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jueves, 7 de julio de 2016

Daddy Rude y Sustraian records editan un Ep con el indudable esplendor femenino del rocksteady atemporal

Portada
“Rocksteady Ladies” es el título genérico del Ep que los sellos Daddy Rude y Sustraian Records nos presentan este verano de 2016 con la voz de cuatro magníficas cantantes acompañadas por la inefable banda The Sustraians. Sus principales protagonistas son Iseo, Nerea, Oihana y Miri, quienes con su fascinante voz y en cuatro idiomas distintos (francés, euskera, español e inglés respectivamente), nos deleitan con su voz melodiosa, personal y cautivadora, a ritmo de ese rocksteady atemporal que, como bien dice el experto Lutxo Pérez en su escrito de contraportada, “no podía quedar confinado en las calles del Kingston de 1967”.   Las cuatro interpretaciones recuperan “las señas de identidad de aquel artefacto generacional” con tal elegancia y cariño que logran emocionarnos con el mismo empeño que aún hoy en día siguen conmocionándonos los maestros jamaicanos que surgieron de los legendarios Studio One y Treasure Isle entre mediados y finales de la década de los sesenta.   

Trayectoria

Iseo 
Iseo es el nombre artístico de Leire Villanueva, cantante nacida en Pamplona y residente en Madrid. En 2013 sacó un ecléctico Ep llamado “Red Gardens”, en 2015 grabó el disco de reggae con Dodosound, “Cat Platoon”, y en 2016, el álbum de funk y soul, “Last Night”.  También ha grabado temas caribeños con Sustraian Records como “Only for You”.   Tiene canciones nuevas que presentará con su banda este verano.  

Nerea Erbiti
Nerea Erbiti es de Leitza (Navarra) tiene estudios de canto clásico, moderno y jazz. Ha participado en grupos de jazz como The New Jazz Voices Ensemble, Cherokee Big Band, Pirineos Jazz Orchestra, entre otros como Xuhat, Itzalak y J&K. Ha formado dúos de jazz, pop y folk con los guitarristas Iñigo Agirre o Carlos Pizarro, así como la pianista Teresa Zabalza, entre otros proyectos como Danserie, R&R Quartet  o Tutik Ez.

Oihana
Oihana Fernández es de Barañain, vocalista del grupo Afú, formado en el mencionado municipio navarro. Banda que fusiona folk, rock, ritmos latinos, africanos, y jamaicanos. Han grabado un disco titulado "Zoroak hegaz goaz" (2015). Oihana ha formado parte de otros proyectos de hip hop como Raperos de Emaús.  

Miri Mitu
Miriam Uhalte aka “Miri Mitu” tiene grabado con los Sustraians, como cantante, el tema en clave latina y rocksteady “Bang bang”, versión de la canción popularizada por Nancy Sinatra. Teclista, con formación, también forma parte de los mencionados Sustraians así como de bandas de fusión con ritmos africanos y latinos como Euskabaret y Danbakhana grupo de Berriozar donde tocaba también percusión africana. así oomo en el Iruña Swing 5tet.

Sustraians records es un sello, estudio de grabación y creación de música jamaicana, ubicado en Barañain, Navarra. Empieza el proyecto en 2013 y desde entonces han dado vida a una red por toda Iruñerría de grupos que tocan en sus sesiones de grabación. También han grabado material propio, más de medio centenar de canciones de raíces jamaicanas. Por otra parte organizan un festival anual llamado “Rocksteady Revenge” que este pasado marzo de 2016 celebraba su tercera edición en La Nave de Bara en Barañain con la presentación del libro “Ska en España: la Vida No se Detiene”, más el concierto de The Magnetophones y pinchadas.

La banda que ha grabado los cuatro temas está formada por Oroel “Golden Boy” Otal a la batería, Iosu Ihabar al bajo más guitarra, Egoitz Cobo a la guitarra, Miri Mitu al órgano, Rev. John Howell a la trompeta, Julen “Rocko Tenor Sax” al saxo, y David “El Loco” al trombón.  A los coros, Subsistas.  
    
Por su parte Daddy Rude records es un sello alicantino dirigido por el gran Miquel Rude, experto en sonidos jamaicanos y black Music. Esta es su tercera entrega tras el single de Key & Board (+ info), y Begoña Bang-Matu and The Shake it Up’s (+ info).

El disco fue grabado y mezclado en la Nabe (Barañain) por Iosu “Mighty Martí” entre octubre y diciembre de 2013. En un principio salió en formato digital en 2014 y ahora se ha remasterizado para que sus canciones lucieran con todo se esplendor en este Ep en vinilo de 7”. Mención especial merece el artwork de Xam con ese póster incluido, un magnífico dibujo en el que se puede apreciar una concurrida fiesta jamaicana en un sound system dibujado por Fernando Rayos X.  
  
Las canciones

El disco se abre con “Cest pas toi cespas moi” interpretada por Iseo con ese deje caribeño mezclado con la calidez del francés. Marcan los pasos de esta bonita melodía amorosa, una sección rítmica milimetrada con esa línea de bajo tan sugerente, más aportaciones muy bien medidas de metales, con un pequeño pero sustancial solo de trompeta. En esta cara A escuchamos también a Nerea Erbiti cantando “Izango” con otro riddim marcado por batería y piano con nueva aportación esencial de bajo, al que se suman metales, guitarra sincopada, y la voz sugerente, tan jazzy, de su solista en un euskera extraordinariamente amoldado al ritmo jamaicano acompañada por gentiles coros tropicales. 

Ilustración de Fernando Rayos X  
Ya en la B, nos deleitamos con la voz de Oihana y su “Revoltosa”, canción en español en la que su solista nos convence mediante su gran talento con el que vibran las notas con acento latino y funk. Los arreglos siguen marcados por ese bajo construyendo formas sinuosas, una percusión imperturbable, un órgano más metales envolventes y coros que aportan una amplitud destacable. Cierra el Ep, Miri Mitu y su “Dancing Revolution”, otro tema sensacional de sensual melodía, cantado en inglés con sensacional registro, que arranca con riff festivo de coros más metales, y discurre con una brillantez memorable por esa mezcla tan arrebatadora de Black Music y rocksteady. Una fusión en la que la banda demuestra de nuevo su gran profesionalidad e imaginación a raudales explotando tras el crescendo de su solista en el solo de latin ska jazz a cargo de la trompeta.    
    
Reflexión final

“Rocksteady Ladies” contiene cuatro composiciones originales cantadas con extraordinaria solvencia por cuatro maravillosas voces femeninas.  Cada una de ellas interpreta su tema en un idioma diferente y se deja notar, en el enfoque de sus respectivas melodías, sus respectivas trayectorias musicales personales. Les acompañan The Sustraians, una banda sublime que demuestra no solo su conocimiento de causa sino que puede alardear de un dominio instrumental exquisito con la pulsación rítmica perfecta más las aportaciones musicales precisas con las que generan un clima melódico ideal. Todo ello nos transporta mentalmente a ese caluroso verano de 1966 en el que el rocksteady se apoderó de los corazones y los pies de los jamaicanos, con el aliciente de que son otras las vivencias, los referentes y la capacidad vocal de sus cuatro estrellas principales. Cuatro mujeres cantantes con registro y timbre vocal inmejorable capaces de adaptarse, mediante una perfección memorable, a unos excelentes arreglos, arropadas por una banda de lujo. Juntos mantienen vivos esos pausados y cautivadores ritmos por gentileza de los sellos Sustraians y Daddy Rude Records al tiempo que aportan a la leyenda una forma propia igual de creativa y emotiva que convierte a ese fascinante estilo de raíces jamaicanas en atemporal gracias al indudable esplendor vocal  femenino.  


Nota: Puedes adquirir una copia de “Rocksteady Ladies” antes de que se agote por 6€ más gastos en: info@daddyruderecords.com

lunes, 3 de agosto de 2015

Los Transilvanians, y su “Echo, Vibes & Fire”, triunvirato de excelente técnica, estilo, y pasión

Los Transilvanians acaban de triunfar este pasado mes de julio de 2015 en su tercera gira europea durante la que han presentado su más reciente álbum titulado “Echo, Vibes & Fire” (Liquidator 2014), un excelente trabajo discográfico de raíces jamaicanas, que rememora los años gloriosos del ska al dub pasando por el rocksteady, con un criterio propio actual que destaca tanto por su profesionalidad como por esa encomiable pasión creativa. En sus imaginativas canciones no faltan detalles de calidad procedentes del amplio abanico de la música negra, con  momentos memorables de jazz y R&B, tanto de soul como de funk. Mediante una consumada habilidad instrumental, propia de las grandes bandas del género, y esa enorme voz solista, una de las mejores del panorama actual,  dan vida a temas extraordinarios que se incluyen en ese característico imaginario del llamado “horror reggae” con mucho groove.  Para completar tan extraordinario disco, han contado con la colaboración de dos grandes de la escena como son el mítico cantante jamaicano, Roy Ellis, y el productor y músico cántabro, Roberto Sánchez. Ambos aportan su buen quehacer y esa experiencia indiscutible en un par de temas incluidos en un disco que no solo constituye el mejor de esta banda gallega, con más de una década de trayectoria, sino que se sitúa entre los más aclamados y novedosos del ámbito internacional de los últimos tiempos.  

Trayectoria 

Transilvanians 2915. Foto: Iago Alonso
Los Transilvanians son actualmente Charly "Doctor C" Varela a la guitarra; Nestor Meizoso al bajo; Xabi "Space Duke" Vieitez al piano y Hammond; Kino "Little Cobra", a la batería y voces; Antonio "Spanky-T" Rodríguez al trombón, voces y percusión;  Javier Marcos a la voz principal y  percusión; y Pedro Fariñas, a los saxos y percusión. Se formaron en Vigo en el año 2004 con músicos procedentes de otras bandas de la escena viguesa, de diversos estilos, como Os Resentidos, Skacha, Siniestro Total, o Foggy Mental Breakdown. En 2006 grabaron un disco con cinco canciones en los estudios Muu! de Vigo. Fueron editados por el sello El Ejecutor Records en formato CD/EP con título homónimo. Ese mismo año participaron en la edición del concurso en gallego “A polo ghit” con la canción "Kingston Town / Santiago DC".  En  2008 tocaron el tema “Kiki” en un disco de tributo a Potato con el título de “Será si hay…”. Dos años después grabaron varios temas en Studio Juan, que recogieron en dos discos: un single editado por Liquidator Music llamado “The Vault Of..”, y su primer Lp con el título genérico de “Vampire Lover” editado por su propio sello ZombieJ Records. La banda está formada en esa grabación por Almu Janeiro, voz; Xabi Vieitez, piano, Hammond y voces;  Javier F. Soto, guitarra y voces; Pedro Díaz, guitarra; Pabolo Muñíz, bajo; Antonio Rodríguez, trombón y voces; X. Pereiro "GDjazz", trompeta y voces; Javi S."Crossroad", saxo tenor y voces; y Kino "Little Cobra", batería y voces.

Portad del primer disco. 
Colaboraron en un tributo a la banda Skacha en 2011 aportando el tema ‘The Ghost of Bouzas’ al disco “Canta historia na barriada, XX anos de Skacha” (La Contra Records) y en 2012 en un homenaje a Os Resentidos titulado “A tribo toda baila, tributo a Resentidos” (Warner Spain) con el tema ‘En Kampuchea’. También se convirtieron en banda de acompañamiento del maestro Roy Ellis a.k.a. Mr. Symarip, en una gira por toda Europa. Juntos grabaron un single con los temas “You Can't Leave Now” y “Stay With Him” que Roy Ellis compuso a finales de los sesenta. Se grabaron en los estudios TZ de Vigo, mezclados por Roberto Sánchez en A-Lone Ark Studio en Santander y masterizados por Ibon Larruzea en Euridia.

Portada del Ep 
Ya en 2013 presentan nueva formación y sacan un nuevo Ep llamado “Kings Of Catacomb Reggay” (Liquidator Music). Se estrena como cantante principal Javier Martos quien procede de la escena punk-hardcore de los 80, entre otros proyectos posteriores de jazz, samba, y más recientemente de ska-reggae, entre otros.  Después grabaron una canción “Gates of the West”  para un recopilatorio con adaptaciones de temas de los Clash titulado “The Clash Goes Jamaican” editado por el sello valenciano Golden Singles en 2013 y coordinado por Dr Jau. El tema está incluido en este segundo álbum titulado “Echo Vibes & Fire” (Liquidator Music 2014).  Cabe destacar que en 2013 fueron galardonados en los primeros Premios Galegos da Música Martín Códax, iniciativa de la Asociación Músicos ao Vivo, como la mejor banda de la categoría de Ska, Reggae & Mestizaje. En 2014 participaron en el recopilatorio de bandas gallegas para el libro-disco infantil “Os Bolechas fan unha Banda”, con los populares personajes de Pepe Carreiro. Acompañaron también a Winston Francis, Roy Panton e Yvonne Harrison, y realizaron su segunda gira por Europa.

Transilvanians. Foto: Carpeta interior. Iago Alonso
Las canciones de este disco que te presentamos son en su mayoría obra de Kino Little Cobra con la ayuda del resto de los músicos, más Roy Ellis en el tema que canta, a excepción de dos versiones: una del tema de los Clash “Gates of The West”, y “Dr. Jekyll & Hyde park” de Alan Hawkshaw aka Morris Hawk.  Se grabaron con José Aller entre 2013 y 2014 en Garageland Studios, a excepción de la aportación de Roy Ellis que se registró con Dale Powers, y Roberto Sánchez en A-Lone Ark Muzik Studio quien se encargó de mezclarlo y aportó voces. Fue masteriado por Ibon Larruzea en Euridia. Colaboraron también en la grabación de la versión de los Clash antiguos componentes de la banda como son Pabolo “Rocksteady” Muñiz al bajo, Javier F. Soto y Javi Vicente a las guitarras, y Diego Tornado al saxo. Vicente también tocó la guitarra en “Mr. Rudi”, “O Rebullón” de la que es autor, y “Reggaemotion”. Por su parte, Javi “DGDJazz” Pereiro tocó la tormepta en “Into the Pyramid”, “Ska All Night”, “O rebullón”, “The Voice of the People”, y “Reggaemotion”.

Constan en los créditos otros colaboradores como David Alonso tocando la trompeta en “Gates of The West”; César Loureiro, a cargo de la zanfona en “Dr. Yekill & Mr. Hyde”, tema en el que también participaron Iago Vázquez a la flauta travesera y Paulo Pascual al Theremin; Xosé Miguélez estuvo con su saxo en “Ska All Night” y “Base Alieníxena de Rande”; y Dale Powers se encargó de la introducción hablada de “Mr. Rudy”.

Transilvanians 2015. Foto: Thomaz Rhansmyr
El artwork es obra del genial dibujante Roberto Argüelles y representa a Lee Scratch Perry comandando un submarino de la Upsetter Navy propulsado por tres palancas que aportan “echo”, “vibes”, y “fire”. Frente a él, tres personajes, un hombre, un licántropo y un infraser de las profundidades marinas, están atrapados por los tentáculos de un gigantesco cefalópodo. En el encarte, destaca una magnífica foto de la banda a cargo de Iago Alonso. Este pasado mes de julio de 2015 estuvieron tocando en cuatro paises durante su tercer tour europeo. Les acompañó el teclista Martín Vázquez. Empezaron en Erandio, celebraron el 40 aniversario del centro cultural y político ACU en Utrecht (Holanda), y acompañaron por quinto año consecutivo a Roy Ellis en el Bots Festival de Rheinbollen (Alemania). También tocaron en Dourges y Sáint-Etienne (Francia) y acabaron en Mondragón.

Las canciones

Transilvanians. Foto: Xabica
El disco arranca con el magistral instrumental “Into The Pyramid” en el que confluyen, sobre un efectivo ritmo sincopado,  filigranas arabescas, metales que articulan unas llamadas solemnes y unos descomunales solos del trombón, saxo, trompeta y órgano aportando una gran destreza y una pasión inconmensurable.  Le sigue “Ska All Night”, un tema con cimientos de clásico R&B jamaicano, en el que la banda se luce con esa conexión férrea entre músicos y cantante solista para dar vida a un ska convincente, no tan solo por su pulsación rítmica sino también por esa calidez que emana con su melodía. Mediante ambos recursos nos invitan al baile no sin ofrecernos algunas exhibiciones de saxo y trompeta en solitario aportando un buen toque jazzy.

Con “Peacock Style”, los Transilvanians lucen, con todo su colorido, sus mejores galas sonoras rocksteady mediante una canción en la que melodía y ritmo se compenetran con una facilidad pasmosa para crear esa fantástica cadencia envolvente sobre la que su solista vuelve a hacer gala de un fabuloso registro sonoro, completado por otro solo de trombón sin desperdicio alguno y los consabidos coros que aportan valores de himno atemporal. Y de este modo llegamos a “Base Alieníxena de Rande” (nombre de un puente sobre la ría de Vigo), un extraordinario tema de funk, con raíces en los setenta, que deriva hacia un ska un tanto psicodélico. Destaca tanto por su habilidad rítmica como por esos arreglos de metales con especial protagonismo para esas magníficas, como enigmáticas, aportaciones de flauta travesera y órgano.

Transilvanians. Foto: Cristina Xexe
Con “Mr. Rudy (feat. Roy Ellis)” hace acto de presencia el maestro jamaicano Roy Ellis “Mr. Symarip”, todo un referente clásico del reggae desde los años sesenta que volvía en 2007 con enorme fuerza y vitalidad creativa. Dirige este fascinante tempo de rocksteady con su inconfundible voz, acompañado por una banda con la que entabla una comunicación perfecta.  Finaliza la cara A con ese “O Rebullón”, en el que la formación da muestras, más que notables, de su gran pericia para diseñar elegantes instrumentales de lujo con los metales brillando entre el movimiento sinuoso y rítmico procurado por un bajo omnipresente. Una exhibición de calidad a raudales completada por esas guitarras tajantes y una percusión frondosa dando movimiento para que se luzcan esos solos cautivadores de saxo, trombón y órgano. Finalmente, unos arrebatadores recursos de dub embellecen el momento onírico hasta cotas indescriptibles.

Con Roy Ellis. Foto de su facebook 
La cara B empieza con “The Voice of the people”, un tema en el que la banda se nos descubre  reivindicativa con el loable propósito de que el pueblo dirija su propio destino. El ritmo contagioso del ska resulta ideal para este genial tema, al igual que fue esencial para crear la banda sonora de la Jamaica independiente en 1962.  Destaca también por sus fantásticos solos de saxofón y trombón sobre una base rítmica calculada con una gran meticulosidad entre llamadas de metales y, por supuesto, esa voz principal que eleva el tema a un estrato de himno. Le sigue la versión del tema de los Clash, una fabulosa adaptación no solo al tempo sino también aplicando la peculiar forma de los conmovedores arreglos rocksteady, que seguro haría las delicias de sus compositores, Joe Strummer y Mick Jones.  Uno de los temas de transición de los londinenses entre la primera época más punk a otra más rock y pop con posteriores toques jamaicanos. El tema fue grabado en 1978 y es un descarte del álbum  “Give’Em Enough Rope”. Fue editado en single por Epic y en un Ep por CBS con el título de “The Cost of Living EP” (1979).  Le sigue otra versión, “Dr. Jekyll & Hyde Park”, tema de Alan Hawkshaw aka Morris Hawk, de los Mohawks incluido en el disco de 1968 editado por Pama records.   La adaptación mantiene el pulso y la elegancia del original mientras los instrumentistas gallegos perfilan una extraordinaria combinación rítmica y melódica con predominio de órgano y un solo jazzy muy bien ejecutado a cargo del saxo.

Transilvanians. Foto: Miguel Estima
Volvemos a los ritmos sincopados mediante “Reggaemotion”, otra delicia caribeña con matices tratados con magnífico gusto, más coros de black Music y esos fraseos tan envolventes, entre metales distribuyendo las notas con una profesionalidad encomiable. Con “The Burial of Monkey Paco”, se refieren a un simio “Chlorocebus sabaeus”, que se hizo famoso a finales de los ochenta y noventa por varias polémicas animalistas, feministas, moralistas  que se organizaron a raíz de  su comportamiento sexual primero en la localidad de Redondela y después en el zoo de Vigo. Al parecer, se masturbaba con mucha frecuencia. Le pusieron una compañera de jaula que murió y al final, tragó un trozo de carne con un imperdible que le llevó a la muerte.  Musicalmente, los Transilvanians crean un espacio sonoro muy selvático con otras excelencias musicales a cargo del órgano que protagoniza este corte que resulta ideal para la pista de baile gracias a unos arreglos en los que batería y bajo tejen unas secuencias rítmicas que invitan al movimiento lúdico. Cierra el disco “Fence of Shame”, la última de la exquisiteces de este álbum en el que destaca la extraordinaria voz aguda de Roberto Sánchez. Un sensual reggae con fascinantes condimentos de dub, mediante esos ecos envolventes que se mezclan con enorme pericia entre las tajantes síncopas.
 
Reflexión final 

Transilvanians. Foto: Iago Alonso 
En la historia del pueblo jamaicano, seguramente por influencia de la Iglesia Cristiana Copta asociada a la cultura rastafari,  tiene una especial relevancia el número tres. Por citar algunos cuantos ejemplos: Haile Selassie I fue la tercera encarnación de Jah (Dios), quien forma la santa trinidyad con los activistas y líderes espirituales, Marcus Garvey y  Emmanuel Charles Edwards. El país está divido en tres condados; tres son los colores de la bandera, tres los primeros grandes sound system (Duke Reid, Sir Coxsone, y Prince Buster), así como los numerosos tríos vocales del rocksteady, o la terna de las empresas  discográficas Studio One, Dynamic y Federal.  No en vano, el tres es el número de la expresión artística, la comunicación, la alegría de vivir. El disco de los Transilvanians, con sus tres palabras clave “Echo, Vibes & Fire” se suma a esas casualidades mágicas, que puede que no lo sean tanto.  Creo no equivocarme si me aventuro a afirmar que tan sugerente título podría referirse al “eco” como recurso fundamental en el dub; a las vibraciones rítmicas y espirituales que identifican la música reggae; y al fuego como síntoma de entusiasmo y entrega por parte de un gran grupo que  aúna precisamente: técnica, estilo, y pasión con gran brillantez. Como apunta el gran musicólogo, experto en música jamaicana, Lutxo Pérez, en la presentación de este álbum: “el catacomb reggay pudo reinar para siempre entre vampiros, zombis y duppis (otro terceto) en la memoria de los barrios de Kingston, pero decidió resucitar en la Galicia caníbal” en manos de estos vigueses que aportan un modo creativo propio con el que han conseguido unos resultados finales que elevan este álbum a uno de los mejores discos  del triunvirato que forma el ska, el rocksteady y el reggae.

Nota: Puedes escuchar el disco en el bandcamp de Liquidator y comorar una copia en vinilo más cd en su web.  

miércoles, 23 de octubre de 2013

Lutxo Pérez, repaso magistral al rocksteady 60's con una catarsis que implica identidad

Portada
El periodista Luis “Lutxo” Pérez Bretones ha  publicado un libro con el título de “Catarsis rocksteady” (Ediciones 33Series. 2013) con un doble propósito, uno de personal y otro de colectivo. En el plano íntimo, obedece a una catarsis que “implica identidad” tras un suceso sentimental que marca su vida. El rocksteady, como nos apunta en la introducción, “fue una dulce evasión ante el penoso caos de una existencia que no me conducía a ninguna parte”. Por otra parte, en el ámbito colectivo, su autor se nos descubre como un gran musicólogo que es, con absoluto conocimiento de causa, apasionado por la música de origen jamaiquino. El resultado es un exhaustivo trabajo documental, no exento de opiniones brillantes, sobre un género musical que sirvió de puente entre el ska y el reggae en la Jamaica de 1966 a 1968.

En nuestra opinión, el autor logra entrelazar ambos objetivos, el personal y el colectivo, de forma magistral. Estamos convencidos que el libro no habría obtenido el mismo impacto en el lector si los hubiera abordado por separado. Para entendernos, este gran trabajo tiene una parte objetiva que sería imposible de captar en toda su esencia sin otra de subjetiva.Cabe mencionar también que la portada, obra del propio autor, con esa conocida bandera jamaicana, incluye un dibujo que representa a Lutxo paseando al lado del río Pisuerga a su paso por Valladolid, escuhando rocksteady por los cascos. Circunstancia que se menciona en esta su primera obra que también cuenta con otros dibujos de la Fabe All Stars y Chis.  

Lutxo Pérez. Foto: L. Fraile
Sin lugar a dudas, el autor hace gala de una extraordinaria capacidad profesional de síntesis mediante ese buen oficio que le lleva a seguir un ritmo narrativo ágil y persuasivo. De este modo, nos facilita una lectura que nos empapa de numerosas referencias sin que por ello sucumbamos ahogados entre datos y más datos como puede darse el caso en otras empresas similares de musicología tan exhaustivas como ésta.

Lutxo es capaz de intercalar, con absoluta destreza, brillantes reflexiones personales  con una serie reveladora de circunstancias cruciales en la historia de Jamaica a base de nombres de canciones, músicos de estudio, grupos, fechas, calles, artistas, etc… Con estos parámetros da vida a un trabajo consistente perfilado desde el alma y regulado por el cerebro que agradará tanto al experto en sonidos jamaicanos como a todo aquel que se interese por la música del siglo XX.  

Contraportada
“Los aficionados más enfermos del rocksteady asegurarán con los ojos cerrados que esta fue la verdadera edad dorada de la cosa musical jamaiquina”, nos dice su autor en uno de los capítulos del libro. Es una de las múltiples y acertadas consideraciones que se aportan a lo largo del libro y que, en ningún momento, nos indican que su responsable pretenda sentar cátedra al respecto. Más  bien se empeña, con una naturalidad encomiable, en dejar bien claro que su  obra responde a la empatía por un estilo artístico porque  “toda la música es susceptible de provocar sensaciones bonitas, de aliviar las penas, de poner un rayo de sol entre las nubes del día más gris”.  Pero no crean,  como él mismo añade, que “mi palabrería corresponde únicamente a las divagaciones de un espectador ultrasensible”, ni mucho menos. Su absoluto dominio del género, sobre el que ha realizado un enorme trabajo documental, nos permite acercarnos y conocer los derroteros de un estilo que “fue la respuesta artística de todo el pueblo jamaiquino a su desesperada situación vital”. El rocksteady, como bien apunta Lutxo “sirvió de alivio a la resaca de la fiesta de la independencia y el ska, y purificó las pasiones de un pueblo que súbitamente se vio conducido a la deriva”.    


Coxsone VV.AA. 1967
Los grandes protagonistas de esta historia son, ante todo, la música y sus músicos, como  Lynn Taitt, guitarrista trinitense y arquitecto del rocksteady; los sound systems que derivaron en los estudios como el de Duke Reid y Coxsone Dodd; así como una larga lista de nombres indispensables como Lee Perry; Tommy McCook,  Alton Ellis, Ken Boothe, Princer Buster, Desmond Dekker, Bob Marley, Delroy Wilson, entre muchos más; y bandas como los Paragons, Ethiopians, Tecniques, Uniques… Lutxo nos habla de todos ellos, destaca sus virtudes pero también pone de manifesto algunos de sus defectos según los casos. Incluso hay un apartado con un listado de más de 200 canciones “rocksteadys del corazón”, así como un breve pero intenso análisis sobre la esclavitud con el título de “Amarga caña de azucar” a cargo de Juan Suárez Rodríguez.  

Todos los protagonistas del rocksteady y de este libro intentaron subsistir, con mayor o menor fortuna, a la realidad sociopolítica y cultural de la Jamaica postcolonial, la de mediados de los sesenta. Una  década considerada como el “mayor robo en la historia de la música”  en la que los hurtos musicales eran habituales y la indefensión de los músicos frente a las discográficas realmente flagrantes. Sin embargo, una isla con las dimensiones de Asturias y con los mismos habitantes que Galicia, como nos recuerda Lutxo, fue capaz de generar una avalancha de canciones y artistas memorables que, si bien en muchos casos compartían riddims (bases rítmicas con un papel preponderante de las cruciales líneas de bajo), fueron capaces de transmitir una emoción incomparable con escasos recursos, a base de imaginación y creatividad a raudales. 

Lutxo Pérez. Foto: L. Fraile
El libro de Lutxo Pérez  acaba en el momento en que el pueblo jamaiquino deja atrás el rocksteady y nace el reggae, el auténtico soul de un país, que hasta el momento había adaptado a su idiosincracia el R&B norteamericano. La era del rocksteady había profesionalizado el negocio e introdujo avances técnicos y tecnológicos claves, dice el autor de esta obra. Pero ese nombre genérico que al principio hizo gracia porque rimaba con “Get Ready”, ya no gustaba a una sociedad  mediatizada por una “escuela de gestos en la que los pequeños detalles importan mucho”.  Y precisamente son esos pequeños detalles, esa escuela de gestos del propio Lutxo, la que se manifiesta en todas y cada una de las páginas de este fabuloso libro. Un trabajo tan profesional como emotivo que, con toda seguridad, enganchará al lector sensible de principio a fin hasta tal punto que es posible que acabe caminando, como el autor, por las calles de su propia ciudad, al tiempo que escucha rocksteady mientras reflexiona sobre algunos de esos momentos catárticos tan vitales para todos.        

Nota: El libro está a punto de agotar su primera edición en el momento de redactar esta reseña pero esta prevista una segunda con lo que puedes solicitar una copia a la editorial 33Series.
Por otra parte, la lectura de "Catarsis Rocksteady" se puede acompañar musicalmente a través de una lista de Spotify cuyo enlace está aquí.  

Documento sonoro:

Dice Lutxo en la página 165 de su libro "Catarsis Rocksteady": "Pongan a punto el corazón y entréguense a "One fine day" (Slim Smith and The Uniques 1968) como lo hizo el que esto escribe... Escucharla ahora me enseña que el rocksteady no me salvó la vida. Simplemente, llegó para formar parte de ella, para atrapar los momentos".