lunes, 21 de agosto de 2017

Nos deja Sonny Burgess, leyenda del rockabilly

Sonny Burgess 
Albert Austin “Sonny” Burgess nació el 28 de mayo de 1929 en Newport, Arkansas, y falleció el 18 de agosto de 2017 en Little Rock, Arkansas. Cantante, compositor y guitarrista es toda una leyenda del rockabilly.  Formó parte de los Rocky Road Ramblers, creó los Pacers como banda de acompañamiento y debutaría en 1956 con el sencillo “We Wanna Boogie” editado por Sun records. En 2002 entró a formar parte del salón de la fama del rockabilly.

Burgess nació en una granja cerca de Newport, Arkansas. Se graduó de en el instituto de secundaria de Newport en 1948. En los primeros cincuenta actuó en salones de baile y bares de Newport.  Burgess acompañado por Kern Kennedy, Johnny Ray Hubbard y Gerald Jackson formaron una banda de boogie-woogie llamada Rocky Road Ramblers. 

En 1954, tras su periodo militar, Burgess reformó la banda llamándolos Moonlighters tocando con regularidad en el Silver Moon Club en Newport. Aconsejado por el productor Sam Phillips, el grupo creció convirtiéndose en los Pacers con Kennedy al piano, Hubbard al contrabajo, Russ Smith a la batería, Joe Lewis a la guitarra y Jack Nance a la trompeta, siendo uno de los pocos grupos de rockabilly en llevar este instrumento de viento.  

Sonny Burgess 
El primer disco de la banda fue "We Wanna Boogie" editado por Sun Records, en Memphis en 1956, a unos 80 kilómetros al sureste de su lugar de nacimiento. La otra cara era "Red Headed Woman". Ambos fueron escritos por Burgess. Durante el resto de los sesenta siguió grabando sin excesivo éxito y disolvió el grupo en 1971 aunque volvería con el auge del revival. En 1969 salió el Lp “Country Rock” con Bobby Crafford al que siguieron otros “The Old Gang” (1976), “Spellbound” (1992), “Gijon Stomp” (2009), “Everybody´s Rocking Again” (2011), “Live At Sun Studios” (2011) más “Ain't Got No Home” (2017).


Burgess fue incluido en el Rock and Roll Hall of Fame de Europa en 1999. Su banda, llamada ahora The Legendary Pacers, ofreció varios conciertos y sacó un nuevo álbum  “Still Rockin 'and Rollin” en 2000. El grupo fue instalado en 2002 en el Salón de la Fama del Rockabilly. Burgess dirigió también un programa de radio semanal llamado “We Wanna Boogie” con el presentador June Taylor. 

Documento sonoro: 

Sonny Burgess y su "We wanna boogie". 

domingo, 20 de agosto de 2017

Fallece el músico nigeriano, Segun Bucknor

Bertram Olusegun "Segun" Bucknor nació el 29 de marzo de 1946 en Lagos, Nigeria, donde falleció el 11 de agosto de 2017.   Fue uno de los músicos más destacados de la década de los setena con un legado muy importante editado entre 1969 y 1975, siendo con Fela Anikulapo Kuti una de las grandes figuras del sonido Afrobeat.  Formó parte de los Hot Four, y creó  The Soul Assembly  quie se convirtieron en Segun Bucknor & His Revolution.  Desde mediados de los setenta hasta muy recientemente se dedicó al periodismo.  

Nació en una familia de músicos que le enseñaron la guitarra y el piano a los 9 años. En 1964 formó parte de The Hot Four.  Tocaba la guitarra y el órgano. El resto de la formación eran Mike Nelson Cole, como líder, y Sunmi Smart Cole, a la batería. Estudió en la Universidad de Columbia (Nueva York) la carrera de etnomusicología.  

A su vuelta a Nigeria creó la banda The Soul Assembly pero no cuajó su sonido soul con lo que se centró en sus propias composiciones más relacionadas con la tradición musical de su país. Creó Segun Bucknor & His Revolution, banda que  destacó por su brutales líneas de funk y unas canciones de enorme contenido político, inédito hasta la fecha en su tierra. Empezaron grabando  "Lord Give Me Soul" o "I Will Love You No Matter How".


En 1970 publicó un álbum llamado “Son of January 15th” (por el 15 de Enero de 1967, fecha del asesinato y golpe de estado contra Abubakar Tafawa Balewala, líder nigeriano. Un disco que recoge casi todos sus grandes éxitos en temas como “Sorrow, Sorrow, Sorrow”, “Poor Man No Get Brother” o “Who Say I Tire”, título genérico de la recopilación dedicada a Segun, editada por Vampisoul. Varios factores, entre ellos la persecución política, hicieron que Bucknor cesara su carrera musical en 1975. Se dedicó al periodismo, escribiendo sobre la corrupción política durante las décadas posteriores. 

Documento sonoro: 

La banda de Segun Bucknor en directo en 1971


Uno de los temas de este grande del Afrobeat, Segun Bucknor.

  

jueves, 17 de agosto de 2017

Fallece Benard Ighner, compositor, multinstrumentista, y cantante de jazz y soul

Benard Ighner
Benard Ighner  nació el 18 de enero de 1945 en Houston, Texas, donde falleció el 14 de agosto de 2017 a consecuencia del cáncer. Cantante, compositor, arreglista, ingeniero de sonido y productor, tocaba el piano, guitarra, bajo, batería, saxos, flauta, entre otros instrumentos.  Sus dos hermanos Keith Ighner y Sandy Ighner también son cantantes y compositores.  Entre sus mayores éxitos está el tema "Everything Must Change", una de las grandes canciones de soul de los últimos cincuenta años.

Durante los setenta y ochenta grabó varios álbumes en varios sellos y trabajó con artistas como Sarah Vaughan en discos como “Let It Live - Sarah Vaughan Sings 'One World One Peace'”  y Marlena Shaw.  En 1978 editó el álbum “Little Dreamer”.  Bednard interpretó en 12974 el tema “Everything Must Change” en el disco de Quincy Jones, “Body heat”. La canción fue versionada docenas de veces por artistas como Nina Simone, George Benson o James Ingram, entre otros.   

Documento sonoro: 

"Everything Must Change" a cargo de Benard Ighner con Quincy Jones.

Muere el compositor y cantante de country pop, Glen Campbell

Glen Campbell
Glen Travis Campbell nació el 22 de abril de 1936 en Billstown, Arkansas, y  falleció el 8 de agosto de 2017 en Nashville, Tennessee. Cantante, guitarrista y compositor, así como actor y presentador de televisión,  interpretó varios géneros como rock and roll, pop, folk, destacando en el country pop por temas como “By the Time I Get to Phoenix”.  Entró a formar parte del Salón de la Fama de la Música Country en el año 2005.

Glen Campbell
Glen nació en el seno de una familia numerosa y humilde. Fue el séptimo hijo de un total de doce. Por influencia de su tío comenzó a tocar la guitarra y a los 18 años formó parte de The Western Wranglers. En 1958 emigró a Los Ángeles y se convirtió en músico de sesión colaborando con Nat King Cole, Bobby Darin, Ricky Nelson, Nancy Sinatra, Merle Haggard, Ronnie Dove, Phil Spector, The Monkees, Elvis Presley, Frank Sinatra, Dean Martin, The Association, Jan and Dean y The Mamas & The Papas.  Trabajó con Elvis Presley en la grabación de la banda sonora de la película "Viva Las Vegas" en 1964 y formó parte de The Champs a los que dejó en 1961. Le contrató Crest Records,  subsidiaria de American Music, y sacó su primer disco en solitario, "Turn Around, Look at Me". Formó parte de Gee Cees con  componentes de los Champs y estuvo en los Beach Boys substituyendo a Brian Wilson, ausente por enfermedad, en la gira de 1964 a 1965, participando en la grabación de “Pet Sounds”.

Glen Campbell
También aparece su nombre en las partituras de "Strangers in the Night" de Frank Sinatra o en "You've Lost That Lovin' Feelin'" de The Righteous Brothers, y en "I'm a Believer" de The Monkees. Por otra parte estuvo en el grupo de estudio The Wrecking Crew con Hal Blaine, Carol Kaye, maestros que tocaron en gran parte de los éxitos de los sesenta.

En solitario grabó también "To Late to Worry", "Too Blue to Cry" y "Kentucky Means Paradise" con la banda The River Boys. En 1962 firmó con Capitol Records y sacó dos discos instrumentales más otros cantando durante los siguientes cinco años con temas de Brian Wilson, “Guess I'm Dumb” en 1960 y de Buffy Sainte-Marie, “Universal Soldier”. Sin embargo no llegaría a conseguir gran éxito hasta su "Gentle On My Mind" escrito por John Hartford y sobre todo con "By The Time I Get To Phoenix" en 1967, más "I Wanna Live" y "Wichita Lineman" en 1968.  Ganaría dos premios Grammy por "Gentle On My Mind" y por "By The Time I Get To Phoenix".

Glen Campbell
A finales de los sesenta sacó varios temas escritos por Jimmy Webb. Años más tarde editaría un álbum llamado “The Songs of Jimmy Webb" lanzado en 1974. Por otra parte en 1969, Campbell aparecería con John Wayne en la película Valor de Ley, donde cantaba la canción "True Grit" de Elmer Bernstein y Don Black, nominada al Globo de Oro y al Oscar.


Durante los setenta se dedicaría a la televisión y consiguió otros éxitos como "Rhinestone Cowboy", "Southern Lights" y "Sunflower".  En los ochenta siguió cosechando buenos puestos en las listas con canciones de country como "Faithless Love", "A Lady Like You", "Still Within The Sound Of My Voice" y "The Hand That Rocks The Cradle"con Steve Wariner.  Durante esa época tuvo problemas con adicciones y a finales de los ochenta lo superó y consiguió de nuevo repercusión con temas como "She's Gone , Gone, Gone" y "Jesus and me".  En 1994 se publicó su autobiografía "Rhinestone Cowboy". Durante los dos mil tuvo problemas con la justicia por conducir ebrio y siguió actuando hasta muy recientemente manteniendo el status de estrella norteamericana del country.   

Documento sonoro: 

Glen Campbell y “By the Time I Get to Phoenix”


miércoles, 16 de agosto de 2017

“Nummer Zwei”, segunda y magistral entrega discográfica de todo un genio del powerpop, Coke Belda

Portada
En Coke Belda confluyen muchos factores a tener en cuenta: una enriquecedora experiencia, unas magníficas influencias, y una pasión indiscutible por la música. Sin lugar a dudas, en nuestra escena, con esas tres cualidades encajarían unos cuantos artistas importantes. Ahora bien, además se da la circunstancia de que, la misma persona, crea, interpreta con todos los instrumentos y se graba temas de pop propios absolutamente memorables y maravillosos, dignos de figurar en la selección de las mejores canciones de la historia, y esa coyuntura le convierte en algo más que en un multinstrumentista al uso. Estamos ante un auténtico genio de la canción perfecta que, en los últimos tres años, ha sacado dos fabulosos discos.  Un creador que debería figurar, por derecho propio y sin condescendencias, entre los mejores del powerpop a nivel internacional y de todos los tiempos. Un músico y compositor, originario de Valencia aunque por cuestiones laborales ha residido en Madrid,  Stuttgart y en estos momentos en Pittsburgh, que en nuestro país pasa tan inexplicablemente desapercibido que es de vergüenza propia y ajena. Por suerte, contamos con sellos como Rock Indiana que apoyan a grandes como él; un Coke Belda magistral que, por cierto, acaba de terminar un nuevo disco. En esta ocasión será de versiones de la primera etapa de los Bee Gees con un toque de powerpop. A la espera de tan apetecible propuesta, nos recrearemos en su segundo álbum , editado en 2016 con el título de “Nummer Zwei”, del que aún hoy en día seguimos escuchando con sumo placer, reverenciando todas y cada una de sus exquisitas canciones.         

Trayectoria

Coke Belda.  Foto de su facebook 
El valenciano Coke Belda ha formado parte de bandas como el dúo Coque Roque, (tributo a Jellyfish, The Rembrandts, The Posies, Toy Love, Squeeze, Roxy Music..)Los Relevos, Delco, o The Bitters (banda tributo a los Beatles). Actualmente reside en Pittsburgh (Estados Unidos) por razones laborales, tras su estancia en Stuttgart, ciudad alemana desde la que nos presentaba el disco que ahora te comentamos. Debutaba en solitario con “Coke Belda 1”, álbum de 16 canciones que editó en 2013 Rock Indiana en cd (ya agotado), en el que contó con la colaboración puntual de Guille Belda, Roque Esteban, José Manuel Simón, Pepe Esteban, David Wiergo, y Jimena Belda, su hija, a la que dedica un tema. Fue masterizado por Anders Hellgren de The Merrymakers en Music In The Making, Estocolmo.  Un disco con toques de pop psicodélico, de excelentes melodías, y una carta de presentación ciertamente inmejorable. El sello You are The Cosmos incluyó en su recopilatorio de canciones con guitarras de doce cuerdas su tema "Hold Me Tight", siendo el único artista español seleccionado (+ info).  

Este segundo álbum fue grabado principalmente en su casa de Stuttgart, menos algún detalle en el Naika Studio de la misma ciudad con Flo König como ingeniero y en los Ashfield estudios con Carlos Ashworth en Madrid. Fue mezclado por Coke y Anders Hellgren en Music in The Making . Todas las canciones son de Coke excepto “Miss you & Where I am” escrita con David Myhr (The Merrymakers).  En la composición ha contado con la colaboración de Edu Olmedo, David Borja y David Wiergo. Toca todos los instrumentos. De forma puntual Javier Polo y Pepe Esteban tocan el bajo, Chris Breuch a la batería, David Myhr canta y toca teclados, y David Wiergo añade un solo de guitarra. La foto de la portada con Coke sumergido en el agua hasta el cuello es de Verónica Alcázar. En el interior se incluyen otras tantas fotos similares de otras tantas personas formando un acuoso collage.    

Las canciones

Coke Belda con Alan Haber. Foto de su facebook
El disco arranca con la precisa y emocionada presentación radiofónica de Alan Haber de Pure Pop Radio, conocido musicólogo y experto en powerpop, cuya reseña del disco se incluye en la hoja interior del Cd. Le sigue “Rainbow” con esa entrada triunfal de guitarra y armonía vocal. Le sigue un tema perfecto, de envolvente melodía y ritmo calibrado con el corazón. Arreglos luminosos en los que participan teclados, guitarras, y la sensacional voz principal, envuelta en coros, dan muestras inequívocas de este sensacional compositor e intérprete.  A continuación nos ofrece “You're not in love”, otra maravilla de canción que incide en la capacidad innata de su autor para dar vida, con formas sinuosas, a temas únicos, descomunales, llenos de excelentes recursos. En este caso, tras un marcado acceso rítmico, trenza punteos bien definidos, introduce leves pero consistentes cascadas de acústica, detalles de teclados y alguna cinta al revés, cambios de ritmos consistentes, y un marcado bajo. Movimientos sonoros que arropan a la voz principal en ese dialogo sensual con el infinito vaivén del alma para recrear  los deseos del amor.  El siguiente corte se titula “About you”, excelente combinación de melodía y ritmo precedida por unos teclados atmosféricos que nos transportan a la belleza inconmensurable de una canción que te pondrá los pelos de punta mediante un excitante juegos de voces indescriptibles sobresaliendo entre fraseos instrumentales no menos maravillosos.  Con “Hold me tight”, despierta el Coke más poderoso, con ritmos perseverantes y una melodía singular. Toda una coquetería musical que invita al baile, pero también a la imaginación, al deseo de compartir, a la felicidad en suma. El estribillo reafirma todos los valores armónicos como en los mejores temas de powerpop de todos los tiempos.

Artwork de su segundo disco
“Songwriting” titula el siguiente corte, un sorprendente tema que golpea con certeza con ese ritmo tan acentuado sobre el que la línea melódica crece hasta apoderarse de todas las neuronas, inundándonos en un mar de placer en el que cierras los ojos y te encuentras en la gloria saboreando todos sus compases de múltiples sabores.  Le sucede “Another ****ing song”, tema suculento que marca el meridiano del disco mediante secuencias de guitarras pop y coros popsike con ritmo new wave, generando una ambientación sonora única en la que la voz solista se encarga de aportar los detalles de personalidad que distinguen la habilidad de este gran músico, incluidos momentos instrumentales que crecen hasta lo desconocido con un halo lisérgico y unos agudos maravillosos.   

Coke en vivo. Foto de su facebook 
“Glue” reafirma la facilidad de Coke para crear canciones emotivas, en este caso con un tempo calmado en el que van adquiriendo sentido arreglos enternecedores con punteos imaginativos, magníficos fraseos de teclados, efectos de cuerda, y coros que enaltecen la voz principal.   Mediante “Miss you”, se endurecen las formas con distorsiones aunque sigue prevaleciendo los valores propios de una melodía conmovedora que transita con facilidad, dando pasos seguros que desembocan a ese estribillo estelar repleto de amor.  No falta aquí un buen solo de guitarra eléctrica que incide en el poder persuasivo del tema que acaba despegando más  allá de lo previsible. Le sigue “Mustard trees” con su cautivadora concepción rítmica, sus detalles electrónicos y, una vez más, sus preciosas armonías y su aguerrida guitarra. Un amplio abanico de recursos que te atrapará a poco que les prestes la más mínima atención.

Coke con la acústica. Foto de su facebook  
Llegando a las últimas canciones del disco, nos entusiasmamos con ese “Where I am”, la enésima exquisitez de este trabajo, en esta ocasión creciendo del silencio con detalles ácidos que preludian un combinado de voces, guitarras ofreciendo cobertura y segundas líneas argumentales, más un ritmo preciso repleto de sensaciones a flor de piel.  Montañas de detalles cariñosos que van del folk al pop, y que se conforman con una sonoridad amplia, generosa, estimulante, que invita a la ensoñación, y que te sorprende con cambios de registros inesperados. En “It shines for you”, nos encontramos al Coke más beat, jugando con las referencias, adaptándolas a su universo creativo, con múltiples ejemplos de guitarras, desde los trenzados a los golpes de efecto.  Y con “Getting late” recurre a sus afinidades psicodélicas con secuencias demoledoras, solos desbordantes, avanzando con una seguridad demoledora, rompiendo los esquemas concebidos a su antojo, ofreciéndonos muchas canciones en una sola. Finaliza el álbum con “Everybody needs”, canción tranquila, onírica, que se desliza como la seda, entre arreglos sencillos tremendamente efectivos a los que se añade una soberbia guitarra descargando una sonoridad ácida que completa y, a su vez, engrandece el suntuoso  motivo principal.  No faltan tentadores juegos electrónicos con los teclados y, por encima de todo, esa maravillosa voz tan afinada, articulada y pasional a cargo de este descomunal Coke que se rodea de secuencias de cuerda, teclados, guitarra, segunda voz y percusión solemne para cerrar este álbum como una auténtica obra maestra que es a todas luces.  

Reflexión final


Coke Belda. Foto de su facebook 
Desde la primera escucha del segundo disco de Coke Belda, uno se siente ya inconmensurablemente confortado ante tan admirable muestra de creatividad musical, con o al margen de clasificaciones ad hoc.  Tras las siguientes escuchas, consecuentes a la adicción que te procurará su belleza melódica y su pulcritud rítmica, vas a ser consciente, sin tapujos que valgan, que tienes en tus manos uno de los mejores discos de pop no solo del año en que se editó, 2016, sino que muy probablemente de todos los tiempos.  Estamos ante un ejemplo fehaciente que nuestra escena cuenta con algunos de los mejores creadores actuales, grandes músicos capaces de todo, hasta de lo indecible y que, lamentablemente, pasan desapercibidos, logrando reafirmar con su admirable trabajo, casi totalmente en solitario, que la exitosa actualidad musical de estos tiempos resulta, a su lado, extremadamente mediocre y prescindible.  En sus canciones no falta ni sobra nada. Todo, absolutamente todo, desde el más mínimo detalle adquiere sentido para dar forma a una obra que se nos antoja perfecta, memorable, y digna de todos los elogios posibles. Indudablemente,  Coke Belda  seguirá trabajando en nuevos y sorprendentes trabajos, bien sea con canciones propias o mediante adaptaciones como el disco que ahora tiene entre manos en el que versiona en clave de powerpop a los Bee Gees y que saldrá a la calle próximamente de la mano de una discográfica imprescindible como es Rock Indiana. Del sistema con sus débiles mainstream, cacareados por los insufribles e ignorantes mass media, no espero nada;  pero de ti, amigo o amiga lectora, sí. Creo que te mereces disfrutar de uno de los más grandes compositores e intérpretes de pop como es Coke Belda y en Rock Indiana disponen de copias de su tan maravilloso disco.   

Notas: Puedes escuchar las canciones aquí y adquirir una copia del Cd aquí.  


martes, 8 de agosto de 2017

Hay un Trío Mudo cuya música hace temblar el aire con poemas de Leopoldo María Panero y otros genios

Portada
Trío Mudo acaba de auto editarse una segunda entrega de su tetralogía de poemas musicalizados de Leopoldo María Panero et alter. En esta ocasión repite Javier Corcobado  y añaden obra de Rafael Pérez Estrada, Gerald Brenan, y José Manuel Hidalgo.    En total nos ofrecen  11 sensacionales y escalofriantes canciones que transgreden las leyes de la absurda cotidianidad, al margen de lo previsible y en contra del costumbrismo  de esta sociedad mediocre que nos toca sufrir. Un trabajo poético único que se nos antoja un remedio infalible contra toda tontería propia de papanatas , incluido cierto “underground” de postín.  Entre sombras inquietantes,  arreglos meticulosos que arañan  los sentidos y procuran un placer indecible, nos hallamos ante un tratado enciclopédico de la auténtica trasgresión lírica y musical contemporánea. Los temas han sido de nuevo grabados en los esenciales Hollers Analog Studio de Málaga, arropados en un original artwork a cargo de Manolo Luque quien conecta al Goya más hiriente con el Panero siempre turbador. De paso nos acercan a otros poetas no menos imprescindibles en ese arte milenario de alterar la percepción conformista del mundo. Sin lugar a dudas, se trata de un proyecto impresionante ideado por dos músicos descomunales,  Antonio Acién y Damián Fernández, capaces de dar vida a unas canciones que conforman un universo en el que emergen las emociones más salvajes tratadas con suma entrega existencial. Parafraseando uno de los versos de Panero, incluidos en esta segunda entrega: “Hay un Trío Mudo cuya música hace temblar el aire”.           

Trayectoria

Trío Mudo. Foto de su facebook 
El proyecto malagueño Trío Mudo nace en 1994 tras la disolución de 713avo Amor, con Antonio Acién (guitarra), Juan Baca (Bajo) y Emilio Salvatierra (Batería) al que le sustituirá Damián Fernández un año más tarde. Inicialmente, su propósito es musicalizar poemas de Leopoldo María Panero, Javier Corcobado y José Luís Moreno Ruiz, pero finalmente quedó como grupo instrumental hasta 1997. En 2015 retoman el proyecto primigenio Antonio Acién (guitarra y voz) con Damián Fernández (Batería y percusión. Gastsmans. Sr. Chinarro. Tupelo ). Si quieres más información sobre el primer volumen de esta tetralogía completa, con más de cuarenta poemas musicalizados, puedes encontrarla en este blog entrando aquí. Del tema "Entre dos rieles" (poema de Javier Corcobado) el artista malagueño Saul Wes realizó una videocreación que puede visionar aquí.

Artwork
 “Trío Mudo - Vol. 2” contiene versos de Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948 – Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014), Javier Corcobado  (Frankfurt, 30 de julio de 1963) y añaden obra de Rafael Pérez Estrada (Málaga, 16 de febrero de 1934 - Málaga, 21 de mayo de 2000), Gerald Brenan (Sliema, Malta, 7 de abril de 1894 - Alhaurín el Grande, Málaga, 19 de enero de 1987), y el poeta malagueño José Manuel Hidalgo.  Fue grabado, producido y masterizado  entre abril y mayo de 2017 en Hollers Analog Studio de Málaga, por  Máximo Ruiz Bandera quien se encarga de las mezclas con Trío Mudo.  El diseño gráfico ha sido ideado por Manolo Luque. El Cd tiene forma de pequeño libro y en la portada se puede ver el grabado nº 51 de los Caprichos de Francisco de Goya de un total de 80 estampas de los, el aguafuerte "Se repulen” que se publicó en 1799. En este caso, según el manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional,  “los empleados que roban al estado, se ayudan y se sostienen unos a otros. El jefe de ellos levanta erguido el cuello, y les hace sombra con sus alas monstruosas”.    Trío Mudo sigue entrelazando la obra poética de Panero con la gráfica de Goya buscando esa “forma de cambiar más bien la visión del mundo como individuos libres”, tal y como señalaba el poeta.  Colaboran en “Amore” con sus voces Oscar Maldonado y Plácido Fernández, y Manolo Luque en la conceptualización formal del cierre del disco con “Haiku”. Se trata de una pequeña serie limitada y numerada de 99 CD's en caja digipack formato dvd con libreto de poemas. 

Las canciones

Trío Mudo. Foto de su facebook 
El disco empieza con  “Amore”, de Hidalgo, interpretando “un drama tragicómico” en el que “me falta la luz y me sobra tempestad”. Musicalmente, nos arrebatan con entrada de batería a la que se suma la fulminante guitarra dando cobertura a la voz peculiar, corrosiva, y a la par “tragicómica”. Juntos desenredan una melodía poderosa, con aires aflamencados, furia punk y la oscuridad escrutable del hard blues.  Sigue con “Perdido”, de Panero, un momento existencial que pone los pelos de punta por su sinceridad: “Si no es ahora ¿ cuándo moriré?... si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte”. Gigantesca andanada de guitarras salvajes repiqueteando como castañuelas siniestras acompañadas de esa percusión absorbente que nos atrapa con una facilidad pasmosa.  Una maravilla lisérgica que aguanta palos como catedrales mediante  cambios de ritmo que emborrachan de pasión.    

A continuación nos ofrecen "Annabel Lee", también de Panero, versos amorosos en los  que se hace referencia a la protagonista del último poema completo compuesto por Edgar Allan Poe quien trata la muerte en forma de una hermosa mujer. Panero aporta imágenes tan sensacionales como “una lágrima cayó del cielo disolviendo como un ácido el cuerpo que temblaba de mi hermosa, y pálida Annabel Lee”.  Los arreglos de Trío Mudo aportan un trenzado de punteos fabulosos con riffs inigualables entre ritmos latinos bien hilvanados por estos dos grandes músicos. Con "Él pensaba que era joven", de Brenan, el dúo pone todo su arte para musicalizar otro poema en el que la muerte tiene un papel protagonista compenetrándose con el amor: “arreció un dolor lejano… hasta golpear corazón y sesos. Tres días y ya estaba muerto”.  

Trío Mudo. Foto: Alfonso A.
Le sucede “La rosa estropeada de Judas”, de Corcobado. Un poema donde “la noche se desliza bajo su ajada chistera llenando de áspera luz su herida belleza”. Aquí la guitarra se rompe en mil pedazos emanando en una cascada de sonido respaldada por la perseverante batería con ese “seco llanto” que “brota del silencio” con ese final tribal de percusión siniestra al paso templado entre efectos de distorsión. 

La segunda mitad del disco empieza con “La rosa de Mallarmé”, de Panero, espeluznante tema de secuencias ácidas, aguerridas, en las que “contra el fuego de mi mano está el latir de mi honda boca”. Sensacional adaptación musical de este poema “en el aire del blanco horror”. Arreglos lisérgicos zapatean hasta ese colosal “Spiritual”, también de Panero, en el que el dúo descerraja ritmo y melodía para ofrecernos una peculiar mezcla de dos poemas del maestro.  Por una parte,  una plegaria a Dios y por otra esa jauría de perros que manda el amo para perseguirnos por ser diferentes.

Seguimos con otro poema de Panero “Le Bon Pasteur”, y en este caso envuelto en una sensual combinación de original riff de guitarra con percusión envolvente. “Es duro el trabajo de la pesadilla” nos cuenta el poeta.  Hacia el final nos encontramos con “Suceso”, de Pérez Estrada, con una hiriente puesta a punto de un Trío Mudo atesorando mil y una formas tan diferentes como conmovedoras de arrancar de la guitarra un fraseo que pone los pelos de punta entre el percutir del parche que aporta dureza a esos momentos obsesivos de una tremenda belleza. Aquí el poeta nos describe la escalofriante sensación previa a “la noche infinita” (la muerte) donde todo es oscuridad menos el ángel y el puñal que sostiene.   

Detalle del grabado de Goya
A continuación, nos topamos con “Suave como el Peligro”, donde se reafirma el enorme talento de Panero que, en manos de este imaginativo dúo,  refulge hasta lo inimaginable entre guitarras que perforan prejuicios y batería que sostiene el tempo del alma con una combinación exquisita de recursos.   Juntos realzan  el valor del amor “qué es un pensamiento …como el peligro de vivir de nuevo”.  Finaliza el disco con el fascinante “Haiku” que dice “Te ofrezco en mi mano los sauces que no he visto”, diecisiete sílabas realmente precisas y embriagadoras arropadas por un movimiento sensual a cargo de este asombroso, de principio a fin, Trío Mudo.  

Reflexión final

Damián y Antonio. Trío Mudo 
Si en su primer entrega nos habían ofrecido ya un trabajo artístico asombroso, único y revolucionario, el volumen II de estos poemas musicalizados de Lepoldo María Panero et alter, contribuye a consolidar una tetralogía que está llamada a ser una de las más suculentas y sobrecogedoras experiencias musicales y poéticas del rock and roll.  Trío Mudo no solo domina como pocos un espacio creativo propio sino que ha sido capaz de amoldarlo al de otros genios como el mencionado Panero,  Javier Corcobado, Rafael Pérez Estrada, Gerald Brenan, y José Manuel Hidalgo, dando incluso al oyente la posibilidad de fabular que tan emocionantes  poesías hubieran podido ser imaginadas para ésta y no otra música. 

El Desencanto. Leopoldo María, Felicidad Blanc, y Michi Panero
El dúo añade en este segundo volumen, a modo de postludio, el audio de una escena de la película “El Desencanto”  (1976) de Jaime Chavarri en la que el poeta incide, con la sabiduría que le caracterizaba, que su fracaso personal le resulta la más resplandeciente de las victorias. No hay tema más recurrente en el arte que el papel del fracaso como punto de inflexión en la vida de cualquier creador. Al margen de vacuos consejos de autoayuda, al menos aquellos que no van más allá de indicaciones para relamerse las heridas, es cierto que el éxito puede llegar a ser muy perjudicial para el artista porque invita a repetir los esquemas con los que se han conseguido los laureles mientras que el fracaso es un reto a la inventiva.  Y en esa evidencia, que puede no servir para nada pero que igual nos ayuda a entenderlo todo, al menos para no ser tan exigentes con nosotros mismos, se encuentra lo mejor del arte de todos los tiempos, donde cabe sin fisuras y en un lugar destacado, este magnífico proyecto que te hemos reseñado. Un espacio vital en el que Trío Mudo (con Haiku final de diecisiete sílabas aplicando la sinalefa): “Te ofrece con genio musical otra percepción del mundo”.    

Nota: puedes escuchar los tres primeros temas en el bandcamp. El digipack DVD, de cartón, con reproducción de la lámina de Goya, Cd y libreto de poemas se puede solicitar por 11 euros a triomudo@hotmail.com

Fallece Antonio Yenes de los Mermelada

Antonio Yenes 
Estos primeros días de agosto de 2017 ha fallecido Antonio Yenes, baterista de la formación madrileña de los ochenta, de R&B y pop, Mermelada, según informa Nuevaola80 en su espacio web. Grabó su primer single cuando aún utilizaban el nombre de Mermelada de Lentejas, así como los dos primeros discos de 1979 y 1981 tras el que fue substituido por Antonio  Melgar.  Después se encargó de la programación en directo del madrileño Honky Tonk.

La banda se creó en 1977 como Mermelada de Lentejas con Javier Teixidor (guitarra), Daniel Montemayor (bajo), Antonio Yenes (batería) y Javier Encinas ‘el Moro’ (después en Mamá y Desperados)  al saxo tenor.  Debutaron en 1978 con un single para Chapa (subsello  de Zafiro) con los temas “Dame la botella” y “Marta”. Al año siguiente ya como Mermelada sacan un doble single con temas emblemáticos como “Coge el tren”, título genérico de su primer Lp de 1979. Eb 1981 sacan un Ep y un nuevo álbum para Chapa, “A punto” con canciones como “Soy así” o “Volviendo a casa”.

En 1983 firman con MR-Ariola y sacan un single con “Confianza” y “Pronto, pronto... quiero” que acaba en un Lp con el título del primer tema.  Forman parte del grupo Juan Carlos Camacho (guitarra y voz) y Antonio Melgar (batería) quienes substituyen respectivamente a  Javier “El Moro” (fallecido en 1987) y Antonio Yenes.  Ya en 1985 sale un nuevo single con “Vuelvo a las calles/Escucha nena” editado por Victoria más un Mini-Lp, “Recomendable”.  Dos años después sacan “Fiebre”, quinto Lp al que sigue “En el calor” (1986). En 1987, Antonio se hizo cargo del Honky Tonk, creando una programación de música en directo a partir del 19 de noviembre.

Después Javier Teixidor, con Montemayor y Melgar, deciden seguir como J. Teixi Band que empezó siendo un proyecto de versiones.  Ya en 1991 aparece el séptimo álbum “Seis y 9”. editado por Urantia Records, y en 1992 sacan su último disco, un directo llamado “9 bajo 0” editado por PDi / Victoria. Dos años después sale “El Nº 1” con Don Lucena Discos con sus últimas canciones. 

Documento sonoro:

"Marta" del primer single de los Mermelada de Lentejas. 






jueves, 3 de agosto de 2017

Fallece Goldy McJohn de los Steppenwolf

Goldy McJohn
John Raymond Goadsby “Goldy McJohn” nació el 2 de mayo de 1945 en Toronto, Ontario (Canadá) y falleció el 1 de agosto de 2017 de un ataque al corazón. Fue el teclista original de la banda de rock psicodélico y blues rock, Steppenwolf.  Pianista de formación clásica, fue pionero en el uso del Hammond B3 en el hard rock.  También tocó en  Little John & The Friars, Mynah Birds, Manbeast, Humble Pie, así como varios discos a su nombre o con formaciones propias como Born To Be Wild Tour, Born To Be Wild, Magic Carpet Ride y  Gm and Friendz.

En 1964 formó parte de la banda local Little John & The Friars tras los que tocó con los Mynah Birds, con  Rick James, Bruce Palmer y (después  de McJohn) Neil Young. En marzó de 1965 entró los Diplomatics antes de estar con los Sparrows en septiembre del mismo año.  Adoptó el “Mc” en honor a su madre. La banda se cambió el nombre por el de Steppenwolf en 1967.

Goldy McJohn
Tras una primera ruptura del grupo a principios de los setenta, formó con el baterista de Steppenwolf, Jerry Edmonton la banda Manbeast con Rod Prince y Roy Cox de Bubble Puppy. En 1977 formó parte de la reunión de los Steppenwolf  con Nick St. Nicholas y Kent Henry. Tocó en varias reencarnaciones del grupo y colaboró también con Steve Marriott en los Humble Pie.

Entre sus discos  en solitario se incluyen “New Visions”, “Fugue in D”, “Goldy McJohn & Friendz”, “Rat City in Blue”, “Set the World on Fire” y “Osmosis” . Desde  2008 ha llevado adelante varios proyectos con los nombres de Born To Be Wild Tour, Born To Be Wild, Magic Carpet Ride y  Gm and Friendz. McJohn vivió en Burien, Washington con su esposa Sonja.

Los Steppenwolf (del libro de Herman Hesse) se formaron en 1967 por John Kay (de nombre real Joachin Fritz Krauledat, nacido el 12 de abril de 1944 en Tilsit, Alemania del Este). Se trasladó a Canadá donde residió en Toronto, creando la banda de psicodelia y blues rock  The Sparrow. La banda cambiaría de nombre y el resto de la formación fueron el baterista Jerry Edmonton y el teclista Goldy McJohn, más Michael Monarch, a la guitarrista, y Rushton Moreve al bajo, reemplazado por John Morgan a los pocos meses.  Firmaron con RCA-Dunhill, publicando en el año 1967 su primer sencillo, “A girl I knew” tras el que editaron “Sookie Sookie” y “Born to be wild”, todo un himno en 1968, bso de la película "Easy Rider". Fue la primera vez que en una letra de canción aparecía el término “heavy metal”. Ese año debutaron con un Lp de título homónimo  al que siguió “Steppenwolf The Second” con el hit “Magic Carpet Ride”.  “At your birthday party” (1969) fue su tercer disco con canciones como “Rock me” en la que destaca el bajista Nick St Nicholas. Le siguió “Monster” (1969) con un nuevo guitarrista, Larry Byrom, más un directo en 1970 y “Steppenwolf 7” (1970) con temas destacados como “Foggy Mental Breakdown”, entre otros. Contaron con un nuevo bajista,  George Biondo.

El siguiente disco se llamó “For ladies only” (1971), grabado con el guitarrista Kent Henry.  El disco en solitario de Kay, “Forgotten Songs & Unsung Heroes” (1972) provocó la primera ruptura de la banda.  Volverían en 1974 con “Slow Flux”,  con la guitarra de Bobby Cochran, más “Hour of the wolf” (1975) y “Skullduggery” (1976). Kay volvería a resucitar a la banda en los ochenta con nuevos trabajos de escasa repercusión.  


Documento sonoro: 

Todo un clásico de los Steppenwolf, "Born to be wild" 


Otro clásico para soñar que esta noche volábamos los dos, "Magic carpet Ride" en su versión de 1969 con poderoso Hammond de Goldy. .

La música de raíz americana y el powerpop confluyen de forma ejemplar en el “Seven seasons” de The Brass Buttons

Portada
En matemáticas, la intersección de dos conjuntos, o incluso más, crea otra colección de elementos de partida en la que tienen cabida los aspectos comunes.  Aplicado a la música, The Brass Buttons sería ese esencial conjunto resultante de combinar parámetros  del powerpop con los de la música americana. Desde luego no son los primeros en llevar a cabo, de forma magistral, una operación tan enriquecedora como ésta; pero sí que se nos antojan como una de las formaciones más convincentes y emocionantes de nuestra escena. Su fascinante proyecto pasa necesariamente por mejorar la fusión con detalles propios que evidencian su talento. Una impronta que distingue a esta banda del Puerto de Santa María (Cádiz) y les sitúa en lo más alto, incluso, de la escena internacional. Acaban de editar un nuevo disco con el título de “Seven seasons”  con el sello Rock Indiana,  otra herramienta básica en la formulación de cualquier teoría sobre el pop poderoso en España. El álbum contiene doce temas propios de una belleza inusitada, más una versión de Neil Young, que te pondrán los pelos de punta, con melodías que resultan tremendamente conmovedoras gracias a la magnífica voz de su cantante solista y la compenetración perfecta de una banda muy inspirada. 

Trayectoria


The Brass Buttons son María Palacios a la voz principal, David Gómez-Calcerrada a las guitarras y voz; Víctor Navarro a las guitarras, voz, teclados y programación; Juanlu González al bajo; David Ponce a la guitarra eléctrica; y Pedro Misas a la batería. Con el nombre del tema de Gram Parsons incluido en el disco "Grievous Angel" (1974), empezaron su carrera musical en el mes de agosto de 2005, cuando Víctor Navarro a la guitarra y Juanlu González al bajo, tras la disolución de Driver 8, deciden montar una nueva banda. Inicialmente se incorporaron a la formación: María Palacios y María del Mar Armario en las voces, David Ponce y David Gómez en las guitarras, Antonio Serrano en la batería y Nacho Gómez en los teclados. Durante 2006 Nacho y María de Mar abandonaron el grupo.  En julio de 2007 entraron a grabar su primer disco titulado "Wet behind the ears" en el estudio de Paco Loco, un proceso que se completaría un año después. En diciembre de 2008 Rock Indiana edita el disco e inmediatamente se convierte en uno de los trabajos más aclamados del sello tanto por parte de crítica como de público. Tras nueve meses presentando el disco, el grupo empieza a dar forma a un nuevo proyecto musical y visual, impulsados por la magnífica relación con el ilustrador madrileño José Fragoso. De este modo crean un CD-Cómic de título "S.O.S. Songs from Outer Space".  Las canciones tratan sobre una historia de amor, amistad y remordimientos, interpretados a través de las vivencias de su protagonista, el capitán Sid Rocket, cuya vida transcurre en el contexto de una futurista guerra interplanetaria. Las letras de las canciones, una de ellas con el título de este blog, Magic Pop, forman los  textos del cómic con ilustraciones del mencionado José Fragoso. 

Contraportada
Tras un parón obligado por vicisitudes varias, se incorpora un nuevo baterista, con Pedro Misas, y graban un nuevo disco, este "Seven Seasons".  El disco se grabó y arregló por la banda, con la colaboración de Paco Loco a la guitarra en “Miss you Alan” más percusión. Los temas son de Víctor Navarro menos “Secrets” que es de todo el grupo. Lo produjo Paco Loco y la banda en el Puerto de Santa María donde se masterizó en Kadifornia con Mario G. Alberni. El artwork e ilustraciones con su ballena y motivos marinos varios son de José Fragoso. El libreto interior del Cd contiene también las letras de los temas. A destacar que está dedicado a amigos y familiares más el personal de la novena planta de hematología del Hospital Puerta del Mar de Cádiz.    

Las canciones

The Brass Buttons. Foto de su facebook  
El disco empieza con “Lady Lighthouse” , ese faro que guía en la noche de los corazones rotos, con final trágico. Una canción en la que ponen de manifiesto su habilidad para desarrollar una melodía conmovedora, tan bien interpretada por su cantante, arropada por una gran banda. Guitarras espaciosas entre riffs magníficos, punteos dulces, acordes consistentes, un par de solos de una profundidad espectacular, entre ritmos bien muy calibrados, más ese estribillo que logrará estremecerte son algunas de las señas de identidad de la primera de las canciones de tan sobrecogedor álbum.

Sigue con “Seven Seasons”, otra maravilla de canción, (aunque, cuál no lo es!), en la que los Brass Buttons aúnan un perfil country con una sensibilidad pop para explicar todas esas cosas que “son nuevas para mí. Gracias a ti, mi vida tiene diferentes puntos de vista. Siento que he cambiado…”.  El tema es un juego con el nombre de un local especial en la vida de su compositor.  Una canción entrañable que logrará  ponerte los pelos  como escarpias por todas y cada una de sus excelencias: desde ese solo fascinante de guitarra a la voz principal pasando por los recursos rítmicos tan bien definidos. A continuación nos ofrecen “Bye, bye, bye”,  canción que arranca con la acústica a la que se suma el órgano más el recitado con el que van creciendo rítmicamente para contarnos una historia en la que te levantas y te sientes Superman, pero que tienes empezar por el principio, diciendo adiós a los sueños, para sentirte que pese a todo, estás vivo. Añaden unos efectos de cuerda que profundizan en el valor melódico de esta cariñosa canción que nos lleva al siguiente corte con el título de “Moby Dick”. Con el nombre de tan popular personaje, “el maestro de las obsesiones que se esconde en cada persona”, nos ofrecen una dosis de powerpop rabioso, entregado, en el que las guitarras se compenetran con la batería y el bajo, para ejercer una presión sonora sobre la que se luce una vez más la voz principal con la que quizá “puedas luchar con una espada de madera”.    

Detalles del artwork 
Con “Christmas clouds”, rodeado de amigos que te quieren y te protegen, la banda despliega sus encantos melodiosos, incluido todo un solo de clavicordio con el que la canción adquiere unas cotas pasionales ciertamente inmejorables, entre cambios rítmicos y juegos lisérgicos en las segundas voces en absoluto desdeñables.  Llegamos de este modo a la mitad del disco con “Miss you Alan”, una canción en la que se extraña a un ser querido. Una magnífica composición de pop marcada por efectos de “theremin” y ritmo marcado al que se suma la fabulosa voz solista y esa guitarra poderosa que construye frases de una brillantez indiscutible.  

“Gene my dear” es un tema en el que se manifiesta la capacidad que tienen algunas personas especiales para complicar las cosas, sin tener en cuenta a los que les quieren. Con ese nombre nos viene a la mente el gran Gene Clark. Para ello adoptan una estructura de canción dulce de folk mediante una fantástica guitarra acústica que acompaña a la voz principal creando una ambientación sonora conmovedora a la que añaden una segunda voz, y teclados en varias sonoridades y efectos, para despegar con una rítmica magnífica que redimensiona el tema para regresar al intimismo del principio hasta el final.      

Mediante “Second to none”, se nos presentan los Brass Buttons más enérgicos con esa andanada de guitarras iniciales y el pulso contundente de su sección rítmica sobre la que la cantante ejerce de solista con gran brillantez. Un tema de amor hipnótico, con alguien insuperable, tratando humildemente de vivir la vida. Crescendos pasionales complementan  los arreglos entre coros, punteos, y golpes rítmicos vitales. “Secrets” tiene otro de esos arranques de guitarras impresionantes, trenzando varias líneas sonoras, a dos voces solistas, chico y chica especialmente sensibles para detallar este tema de amor, entre ausencias y deseos, esperando el regreso de la persona amada al lugar al que pertenece.  La enésima maravilla creativa que disfrutarás en un álbum tan completo y edificante como este, en la que no falta detalles de armónica “americana” y esa descomunal guitarra solista que completa las armonías con figuras excelentes repletas de pasión con crescendos de batería ejemplares.  

The Brass Buttons. Foto de su facebook 
Le sucede “Summertime”, cuya letra está inspirada en textos de Charles Bukowski.  Un tema que contiene guiños de blues y country añejo dando ese toque canalla a un tema que pide ser bailado y coreado con indiscutible entrega para sentirte “un perro afortunado” entre la nada absoluta, atrapado en un nuevo verano, quizá deprimido en tu habitación.  Vamos acercándonos al final con “Come soon”, la más “americana” y quizá amorosa de todas las canciones, con toda la extrañeza posible, de nuevo a dos voces, en una magnífica exhibición de recursos creativos propios, con arreglos luminosos, enternecedores, repletos de matices que convierten el tema en inolvidable.  Cierra el album “Things to say”, mediante un envolvente combinado de órgano, acústica, y voz, que crecen en la inmensidad del universo del alma hasta desenredar lo complicado que pueden resultar las relaciones interpersonales. El paso del tiempo, los recuerdos, los deseos no cumplidos, el fin de la inocencia concentrados en un tema que logrará hacerte emocionar hasta lo indecible, entre momentos de armónica y una sentimental cuerda añadida. 

Para acabar un bonus tracks: “Winterlong” es una versión del tema de Neil Young, aparecida en el disco “Música en la playa” (70 aniversario Neil Young).  En este caso, los Brass Buttons logran adaptar tan sentimental  tema a su peculiar micro universo de corazones enormes e ideas conmovedoras, con esa absoluta compenetración entre la banda y su voz principal, sin olvidarnos de los detalles solistas de guitarra igualmente especiales. Una exquisitez sin parangón alguno que cierra tan maravilloso trabajo discográfico.    

Reflexión final

The Brass Buttons. Foto de su facebook
En este impresionante disco titulado "Seven seasons" podemos hallar varias situaciones en las que The Brass Buttons nos hablan de la pérdida de la inocencia, ese paso vital que tanto puede llegar a resultar obsesivo para la sociedad contemporánea. Una circunstancia existencial, que cada uno vive a su manera, en la que la realidad cotidiana resulta ser una camisa de fuerza como ya apuntaban en su libro “Cordura, locura y familia” los psicoanalistas de los sesenta, R.D. Laing y A. Esterson.  La visión de los Brass Buttons afronta esa frustración y sus planteamientos resultan tan realistas como emocionales, tan íntimos como explosivos; expuestos con la misma destreza que logran combinar las dosis exactas que conforman los parámetros de la música americana con el pop poderoso. Sus canciones de amor, su percepción de las relaciones interpersonales, de la amistad, de los deseos y de las ausencias, te conmoverán en sobremanera.

Los temas están repletos de cualidades solistas y de grupo tan destacables como originales, bien sea recreando arreglos intensos y enérgicos como dando vida a situaciones dulces y altamente sensibles. En toda su obra, y ahora más que nunca, la poesía y la música se hermanan en un proceso lírico único, sensacional, repleto de matices propios moldeados por unas mentes privilegiadas capaces de dar vida a combinados melódicos y rítmicos que se acercan muchísimo a lo que cualquier melómano sensible entendería como la canción perfecta.     

Nota: Puedes escuchar el disco en el bandcamp y adquitir una copia del Cd en Rock Indiana. El viernes 4 de agosto de 2017 la banda presentará oficialmente su nuevo disco en la Sala Milwaukee del Puerto de Santa María. La entrada con consumición será de 5€, con promoción especial de 12€, incluyendo copia física del disco en Cd. (+ info).

miércoles, 2 de agosto de 2017

Fallece el guitarrista de jazz, Chuck Loeb

Chuck Loeb
Charles Samuel "Chuck" Loeb nació el 7 de diciembre de 1955 en Nyack (Nueva York) y falleció el 31 de Julio de 2017 a consecuencia del cáncer. Guitarrista de jazz, tuvo una brillante carrera en solitario y formó parte de las bandas Steps Ahead durante los ochenta y Metro o Foreplay, sustituyendo a Larry Carlton en los noventa y dos mil. También formó parte de la banda del saxofonista Stan Getz a finales de los setenta. Estaba casado con la cantante madrileña Carmen Cuesta con la que residía en Nueva York. Durante su carrera en solitario grabó una veintena de discos, destacando “The Music Inside” en 1996 o  el último “Unspoken” (2016).

Empezó a tocar la guitarra a los 11 años,  autodidacta, escuchando a los grupos de pop. Al poco tiempo se unió a un grupo local llamado The Sinclair's,  con los que interpretaba  soul.  Con 16 años se interesó por el jazz y tomó algunas clases en Filadelfia con Dennis Sandole y después con el guitarrista Jim Hall en Nueva York.  Tras el instituto se matriculó en la Berklee College of Music de Boston.

Chuck Loeb
En un par de años dejó los estudios para dedicarse exclusivamente a la música, y giró con un grupo de pop. Después se mudó a Nueva York donde se integró entre los mejores músicos de jazz. Tocó en clubs y a finales de los setenta, Stan Getz lo metió en su banda.  Estuvo tocando en Madrid y allí conoció a su futura esposa, la cantante y compositora Carmen Cuesta. Se trasladaron a Nueva York  y dejó la banda de Getz para grabar por su cuenta trabajando también en bandas sonoras, anuncios, programas de televisión... Por otra parte fue un reputado productor colaborando con Bob James, Michael Franks, Spyro Gyra, o Gato Barbieri, entre otros.  Estuvo en la banda Steps Ahead hasta 1988 en que reanuda su carrera en solitario con su primer disco “My Shining Hour”(1989) seguido de ”Magic Fingers” (1990). Colaboraría también con su mujer en los discos de ambos. 

Chuck Loeb 
Ya en los dos mil se dedica a la enseñanza en la Universidad Estatal de Nueva York. En julio de 2007 daría varios conciertos en España con la banda Reunión, que agrupaba a algunos grandes músicos del  jazz fusión. Con la banda  Fourplay grabaría los discos “Let's Touch the Sky” en 2010, “Esprit de Four” en 2012 y “Silver” en 2015. En el año 2012 también grabó con el saxofonista Eric Marienthal eldisco “It's Love”, repitiendo en 2015 el álbum “Bridges”.

Documento sonoro: 

Chuck Loeb y su banda en directo en 2014 



sábado, 29 de julio de 2017

Muere D.L. Menard el “Cajun Hank Williams"

D.L. Menard 
Doris Leon "D. L." Menard nació en Erath, Luisiana, el 14 de abril de 1932 y falleció el 27 de julio de 2017 en Scott, Luisiana. Compositor, cantante, y guitarrista, se le conocía como el “Hank Williams" de la música Cajun. Menard fue conocido por la canción "La Porte En Arrière",  uno de los temas más versionados y tocado de la historia de la música Cajun.

Hijo único, sus padres eran agricultores. Empezó a tocar la guitarra a los 16 años y al año siguiente ya tocaba en clubes de Luisiana.  Embajador de la música Cajun por todo el mundo, tenía un estilo propio de tocar y cantar. Según la experta  Ann Savoy existen dos formas de tocar la guitarra Cajun: el antiguo estilo de Cléoma Falcon y el de D. L. Menard. Utilizaba líneas de bajo en los cambios de acordes e incorporaba up-strokes junto a los down-strokes, que son respectivamente ataques de púa hacia arriba y hacia abajo.

D.L. Menard
Menard fue conocido por la canción "La Porte En Arrière", que compuso y tocó regularmente. El folklorist de Cajun Barry Jean Ancelet considera esta canción Cajun como la más tocada y grabada nunca, vendiendo alrededor de  500.000 copias solo en 1962. Ha sido versionada oor decenas de bandas cajun y zydeco y por otros artistas francófonos como Kate y Anna McGarrigle.  Menard dijo que la modeló al estilo "Honky Tonk Blues" de Hank Williams y que la compuso en menos de una hora mientras trabajaba en una gasolinera en Erath. También había grabado con artistas no-Cajun, incluyendo Bryan Ferry.

D.L. Menard 
En 1993, su álbum “Le Trio Cadien” fue nominado para un premio Grammy en la categoría de álbum folk tradicional. En 1994, fue galardonado con el Premio a la Hermandad Nacional por la Fundación Nacional de las Artes. En 2009, se incorporó al salón de la fama de la música de Luisiana junto con Jo-El Sonnier, Doug Kershaw, y Jimmy C. Newman. En 2010, su álbum “Happy Go Lucky” fue nominado para un premio Grammy en la categoría de mejor álbum de música de Zydeco o Cajun.

Menard y su difunta esposa Louella, tuvieron siete hijos, 17 nietos y un bisnieto.  Menard Murió a los 85 años el 27 de julio de 2017. También fue conocido como artesano fabricando sillas hechas a mano con madera de fresno.

Documento sonoro: 



Todo un clásico de la música Cajun, "La Porte En Arrière", una canción del difunto D.L. Menard 


viernes, 28 de julio de 2017

The Hollers te inflamarán el alma con su “I'll Do the Talking”, un brillante Lp de ardiente punk blues

Lp Foto: Errefotografía
The Hollers son de esas formaciones de las que muchos han aprendido, incluso aprehendido, en los últimos años, en especial entre aquellos dúos de guitarra, voz y percusión, que han explotado los recursos del rock and roll más salvaje. Pioneros en muchos sentidos, sus canciones aúnan fortaleza e imaginación, mediante un absoluto conocimiento de causa y un dominio meticuloso del género. Su ardiente y visceral creación se completa con una interpretación demoledora en directo y una grabación exquisita en los Hollers Analog  Studio donde tantas bandas han encontrado lo necesario para brillar en su “máximo” esplendor.  Se trata de un dúo que genera un amplio planteamiento sonoro que va del primitivismo del blues a la andanada del punk pasando por la inmediatez del “garage” más oscuro.  Acaban de editar este 2017 un Lp ardiente con el título genérico de “I’ll Do The Talking” con las discográficas Folc records y Ghost Higway recordings.  Un disco impecable que consigue ir más allá de todo lo conocido; de ahí, ese título genérico que se nos antoja tan contundente: ahora les toca a ellos hablar  mientras todos los demás vamos a escucharles atentamente.     

Trayectoria

The Hollers 
The Hollers son Max RB (Máximo Ruiz Bandera), a la voz, guitarra, armónica, teclados  y Salva H. (Salvador Higuero) aka Howlin Sal a la batería. Se formaron en el año 2005 en Málaga.  Pioneros del punk blues, graban en los míticos Hollers Analog Studio de Máximo, y publican en 2009 con Monterrey un split con Little Cobras, en el que aportan los temas “Sinking Low” y “Soul Between Your Legs”.  Le sigue “Holler's Stomp”, Ep autoeditado.  Ya en 2013 recopilan sus grabaciones  con el título de “Forgiven But No Forgotten: Early Recordings” en el que aparece, en algunos temas, Paco Cloud de The Blackberry Clouds quien aporta órgano.  Ese mismo año aparece una grabación en directo grabada en el Velvet Club, de Malaga, el 4 de abril de 2009 con la participación de Paco. “I'll Do The Talking”, su primer larga duración, ha sido coeditado por FOLC Records y Ghost Highway Recordings. Fue también  grabado en su propio estudio, The Hollers Analog Studio.  Las fotos son de Errefotografía y el diseño de Cristóbal Jiménez Trujillo "By Cejota".

Las canciones

The Hollers. Foto: Errefotografia
El disco empieza con el tema que le da nombre. “I'll Do The Talking “  es una canción cargada de intencionalidad que empieza a caminar, con la seguridad de los maestros con ideas claras, entre riffs de guitarra que se combinan con exquisita prestancia al son de una batería imaginativa.  La voz principal culmina tan excelente corte de apertura con su enérgico  fraseo agresivo.  Varias líneas de guitarra fuzzcinante  se trenzan con una habilidad encomiable con un final instrumental que regresa al centro de su microuniverso  para resurgir entre compases de blues lisérgico y endemoniado, creciendo compás a compás. Le sigue “All Dead And Gone” con su certera andanada de distorsión arrasando con todo lo que se halle a su paso a ritmo de una batería presta a mantener el ritmo con una seguridad absoluta. Hard blues  que  explota de forma hipnótica consiguiendo aislar al atento oyente de su entorno vital para sumirle al imaginario de unos inspiradísimos Hollers.   

A continuación nos ofrecen “Your Only Flaw”, otra maravilla de blues desértico que se lanza  como un caballo desbocado por las llanuras de tu imaginación saltando por encima de todos los obstáculos que tu subconsciente disponga en el camino.  Batería y guitarra, en absoluta compenetración rítmica, realzan los arreglos melódicos, entre salvajes momentos de guitarra y esa voz que desprende una fuerza inusitada.  Cierra la cara A, la descomunal “Weird Times”  con la que arremeten entre un ritmo cercano al rockabilly, más una amalgama de recursos ácidos que agujerean cualquier prejuicio contra la fusión bien entendida.  Momentos instrumentales oscuros que emergen para crear varias tensiones y que culminan en la línea argumental principal.   
    
The Hollers. Foto: Errefotografía 
La cara B arranca con “This Shadow” , toda una sacudida sonora que te envolverá como si se tratase de una combustión musical espontánea. Toda una fuente inflamable de acordes, riffs i voz guerrera, marcados por golpes viscerales de percusión. Un ritmo bronco que perfila un tema conmovedor en el que no falta una armónica indómita repitiendo un esquema melódico que dialoga sin tapujos con la guitarra hasta el golpe final.  Con “A Place Called All Right”, los Hollers experimentan con los parámetros del R&B más sucio para darnos en toda la cara con un tema sublime en el que consiguen enloquecernos con esa tremenda pasión desaforada. Imperturbables, satisfechos del buen trabajo, transcurren los movimientos virulentos entre voces ceremoniosas respaldadas por coros de ultratumba.  Seguidamente, nos ofrecen “Peeping Blues”, blues ancestral que ruge con chulería, marcado a fuego, emanando ciertas dosis de elegancia implacable, con guitarra, percusión, armónica y voz, entre el polvo del que camina con paso firme hasta el final del camino.  Otra exquisita muestra del talento de este dúo de indomables músicos que finalizan su disco con “Still I Like It”. Otra canción  que emerge con esa descomunal guitarra combinada con el tambor en un fin de fiesta propio de un aquelarre de blues montuoso percutiendo con determinación en tu estómago, consiguiendo que tus pies se muevan de forma irremediable mientras la banda te roba el corazón con sus melodías bestiales.   

Reflexión final

The Hollers. Foto: Errefotografia 
Al oír tan sensacional disco, uno entiende no solo toda la historia del rock and roll desde sus inicios más primitivos, sino la razón por la que sus planteamientos de origen nunca han muerto, ni nunca desaparecerán de la faz de nuestras almas aunque nos acechen mediocridades cotidianas varias. The Hollers dan sentido a nuestra vida, a nuestras filias. Con ello no quiero decir que perpetúen referentes, parámetros conocidos, aunque los haya. Nada de eso es relevante. Ni tampoco voy a perder demasiado tiempo en encasillarles aunque sean, con todas las de la ley, unos auténticos pioneros del blues punk.  Con tamaño disco, titulado “I’ll do the Talking”, da igual todo lo que un crítico pueda decir porque lo más importante nunca podrá explicarlo. Me refiero a describir en detalle ese veneno que logra sumirte a los pies de grupos tan extraordinarios como éste. La música está ahí, nunca se ha ido, permanece latente en nuestros recuerdos así como en nuestros sueños y emerge gracias al trabajo abnegado de grandes músicos como los que forman este dúo malagueño que nada tiene que envidiar a mitos y leyendas. Ellos ponen su extraordinario talento compositivo e interpretativo a tu merced para que todo recobre la fluidez, la pasión y la lucha por la supervivencia  que siempre ha distinguido a esta música pantanosa, desértica, infernal, guerrera, salvaje, hipnótica… y otros tantos adjetivos, todos ellos justificables para catalogar las raíces subterráneas del rock; y si eres de los que consideras que todo está inventado, hablado, bailado y arreglado, no digas nada antes de escuchar este increíble trabajo porque vas a meter la pata.   
   

Nota:  Puedes escuchar las canciones en el bandcamp donde también podrás adquirir una copia del disco. Las fotos en vivo son de Rocío Moreno tomadas en las Fiesta 1er Aniversario Asociación Gatomacho en The Nutty Bar en 2015.