco de huesos” entre eléctricas desbordantes procurándonos múltiples efectos y momentos solistas  alucinantes más pedales de órgano estratosféricos. Tras ese “camino de la insurrección vencida, con la voz dormida en los brazos del viento” llegamos a “La hora final” en la que destaca la aportación celestial de ese magnífico violín desparramando dulzura a juego con la profunda voz principal. Ritmos pausados, efectos a cargo de la Steel guitar, guitarras punteando más recorridos lisérgicos conforman una melodía cariñosa  en “esa luna de septiembre en el malecón” donde “todo es desierto y la venganza del mundo” llega “a su hora final”.  

Manuel Mateos
A continuación oímos “Imposible” canción en la que nos cuenta que “hoy daría igual que se desplome el sol porque un rio insondable nos separa  los dos… cuantas veces soñé que soñabas el sueño imposible que había en mí”.  Melodía ensalzada con apasionantes arreglos a base de punteos y solos de brillantes guitarras con numerosos matices bien definidos, algunos con raíces en el pop 80’s menos contemplativo, entre ritmos envolventes y solo de armónica,  sobre los que se luce la voz principal.  Continúa con “Errante”, tema inquietante situado en el ocaso donde “busco hallar la redención, inmutable singladura al horizonte occidental”. “Un pasajero accidental a bordo de tu corazón” nos canta con una precisión altamente conmovedora en este medio tempo perfectamente hilvanado para definir toda una “canción con espinas” y ritmos “afrolatinos”. Acaba la cara A con “Galo moribundo”, espectacular recorrido rítmico tras una breve intro acústica en el que aparece ese “galo herido que se desangra mientras bosteza el mundo bajo un torrente irrefrenable de estupidez perfecta…”. Un mundo cotidiano “al revés” en el que “nadie es inocente, y la mentira nunca descansa”. Estremecedora descarga de guitarras, ya sean rítmicas como solistas, con detalles incluso de krautrock, entre voces entregadas y medidas mediante  una poderosa sección rítmica que te entusiasmará de principio a fin al tiempo que te invitará a desfogarte sin límite alguno.
 
Rafael Camisón
La cara B se abre con “Huellas invisibles” en la que vuelve a aparecer ese bonito violín aportando más fraseos que te llegarán al alma. “Ahora nada puede hacerte daño- nos canta- la corriente te guiará hacia un mundo sin fronteras, huérfano de furia”.  Y mediante ese “superhéroe sin disfraz entre la espuma del mar” empieza una fascinante segunda parte repletos de momentos folk entre efectos soberbios y rítmica lisérgica. Geniales secuencias de piano acompañan una voz principal emocionante,  y dialogan con guitarras arrebatadoras. Juntos dan forma a este tema para “peregrinos inocentes sin rumbo… bajo un sello estrellado…hacia el país de los sueños”.  Le sucede “Flor de invierno”, con protagonista “pasajera que del silencio y la escharcha nació, portadora de un celeste obsequio, de madrugada cruzaste mi umbral… Ángel de aterciopeladas manos, venciste lentamente mi desdén”. En este caso incide en su vertiente más intimista arropado por pulidos punteos de acústica, teclados estratosféricos, armónica y steel aportando fragmentos muy americanos, para descargar sobre una canción que anda con soltura “enredándose en tu corazón”. Brillantes espacios instrumentales, con un tempo extraordinariamente bien definido y matices sensuales por doquier, acaban por perfilar una canción enternecedora.     

Manuel Mateos
Llegamos de este modo a “Dueño de nada” en el que nos dice “quisiera sumergirme en un viaje al olvido, huir a donde no haya respuestas que buscar. Mis paraísos soñados son los restos de un naufragio que un océano de silencio, poco a poco cubrirá… materia en espiral girando eternamente”. Ese control extraordinario y audaz de la lírica se completa con un planteamiento sonoro verdaderamente proverbial a base de momentos pop y new wave enriquecedores, con aportaciones de rock americano, en los que los teclados dialogan con las guitarras envolviendo a la sensacional voz principal entre cambios de tempo milimétricos, sin olvidarnos de la ya imprescindible presencia de ese violín que nos llevan hacia ese final ácido y progresivo que desaparece entre el sonido de la lluvia.  
    


Manuel Mateos
El penúltimo corte se titula “Prometeo” al que pregunta “¿por qué permites mi derrota bajo el fuego de armas silenciosas?. Y sigue: “desde el epicentro de la amnesia se aproxima un nuevo diluvio… ¿por qué en el paisaje que contemplo ahora se amontonan las ruinas?.  Musicalmente, la canción destaca por esas cristalinas guitarras acústicas así como por su voz principal de amplio registro vocal que emerge desde notas graves con gran personalidad. Los teclados aportan pedales atmosféricos. La armónica se encarga de segundas voces igual de encantadoras mientras que las guitarras, resguardadas por la percusión, aportan unos compases sensacionales completando todo un “diluvio” de genialidades.  Cierra el disco “El rey del cielo (desde el olvido)” “flotando entre dos mundos donde todo es ligero y suave”. Su autor acaba el álbum prometiendo, entre más acústicas y armónica, “yo cuidaré de ti hasta el amanecer siempre en silencio… soy la brisa en tu piel, el rey del cielo”.  Una canción que va creciendo poco a poco con una gran personalidad y un mágico estribillo, añadiendo un pase de oscuro rock and roll nada desdeñable y una guitarra psicodélica hechicera “desplegando sus alas” hasta el infinito.   

Manuel y Rafa en el Estudio 79.
El Cd incluido en la carpeta del disco de vinilo contiene un bonus tack titulado “Jinete Azul” en el que participa Ángel Figueroa a la batería.  Entre sus vibrantes versos, oímos “Un jinete azul sumergido sin temor a retornar, en un campo magnético irresistible… un argonauta de fantasía y rebelión… en un universo en expansión, con la perfecta metamorfosis hacia la autodestrucción… maltrecho y lejos del caos”. Un tema añadido que se inicia con una suculenta combinación de efectos, cintas al revés, para trasladarnos a la última de las excelencias de este imprescindible álbum mediante otra instrumentación imprevisible, con  aportaciones memorables a cargo de todas las secciones que han dado forma a tan sensacional álbum.   

Reflexión final 

Manuel Mateos. Fotos cedidas por el autor
La llamada costa de los Esqueletos es un tramo de la costa occidental de África que se localiza en Namibia, donde la corriente fría de Benguela produce densas nieblas oceánicas la mayor parte del año. Con un clima poco o nada acogedor, entre un constante e intenso oleaje, si bien resulta posible desembarcar con botes de remo atravesando la marea, es materialmente inviable volver a zarpar. Entonces, la única forma de salir de allí es caminar cientos de kilómetros a través del árido desierto. Los numerosos restos de barcos naufragados que se hallan a lo largo de la costa, a consecuencia de la niebla, los vientos o el fuerte oleaje, son el origen de su peculiar nombre. Me imagino que, en un lugar así tan desolador, el silencio espectral, al que se refiere Manuel Mateos  en numerosas ocasiones en este álbum, se expande a sus anchas, tan solo roto por los vaivenes del fuerte oleaje. Si tuviera que elegir unas canciones que transmitieran lo extremo o lo inhóspito del momento escogería, sin lugar a dudas, estas “Canciones para después de un Naufragio”. Realmente, resultan conmovedoras, tan tajantes como escalofriantes. Al escucharlas, al igual que sucede con el oleaje en la costa a la que hacen referencia con su nombre genérico, se te permitirá desembarcar con facilidad en un nuevo espacio existencial mediante esa pasión creativa y destreza interpretativa que desprende; pero ya te estás olvidando de regresar fácilmente a tu cotidianidad siendo el mismo de antes. Te aseguro que tu visión de la vida va a cambiar con bastantes menos respuestas que hacerte. Como bien dicen en el inicio del álbum, el camino, aunque sea tras un naufragio, siempre vas a ser tú, así que tal y como se justifica al terminar tan emocionante trabajo discográfico “muestra toda tu belleza, ella hablará por ti”.     

Nota: Puedes escuchar las canciones de este álbum en el bandcamp donde también podrás adquirir una copia del disco.  También  está disonible en "La Fuga librerías" de Sevilla. (C/ Conde de Torrejón 4, Acc), Al ritmo -Urban Shop (C/Santa Rosa 10. Jerez), Mala Música Jerez. (C/Medina 10. Jerez) o la Librería Agrícola (C/Paul 2. Jerez). 

martes, 5 de diciembre de 2017

La Banda Magnética apuesta por volar bien alto disparando temas contundentes de punk rock

Portada del Cd
Resulta sintomático que la burgalesa Banda Magnética  reinterprete un tema  de su primera maqueta llamado precisamente  “Quiero Volar” y lo incluya en su segundo disco también  autoeditado este 2017. “Dispara” que así se titula este segundo trabajo recoge esa canción de tan explícito título más otros once destacadas creaciones con las que este poderoso trío  ha pasado de ser una formación de rock and roll  respetable a “volar” bien alto con una resolución   mucho más ambiciosa que en sus inicios. Un proyecto amplio,  versátil y repleto de matices de diversos estilos como pueden ser el powerpop, el “garage”, el punk o el post punk. Todo ello muy bien interconectado con el propósito conseguido de delimitar una jurisdicción propia de la que emergen grandes creaciones de melodías sugerentes y ritmos recios.     

Trayectoria 

La Banda Magnética. Foto: Aitor Gil
La Banda Magnética empieza a tomar la forma actual en 2015 con Jaime Recio al bajo y voz, Iñigo Alonso a la batería, y Juan Riscado a la guitarra.  Dos años antes Jaime, desde su estudio, contacta con Iñigo. Se les une Alberto y Jaime pasa al bajo.  En 2014 graban los primeros temas que sacan mediante un primer Cd de título homónimo con  diez temas de rock and roll grabados en  los Estudios Checkpoint de Salas de Bureba (Burgos) de donde proceden.  Alberto decide dejar el grupo y se les une Juan, con el que la formación adquiere detalles de post-punk y  powerpop que enriquecen su amplio abanico de estilos. En 2016 su actividad se torna más constante,  tocando en varios festivales como Dolmen Music de Villarcayo, Espeleo Rock de Santelices, Tortilla Rock de Oña, Burgos, Trespaderne y consiguiendo el primer premio del concurso Pop-Rock Las Merindades.  

Logo
“Dispara” ve la luz en la primavera de 2017. Se grabó, mezcló y masterizó entre los meses de diciembre de 2016 a enero de 2017 en los estudios Checkpoint por Jaime Recio. Colaboró Claudia Costa tocando el violín en “Ya no me ves”.  El diseño gráfico es de Ion Velasco, y la fotografía de Vicente Gómez más Jony Arnaiz, incluido un dibujo de un corazón a cargo de Juan Riscado. 

Las canciones 

El disco se abre con “Un bonito regalo”, canción repleta de buenas ideas con una descomunal entrada de guitarras rugientes que derivan en un tema furioso con melodía hiriente con la que “celebraremos nuestra amistad y la falsedad”. Un tic tac que no debes abrir todavía “porque no quiero estallar”. Le sucede “Te buscaré”, otra andanada de guitarra y bajo más batería con recursos de oscuro hard rock trenzados con un despliegue de riffs de rock y actitud punk. “Morir no me da miedo, mi amor. No soy un ser inmortal. Mi gran miedo es pensar en  que no te volveré a ver”. Incluyen un ágil solo de guitarra acompañado por una rítmica penetrante. A continuación nos ofrecen “Empiezas a arder”, un tema sugerente con recursos de emergente  pop poderoso para explicarnos unos momentos cargados de sexualidad con imágenes resueltas de forma genial con frases como “encima de mi cuerpo cabalgas muy bien, tu eres mi amazona, yo soy tu corcel…nunca queda un centímetro por explorar, somos perfectas máquinas de amar”.  
  
La Banda Magnética
Le sigue “Dispara a mi corazón”, con más riffs persistentes, “sin miedo a matar”. Fraseos envolventes para “reventar gasolineras” con vistas a realizar alguna visita al banco del pueblo. Melodía bien resuelta con un convincente estribillo, interpretada por una buena voz y una minuciosa sección rítmica, que se completa con buen solo de guitarra dura.   

Continuamos con “Micky Mouse”, una crítica a la falsa moral que “me hace vomitar” en una desastrosa relación personal. “Tu cola de ratón delata tu condición, tanta falsa bondad me hace estallar”. Un tema que destaca por su consistente bajo y esa mezcla original de los recursos de un rock duro con detalles “garajeros” y de post punk. Llegamos de este modo al meridiano del disco con “Ya no me ves” que arranca con tenebrosas guitarras que se completan con una concepción rítmica oscura y poderosa mediante la que nos dicen: “me quedan tantas cosas por aprender, la más importante saberte escuchar…pasas cerca de mí y no me ves, no soy un fantasma”. A mencionar la gran aportación del violín dotando al tema de una dosis lisérgica muy enriquecedora.      

Triunfando en directo
Con “Quiero volar” nos ofrecen otras situaciones sexuales explícitas  del tipo “mi desnudez te incita a amarnos otra vez…acaríciame, muérdeme, házmelo otra vez”.  De nuevo nos absorben con una sustanciosa exhibición de  rock and roll con riffs afilados que se completan con buenas voces y una secuencia rítmica que incita al baile. No falta un ácido solo de guitarra que pone de manifiesto la habilidad  de su responsable. Mediante “Tu calor”, inciden en que “me duele el corazón. Vomito en un rincón, sangre y rock and roll. Es tu calor en mi cama que no me deja despertar”. Los recursos musicales proceden de un  punk aguerrido a base de movimientos marcados, acordes que distorsionan la melodía, con solo incluido de eléctrica, que va a “lamerte y morderte” de principio a fin.   
El siguiente corte se pregunta “¿Soy feliz?”. Otro gran tema en el que el protagonista juega “a ser un valiente guerrero que jura salvarte, destrozaré a tus enemigos”.  Arranca con marcado ritmo de batería al que se añade un suculento riff de guitarra eléctrica que, con la aportación del bajo, explotan en un magnífico tema ardiente y, sin lugar a dudas, valeroso. Tras un fascinante cambio de tempo que ralentiza el ritmo, se crecen para recuperar la enérgica descarga inicial  en la que nos topamos con otro movimiento solista de su guitarrista en plena forma.    

La Banda Magnétics. Foto de su facebook
Vamos terminando  con “La próxima curva”, un tema de reflexión personal: “llevos años andando y no veo el final. Mi cuerpo sudoroso pide un stop. A ver si en la próxima curva me detienes tu”.  Sensacional distribución instrumental con acordes cortantes sobre los que tejen fraseos galopantes en los que los tres componentes de este poderoso trío se lucen con extraordinaria versatilidad. La penúltima canción se llama “Alguien me ha robado”, un tema curioso en el que inciden en su habilidad de intensificar sonoridades pop con arreglos fogosos que van a convencerte. El protagonista anda preocupado, o quizá no, porque alguien le ha robado a su chica en el bar y “nadie sabe quién puede ser. Me será difícil buscar a alguien que se deje querer”.  Termina el álbum con “No me apagues la luz”, la última de las excelencias de esta banda burgalesa capaz de generar impulsos guitarreros que heredan la fuerza del hard rock con detalles de punk setentero para dar forma salvaje a melodías penetrantes dispuestas a muy buen ritmo para iluminar su trayectoria al tiempo que disipan esos “fantasmas miedos en la oscuridad”.    

Reflexión final 

La Banda Magnética. Foto de su facebook
Parafraseando un verso de una de sus canciones llamada “La próxima curva”,  podemos afirmar que “canción a canción vamos sumando a su historial” un amplio abanico de temas bien definidos mediante un amplio abanico de referencias en los que, muy probablemente, se manifiestan las influencias de los tres y excelentes músicos que integran este poderoso trío. Con especial incidencia en reafirmar una cautivadora concepción melódica, arropada por andanadas de guitarra bien compenetrada con bajo y batería más voz principal, los disparos certeros de la Banda Magnética nos descubren a una formación que mantiene firme el vuelo con seguridad y buen criterio mediante este segundo álbum bien trabajado con resultados arrebatadores. Por ello, y siguiendo con otro de sus versos nada desdeñables, a “los grupos buenos da gusto reseñar, en los mediocres, ni nos fijamos al pasar”.     

Nota: Te invitamos a  visionar y oir un videoclip de "Un bonito regalo", tema con el que abren su Cd.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Oskar Benas, un artista polifacético con excelentes creaciones de rock instrumental que invitan a la sinestesia

Portada de OBIC
Si en Magic Pop fuéramos estrictamente consecuentes, al menos  profesionalmente, con todo lo que hemos oído y visto sobre la magna obra audiovisual de Oskar Benas,  no escribiríamos  sobre otra cosa en los próximos meses, quizás años. Puede que incluso nos decidiéramos por cambiar directamente el nombre de cabecera del blog para rebautizarnos con el de este artista polifacético, músico e lustrador, de Barakaldo.  La razón de tan justificable entusiasmo estriba en que resulta ciertamente espectacular la cantidad de producción propia, altamente original y revolucionaria, que ha creado en los últimos tiempos este genial músico, compositor e intérprete, también pintor e ilustrador. Desde los años noventa hasta la actualidad, ha dado vida a una infinidad de melodías tan absolutamente sorprendentes e imprevisibles, con arreglos deslumbrantes y tempos de otro mundo,  que, al menos en mi caso, me ha despertado no solo la esperanza de que hay algo sustancial más allá, ya no de ese negocio discográfico tan consumista como mediocre, sino incluso del “underground” de fin de semana que, en algunos casos, ya empieza a cansar con sus verdades supuestamente absolutas. Oskar Benas no es el único pero si uno de los pocos, cada vez menos, maestros verdaderamente humildes capaz de reírse hasta de si mismo. Auténticos dioses del olimpo vanguardista que resisten al margen del mercadeo de ideas y musiquillas. Presiden un altar al que se llega sin necesidad de recurrir a postureos sin sentido, sino simplemente a base de canciones fascinantes como las suyas, locuras si quieres pero altamente enriquecedoras.  Prueba de ello es el nuevo disco que firma como Oskar Benas Instro Combo "Obic”, una de sus tantas genialidades como lo es también la nueva entrega, la décima, de su proyecto Mundssik con el nombre genérico de  “Esfera Púrpura”.  Prepárense porque sus trabajos musicales no son algo insustancial que pueda reseñarse con cuatro adjetivos y algunas frases recurrentes de periodista enrollado que escribe sobre discos en plan colegueo. Su obra es única e intransferible, y como tal voy a reseñarla para aproximarnos, aunque sea un poco, a su inabarcable y fascinante mundo creativo.
             
Trayectoria
Oskar Benas. Foto de su Facebook

Oskar Benas (Barakaldo 1975) es un artista polifacético, gráfico y musical, fundador de numerosas bandas de la escena vasca desde principios de los años noventa como Dickzis, Mongui Infusion, Symbium Pandora, Planeta Enfermo, La Bemba Blanch, Zainax,  así como partícipe y colaborador con otras tantas formaciones en la década de los dosmiles como Ziza Teh, Maumousse, L'Ombre Raya, The Solanos, Fishotz Ruido, Benitt Ash. Fue galardonado como el mejor guitarrista durante la edición del Pop Rock Villa de Bilbao en 2009, al actuar con  su grupo de por entonces Trainsalpine Boys. Además ha formado parte de las bandas de directo de otros grandes como Fermin Muguruza, Maika Makovski o Cabezafuego. En su trayectoria ha creado varios sellos para sacar sus intensos trabajos musicales y gráficos. Desde 2015, Lau Shedu es la denominación que edita sus creaciones.


Oskar Benas con el ruan
Con  los Vampiros del Ritmo graba “Vida Vierte Muda Muerte” en 2012. Le acompañan  David Martínez a la batería, JC  Luque al bajo y Joseba Baleztena a la guitarra, banjo y coros. Ese mismo año graba en directo en el centre Collblanc Torrasa de L'Hospitalet de Llobregat, durante las sesiones Pocket Concerts organizadas por Bad Music 2.0, un híbrido de los Benitt Ash y Los Vampiros del Ritmo.  También en 2012 ve la luz otro trabajo con ilustraciones propias “La gran Isla de Creto” con la colaboración de Tuca Lóbez.  Le sigue un acústico en directo en Mikelazulo (Orereta) el 13 de enero de 2013 donde toca por vez primera varias canciones que aparecerían en las siguientes entregas discográficas.  En 2013 salen “Saffari” y “Paganus” compilado instrumental. Al año siguiente nos ofrece “Zarco”  y “Hereje del Mar” con  grabaciones en diversos locales entre 2012 y 2015. Ya en 2015 y como Oskar Benas  y los herejes Instro Combo sigue sorprendiéndonos con temas instrumentales variados, sensuales  y misteriosos. Con el título de “OBYLHIC”  se grabó durante el verano de 2015 en los estudios Color Hits de Atarrabia, Navarra, producido por el propio Oskar Benas con la ayuda de Íñigo Garcés. Le acompañan Dafnis Leenares al bajo, Leesergio Patxuko a la batería, mientras que Oskar se hace cargo de la guitarra, bajo, banjo, teclado, percusión, y programaciones.  Le siguen en 2016 los discos  “El sendero del volcán con lago”, crónica sonora de una aventura en el núcleo, y “Corazón de serrucho”.

Por lo que respecta a las Series Mundssik, arrancan con sus actuaciones  en vivo con el proyecto audiovisual Kaiula Ikuskizuna (2003 – 2006), una propuesta de música instrumental  de vocación mística con imágenes misteriosas de viajes. Para ello toca un Ruan, que es un instrumento tradicional chino adquirido durante una viaje a Beijing, un banjo con afinaciones especiales, entre otros instrumentos y objetos. Todos los volúmenes de este viaje, que él mismo define como “orgánico, hondo y mutante” se encuentran en descarga totalmente gratuita en la página bandcamp del artista.  

Es necesario también mencionar que Oskar Benas es autor de la banda sonora de numerosos cortometrajes y documentales (“Fractura, la maldicion de los recursos”, “M.O. Lope”, “El Anchoa, el terror de El Pardo”, “Pequeño”, “15 dias en Agosto”, “El Coito te nubla”...), así como de espectáculos de danza y teatro (Mugainditzen, Kaiula Ikuskizuna, Absenta...) y pintura en directo (Cándida, Konvent punt-0, Quim Moya...). 

Dibujo de Oskar Benas
Su trabajo como ilustrador destaca por aportaciones a fanzines (Estrehiato Lisdexio, “Sueño en vigilia”) hasta cartelería y portadas para bandas de rock (Capsula, Maika Makovski, Sex Museum, Guadalupe Plata, Travellin Brothers, Pelomono, Peachy Joke, Cabezafuego, Rubia, Lobo Eléctrico, Patxuko Nice, Lemy River, Boogie Van, El Octavo Árbol, Esne Beltza, Lurra, Sagarroi, Trainsalpine Boys, Kòdul, Emon, Noa Voll Damn & The Hell Drinkers...), entre otras muchas muestras de su talento en la decoración de espacios y murales, sin olvidar su participación en  festivales de autoedición como Tenderete, Pumpk, Ilustrapados y sus aclamadas exposiciones de pintura y dibujo.

De este modo llegamos al disco que queremos presentarte:  “OBIC” (Oscar Benas Instro Combo)  grabado en agosto de 2017 con su principal factótum a la guitarra, bajo, batería, percusión, teclados, programaciones y ruidos varios; Daf Linares al bajo (Lolas Club, The Fans, Patxuko Nice) y Javier Vallejo a la batería y percusiones (Los Nerviosos, Sundance Kiz, Espaguetti).  Actualmente, en su formación se reparten la percusión el mencionado Javi Vallejo y Quique Gallo (Aullido Atómico).

Las canciones de OBIC
 
Oskar Benas y su combo. Foto de su facebook

El disco se abre con “Soc Horror”, y sus guitarras oscuras, percutiendo en los sentidos, acompañadas por efectos espaciales, generando una atmósfera a ritmo de huesos, palmas, en un juego melódico sobre un colchón reconfortante de teclados y pulsación de bajo dando forma a recursos  atmosféricos.  Le sigue “Pericolossus”, otra construcción enigmática de guitarra diseñando fraseos misteriosos, entre acordes aflamencados, golpes de efecto surfer, y variaciones enigmáticas que te hipnotizarán. El siguiente corte es “Carrera Azarosa”, con ritmos de rockabilly desquiciado como base para una guitarra alocada que viaja por el espacio entre sonidos que se nos antojan extraterrestres. Una amalgama de sensaciones  propia de la banda sonora de una película de culto de ciencia ficción.  A continuación nos ofrece “Golpe Swinger”, brillante desparrame de folklore americano con detalles de bluegrass procedentes de la hierba azul pero de otra galaxia, entre divertidos juegos  de percusión que te envolverán mediante caprichosos juegos melódicos y rítmicos.

Ya en el meridiano del álbum, “Azote” es un combinado de esquemas krautrock y rockabilly desbocado logrando una exhibición de habilidades instrumentales compenetradas de forma minuciosa, con solo lisérgico de guitarra embebida de efectos ácidos y cambios sorprendentes procurando concepciones  rítmicas inusuales.  Le sucede “Cuerpos de Inseguridad”, poco más de un minuto y medio para definir este desparrame de genialidades instro, a base de guitarra habilidosa.  Sonoridades recónditas, embebidas de locura infantil, proyectadas hacia un espacio inimaginable, con o sin cojones. De este modo aparece “Ilusión Pasajera”, un tema que arranca introspectivo por el registro bajo de la guitarra al que se incorpora una suculenta sección rítmica bailable y un obsesivo teclado sobre el que la eléctrica, dotada de una perturbadora  forma de gemir,  se entrelaza con efectos electrónicos y secuencias rítmicas muy atractivas.     

Oskar benas y su combo en directo. Foto Marta Gil

Llegados a este punto, cruzamos  el “Puente Rojo”, un espacio sonoro único, trascendental, en el que tempo y melodía avanzan al unísono creando un curioso corte de blues ancestral que transmite,  a la par, un poder ecléctico interestelar.  Órgano, guitarras, bajo, y percusión siguen imperturbables su camino iniciático con una idiosincrasia impactante hasta el final de los días diseñando una canción ciertamente estremecedora.  Vamos finalizando con “Urgerla”, otra exquisitez sin parangón alguno que arranca con batería marcando el paso con extrema seguridad para que se incorpore una poderosa y desafiante guitarra que frasea con determinación entre efectos varios procurando una melodía aguerrida repleta de momentos fieros en los que se explaya con enorme destreza. Una seguridad manifiesta respaldada por un imaginativo bajo y una imperturbable batería. Juntos definen una fase más de este sensacional banda sonora imaginaria que se cierra con “Matahari”, un final de órdago en el que destaca  por su ciclo definido  mediante recursos ágiles entre guitarras ingeniosas más una sección lisérgica solemne y onírica que completa esta amalgama de momentos cautivadores que hemos vivido al detalle  a lo largo de todas y cada una de sus fascinantes canciones.    

Reflexión final

El universo creativo de Oskar Benas va más allá de los confines conocidos y se expande al margen de ámbitos previsibles defendidos equivocadamente por aquellos que se obstinan en afirmar que, en el ámbito vanguardista, los medios técnicos son el único mensaje que nos permite evolucionar. Nada más lejos de ese consumismo insustancial tan consecuente con lo último de lo último, ese panorama mal llamado independiente sobre el que teorizan fantoches imberbes que se creen  semidioses.  En su caso, las canciones se disponen con valores melódicos originales, enraizados en la tradición pero que nos resultan mucho más novedosos que cualquier avance tecnológico por muy revulsivo que pueda parecer. En sus espectaculares temas se suma una visión mística del caos con una experimentación sensual del cosmos. El resultado son auténticas obras de arte que invitan a la sinestesia, en las que la destreza instrumental procrea sensaciones emotivas profundas, pura poesía instrumental que se incorporará con una facilidad y una empatía pasmosa a la banda sonora existencial y cotidiana de cualquier amante de la música que se precie. Su obra, con sus luces y sus sombras, es una fuente inagotable de conocimiento, generadora de emociones y fundamento de relaciones interpersonales imperturbables y eternas.  No hacerle caso se nos antoja  una estupidez propia de estos tiempos mediocres en los que cuenta más el parecerse a que el ser únicos con todas sus consecuencias y riesgos.    

Nota: Puedes disfrutar de su trayectoria escuchando todas sus producciones en el bandcamp. Sigue en facebook sus próximas actuaciones.

martes, 8 de agosto de 2017

Hay un Trío Mudo cuya música hace temblar el aire con poemas de Leopoldo María Panero y otros genios

Portada
Trío Mudo acaba de auto editarse una segunda entrega de su tetralogía de poemas musicalizados de Leopoldo María Panero et alter. En esta ocasión repite Javier Corcobado  y añaden obra de Rafael Pérez Estrada, Gerald Brenan, y José Manuel Hidalgo.    En total nos ofrecen  11 sensacionales y escalofriantes canciones que transgreden las leyes de la absurda cotidianidad, al margen de lo previsible y en contra del costumbrismo  de esta sociedad mediocre que nos toca sufrir. Un trabajo poético único que se nos antoja un remedio infalible contra toda tontería propia de papanatas , incluido cierto “underground” de postín.  Entre sombras inquietantes,  arreglos meticulosos que arañan  los sentidos y procuran un placer indecible, nos hallamos ante un tratado enciclopédico de la auténtica trasgresión lírica y musical contemporánea. Los temas han sido de nuevo grabados en los esenciales Hollers Analog Studio de Málaga, arropados en un original artwork a cargo de Manolo Luque quien conecta al Goya más hiriente con el Panero siempre turbador. De paso nos acercan a otros poetas no menos imprescindibles en ese arte milenario de alterar la percepción conformista del mundo. Sin lugar a dudas, se trata de un proyecto impresionante ideado por dos músicos descomunales,  Antonio Acién y Damián Fernández, capaces de dar vida a unas canciones que conforman un universo en el que emergen las emociones más salvajes tratadas con suma entrega existencial. Parafraseando uno de los versos de Panero, incluidos en esta segunda entrega: “Hay un Trío Mudo cuya música hace temblar el aire”.           

Trayectoria

Trío Mudo. Foto de su facebook 
El proyecto malagueño Trío Mudo nace en 1994 tras la disolución de 713avo Amor, con Antonio Acién (guitarra), Juan Baca (Bajo) y Emilio Salvatierra (Batería) al que le sustituirá Damián Fernández un año más tarde. Inicialmente, su propósito es musicalizar poemas de Leopoldo María Panero, Javier Corcobado y José Luís Moreno Ruiz, pero finalmente quedó como grupo instrumental hasta 1997. En 2015 retoman el proyecto primigenio Antonio Acién (guitarra y voz) con Damián Fernández (Batería y percusión. Gastsmans. Sr. Chinarro. Tupelo ). Si quieres más información sobre el primer volumen de esta tetralogía completa, con más de cuarenta poemas musicalizados, puedes encontrarla en este blog entrando aquí. Del tema "Entre dos rieles" (poema de Javier Corcobado) el artista malagueño Saul Wes realizó una videocreación que puede visionar aquí.

Artwork
 “Trío Mudo - Vol. 2” contiene versos de Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948 – Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014), Javier Corcobado  (Frankfurt, 30 de julio de 1963) y añaden obra de Rafael Pérez Estrada (Málaga, 16 de febrero de 1934 - Málaga, 21 de mayo de 2000), Gerald Brenan (Sliema, Malta, 7 de abril de 1894 - Alhaurín el Grande, Málaga, 19 de enero de 1987), y el poeta malagueño José Manuel Hidalgo.  Fue grabado, producido y masterizado  entre abril y mayo de 2017 en Hollers Analog Studio de Málaga, por  Máximo Ruiz Bandera quien se encarga de las mezclas con Trío Mudo.  El diseño gráfico ha sido ideado por Manolo Luque. El Cd tiene forma de pequeño libro y en la portada se puede ver el grabado nº 51 de los Caprichos de Francisco de Goya de un total de 80 estampas de los, el aguafuerte "Se repulen” que se publicó en 1799. En este caso, según el manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional,  “los empleados que roban al estado, se ayudan y se sostienen unos a otros. El jefe de ellos levanta erguido el cuello, y les hace sombra con sus alas monstruosas”.    Trío Mudo sigue entrelazando la obra poética de Panero con la gráfica de Goya buscando esa “forma de cambiar más bien la visión del mundo como individuos libres”, tal y como señalaba el poeta.  Colaboran en “Amore” con sus voces Oscar Maldonado y Plácido Fernández, y Manolo Luque en la conceptualización formal del cierre del disco con “Haiku”. Se trata de una pequeña serie limitada y numerada de 99 CD's en caja digipack formato dvd con libreto de poemas. 

Las canciones

Trío Mudo. Foto de su facebook 
El disco empieza con  “Amore”, de Hidalgo, interpretando “un drama tragicómico” en el que “me falta la luz y me sobra tempestad”. Musicalmente, nos arrebatan con entrada de batería a la que se suma la fulminante guitarra dando cobertura a la voz peculiar, corrosiva, y a la par “tragicómica”. Juntos desenredan una melodía poderosa, con aires aflamencados, furia punk y la oscuridad escrutable del hard blues.  Sigue con “Perdido”, de Panero, un momento existencial que pone los pelos de punta por su sinceridad: “Si no es ahora ¿ cuándo moriré?... si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte”. Gigantesca andanada de guitarras salvajes repiqueteando como castañuelas siniestras acompañadas de esa percusión absorbente que nos atrapa con una facilidad pasmosa.  Una maravilla lisérgica que aguanta palos como catedrales mediante  cambios de ritmo que emborrachan de pasión.    

A continuación nos ofrecen "Annabel Lee", también de Panero, versos amorosos en los  que se hace referencia a la protagonista del último poema completo compuesto por Edgar Allan Poe quien trata la muerte en forma de una hermosa mujer. Panero aporta imágenes tan sensacionales como “una lágrima cayó del cielo disolviendo como un ácido el cuerpo que temblaba de mi hermosa, y pálida Annabel Lee”.  Los arreglos de Trío Mudo aportan un trenzado de punteos fabulosos con riffs inigualables entre ritmos latinos bien hilvanados por estos dos grandes músicos. Con "Él pensaba que era joven", de Brenan, el dúo pone todo su arte para musicalizar otro poema en el que la muerte tiene un papel protagonista compenetrándose con el amor: “arreció un dolor lejano… hasta golpear corazón y sesos. Tres días y ya estaba muerto”.  

Trío Mudo. Foto: Alfonso A.
Le sucede “La rosa estropeada de Judas”, de Corcobado. Un poema donde “la noche se desliza bajo su ajada chistera llenando de áspera luz su herida belleza”. Aquí la guitarra se rompe en mil pedazos emanando en una cascada de sonido respaldada por la perseverante batería con ese “seco llanto” que “brota del silencio” con ese final tribal de percusión siniestra al paso templado entre efectos de distorsión. 

La segunda mitad del disco empieza con “La rosa de Mallarmé”, de Panero, espeluznante tema de secuencias ácidas, aguerridas, en las que “contra el fuego de mi mano está el latir de mi honda boca”. Sensacional adaptación musical de este poema “en el aire del blanco horror”. Arreglos lisérgicos zapatean hasta ese colosal “Spiritual”, también de Panero, en el que el dúo descerraja ritmo y melodía para ofrecernos una peculiar mezcla de dos poemas del maestro.  Por una parte,  una plegaria a Dios y por otra esa jauría de perros que manda el amo para perseguirnos por ser diferentes.

Seguimos con otro poema de Panero “Le Bon Pasteur”, y en este caso envuelto en una sensual combinación de original riff de guitarra con percusión envolvente. “Es duro el trabajo de la pesadilla” nos cuenta el poeta.  Hacia el final nos encontramos con “Suceso”, de Pérez Estrada, con una hiriente puesta a punto de un Trío Mudo atesorando mil y una formas tan diferentes como conmovedoras de arrancar de la guitarra un fraseo que pone los pelos de punta entre el percutir del parche que aporta dureza a esos momentos obsesivos de una tremenda belleza. Aquí el poeta nos describe la escalofriante sensación previa a “la noche infinita” (la muerte) donde todo es oscuridad menos el ángel y el puñal que sostiene.   

Detalle del grabado de Goya
A continuación, nos topamos con “Suave como el Peligro”, donde se reafirma el enorme talento de Panero que, en manos de este imaginativo dúo,  refulge hasta lo inimaginable entre guitarras que perforan prejuicios y batería que sostiene el tempo del alma con una combinación exquisita de recursos.   Juntos realzan  el valor del amor “qué es un pensamiento …como el peligro de vivir de nuevo”.  Finaliza el disco con el fascinante “Haiku” que dice “Te ofrezco en mi mano los sauces que no he visto”, diecisiete sílabas realmente precisas y embriagadoras arropadas por un movimiento sensual a cargo de este asombroso, de principio a fin, Trío Mudo.  

Reflexión final

Damián y Antonio. Trío Mudo 
Si en su primer entrega nos habían ofrecido ya un trabajo artístico asombroso, único y revolucionario, el volumen II de estos poemas musicalizados de Lepoldo María Panero et alter, contribuye a consolidar una tetralogía que está llamada a ser una de las más suculentas y sobrecogedoras experiencias musicales y poéticas del rock and roll.  Trío Mudo no solo domina como pocos un espacio creativo propio sino que ha sido capaz de amoldarlo al de otros genios como el mencionado Panero,  Javier Corcobado, Rafael Pérez Estrada, Gerald Brenan, y José Manuel Hidalgo, dando incluso al oyente la posibilidad de fabular que tan emocionantes  poesías hubieran podido ser imaginadas para ésta y no otra música. 

El Desencanto. Leopoldo María, Felicidad Blanc, y Michi Panero
El dúo añade en este segundo volumen, a modo de postludio, el audio de una escena de la película “El Desencanto”  (1976) de Jaime Chavarri en la que el poeta incide, con la sabiduría que le caracterizaba, que su fracaso personal le resulta la más resplandeciente de las victorias. No hay tema más recurrente en el arte que el papel del fracaso como punto de inflexión en la vida de cualquier creador. Al margen de vacuos consejos de autoayuda, al menos aquellos que no van más allá de indicaciones para relamerse las heridas, es cierto que el éxito puede llegar a ser muy perjudicial para el artista porque invita a repetir los esquemas con los que se han conseguido los laureles mientras que el fracaso es un reto a la inventiva.  Y en esa evidencia, que puede no servir para nada pero que igual nos ayuda a entenderlo todo, al menos para no ser tan exigentes con nosotros mismos, se encuentra lo mejor del arte de todos los tiempos, donde cabe sin fisuras y en un lugar destacado, este magnífico proyecto que te hemos reseñado. Un espacio vital en el que Trío Mudo (con Haiku final de diecisiete sílabas aplicando la sinalefa): “Te ofrece con genio musical otra percepción del mundo”.    

Nota: puedes escuchar los tres primeros temas en el bandcamp. El digipack DVD, de cartón, con reproducción de la lámina de Goya, Cd y libreto de poemas se puede solicitar por 11 euros a triomudo@hotmail.com