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lunes, 21 de agosto de 2017

Finki Krautrock, un festival lisérgico que te transporta a la Alemania mágica y ácida de los setenta

Finki 2017. Con los DeWolff en el escenario. Foto: Eva Ferrera 
En Alemania, concretamente en el bosque de Oden (en alemán Odenwald) se celebra desde el año 1977, de forma casi ininterrumpida, el Finki Krautrock Woodstock  Festival. En este macizo montañoso del suroeste de Alemania, existe un pequeño municipio llamado Finkenbach (Rothenberg) con poco más de 400 habitantes en el que se concentran alrededor de tres mil personas venidas de toda Alemania, más algunas pocas desde Francia y las menos de los países del Este. Juntos recuperan el espíritu libre de los antiguos festivales de rock and roll de los setenta con mucha psicodelia, progresivo, krautrock, música étnica, acampada libre y gratuita, sin ni un solo detalle publicitario, muy bien organizado y a precios asequibles.


Cartel del Finki 2017
Tan peculiar festival al aire libre celebraba este pasado mes de agosto de 2017 su 35ava edición y a ella acudieron nuestros intrépidos reporteros del Magic Pop para descubrirte un mundo que parece anclado en el pasado hippie libertario hedonista durante un fin de semana que te transporta a la Alemania lisérgica, verde y contestataria de los setenta. Estas que vas a leer a continuación son algunas de las experiencias que vivimos durante los días 11 al 13 de agosto de 2017, tres días en los que prácticamente no paró de llover aunque eso no impidió que los presentes disfrutáramos  de lo lindo de un cartel en el que había mucho y variado, desde krautrock, psicodelia, a ritmos africanos y jamaicanos pasando por rock and roll, hard rock, blues rock, post-rock, R&B, soul… 

El cabeza de cartel no era otro que el propio grupo organizador, los Guru Guru, banda alemana de krautrock de los setenta, encabezada por su miembro original, Mani, quien a sus casi 77 años aún toca la batería, presenta y dirige todo un festival con una vitalidad encomiable.

Mani Neumeier. Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
Del resto de bandas destacaron los Pretty Things (UK) en plena forma, más un carismático y teatral Arthur Brown (UK), así como unos demoledores DeWolff (Holanda) en estado de gracia, entre otras singulares propuestas como los experimentales Jack Dupon (Francia), el sideral combo formado por Neumeier (Guru Guru), Grosskopf (Ashra Tempel) y Kranemann (ex-Kraftwerk), los muy germánicos Samsara Blues Experiment, el afrobeat de Jobarteh Kunda, los ritmos jaimacanos de Ease Up Ltd y la ensoñación post-rock de los suecos Kungens Män. Todos ellos actuaron con puntualidad germánica y   una magnífica sonoridad. No en vano ajustaron grupo a grupo antes de su respectiva actuación, cambiando incluso todas y cada una de los elementos del escenario, baterías incluidas, y sin que nadie protestara ni un ápice, por la inevitable tardanza. Incluso no resultó menos relevante el juego luminotécnico. Y os recuerdo, que estábamos al aire libre y que apenas paró de llover!!!.      

Philippe Prebet. Finki 2017. Foto: E. Ferrera  
Lo más sorprendente del festival no estuvo solo en los escenarios sino también entre el mismo público, incluida la impecable organización. Para empezar, los asistentes nos alojábamos en propias tiendas de campaña, caravanas, coches… ubicados con total libertad y sobrado espacio en los numerosos descampados dentro del mismo municipio. Al tratarse de Alemania, uno puede imaginarse que estamos hablando de campos de tupida hierba convenientemente cortada para facilitar el camping.  La llovizna no nos abandonó casi en ningún momento y, al final, los tractores agrícolas tuvieron que ayudar a más de un coche a cruzar algún embarrado imposible. Pero esos mínimos inconvenientes no importunaron a nadie en absoluto, ni siquiera en el momento de los conciertos en los que no se suspendió ninguna actuación, aunque a ratos lloviera profusamente. Algunos de los asistentes incluso deambulaban descalzos por el barro como si de un nuevo Woodstock se tratara mientras otros quemaban salvia seca ceremonial para aromatizar el ambiente. 

Mani con Groskopff y Kranemann. Finki 2017. Foto: E.F.   
Respecto a la infraestructura el festival, realmente fue muy meritoria. Se distribuyeron por todo el municipio varias y amplias casetas-lavabos para chicos y chicas que se limpiaban regularmente por el personal conservando un estado de salubridad y limpieza sorprendente. Disponías de duchas con piscina por un par de euros. Los habitantes del pueblo se encargaban de atender todos y cada uno de los puestos de avituallamiento. Así, dentro del recinto, tenías un gran espacio donde se podía adquirir con rapidez y eficacia platos de comida local, (guisos de patatas y salchichas preferentemente), otro en el que servían las bebidas (cerveza, sidra local, vino, refrescos, agua, distribuidos en vasos de pinta que al devolverlos te reintegraban un euro), y otro en el que podías tomar café, té, más una suculenta carta de pasteles típicos a cuál más suculento. No faltaron las paradas de ropa, algunas que otra de discos, y abalorios diversos. Por supuesto, hubo registro previo de seguridad sin colas, y múltiples escenas curiosas, dignas de mención, como la inexistencia de vallas publicitarias, ni siquiera de bebidas alcohólicas, así como la presencia de familias completas de hijos a abuelos, con matrimonios de avanzada edad que acudían con sus chubasqueros y sillas plegables, entre muchos jóvenes y no menos señores de más de sesenta años con largas cabelleras, vestidos igual que en los festivales o en las protestas antinucleares alemanas de su juventud durante los setenta. 

Jobarteh Kunda. Finki 2017. Foto. E.F. 
Musicalmente, todas y cada una de las formaciones aportaron alguna que otra excelencia digna de destacar. Los franceses Jack Dupon fueron los encargados de abrir el festival hacia las siete de la tarde del viernes 11 de agosto. Dirigidos por Philippe Prebet (nacido en 1953, figura destacada del underground francés desde los setenta) ofrecieron una divertida amalgama de krautrock étnico, a lo Frank Zappa y Gong, mezclada con poesía vanguardista y ritmos tribales. Les siguieron el combo formado por Neumeier (Guru Guru), Grosskopf (Ashra Tempel) y Kranemann (ex primeros Kraftwerk) quienes hilvanaron secuencias bailables con atmósferas envolventes, a medio camino entre los primeros Can, el ambient, y la música dance de vanguardia.  A continuación los Pretty Things dieron un espectáculo ciertamente memorable, similar al que nos tienen acostumbrados en sus reiteradas visitas a España. Phil May con sus casi 73 años volvió a maravillarnos con su chorro de voz y Dyck Taylor con sus 74 primaveras estuvo muy hábil e imaginativo mediante su guitarra ya fuera interpretando rabioso R&B, ácida psicodelia o primitivo blues. El resto, estuvieron más que correctos, destacando su irreprochable y joven sección rítmica. El repertorio fluctuó entre blues de manual de Robert Johnson, el R&B de sus inicios con temas como “Big Boss Man” o su legendario “SF Sorrows” que el año que viene cumple 50 años. Cerraron el primer día del festival los  Samsara Blues Experiment,  poderoso trio alemán de hard rock con detalles stoner y solos ácidos a cargo de su guitarrista y teclista principal. 

Los Pretty Things en el Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
A partir de primera hora de la tarde del sábado 12 de agosto, y hasta las dos de las madrugada aproximadamente del día siguiente domingo, actuaron en primer lugar Jobarteh Kunda, banda alemana formada en los noventa con músicos africanos, caribeños, etc... quienes ostentan un gran prestigio internacional gracias a su suculenta producción afrobeat entre detalles fascinantes de kora, guitarras, saxo, percusión más bailes africanos. Les siguió el numeroso combo germano de música jamaicana, especializada en roots reggae convenientemente fusionado con recursos soul, ritmos funk, y arreglos enérgicos. Tras ellos, ocuparon el escenario del Finki festival, otra de las bandas que más destacaron: el power trio holandés de blues rock psicodélico  DeWolff quienes lograron un directo contundente, ácido y repleto de excelencias instrumentales a cargo de unos inspiradísimos guitarrista, organista y baterista. Los tres nos procuraron unas andanadas de blues rock en esencia tamizado con raíces setenteras y expuestas con solos de antología y ritmos enloquecedores.    

Guru Guru. Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
La noche del sábado siguió  con los esperados Guru Guru, banda organizadora que toca en todas las ediciones, en la que milita el reverenciado y próximo Mani Neumeier, quien a sus casi 77 años, se hizo cargo de la batería con una fuerza propia de cualquier joven maestro percusionista. Le acompañan otros músicos como el guitarrista y saxofonista  Roland Schäffer que ya formó parte de los Guru Guru a mediados de los setenta. Su repertorio fue amplio. Repasaron su dilatada trayectoria desde los seminales discos “UFO” y “Hinten” de principios de los setenta, pasando por su “Tango Fango” de mediados de esa década, hasta la actualidad, en una evolución de los ritmos krautrock hacia el hard rock englobando detalles étnicos, lisérgicos y ácidos con el bosque como principal punto de referencia temática y mitológica. No faltaron los disfraces, los juegos de luces, y las secuencias de raga folk.     

Arthur Brown en el Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
Tras ellos apareció en escena, el genial Arthur Brown quien a sus 75 años nos sorprendió muy gratamente por el excelente momento de voz en el que se encuentra. Bailó y cantó con un irrebatible y generoso espectro vocal, arropado por una joven como habilidosa banda formada por un potente bajista, un gimnasta teclista, una solvente guitarrista y un perseverante baterista, más una sensual bailarina. Todo un “crazy world”  divertido y emocionante en el que recuperó algún que otro éxito del pasado como su conocido “Fire”, entre versiones curiosas, hasta su más reciente Lp “Zim Zam Zim” (2014). Música entre el cabaret y la psicodelia más juguetona envuelta en una puesta en escena diseñada al milímetro con cambios sucesivos y sorprendentes de vestuario. Para acabar, la banda sueca de post-rock, raga y sicodelia, Kungens Män nos ofrecieron largos y condensados temas de entre quince y veinte minutos, como los incluidos en su último trabajo hasta el momento “Bränna Tid” (2017). 

Vista del recinto del Finki por la mañana. Foto: Eva Ferrera  
De este modo, finalizaba un festival de fin de semana que, tras carca de cuarenta años de existencia, sigue aún vigente reivindicando, en un paraje fascinante, el espíritu libre de los legendarios encuentros hippies y sicodélicos de finales de los sesenta a los setenta, sin necesidad alguna de recurrir a la publicidad, sin postureos que valgan, con precios razonables, buena música, bien sonorizada, entre servicios confortables y limpios. Un mundo de ensueño ya casi desaparecido de la faz del rock and roll que constituye toda una experiencia musical y social en plena libertad, con olor a salvia, bebiendo Applewine, en el corazón de Odenwald: los legendarios bosques alemanes donde crecen las setas alucinógenas que constituyen la mascota de tan acogedor y lisérgico encuentro, gentileza del gran Mani, toda una divinidad, para la inmensa mayoría de los asistentes al Finki Krautrock Woodstock festival.   

Todas las fotos son de Eva Ferrera (Ivy Lot_):

Detalle del público
Guru Guru
Arthur Brown y su banda
Jack Dupon

Psicodelia con cajón,violín y wah wah al mediodía


martes, 13 de junio de 2017

Paul Collins repasa su trayectoria en acústico en el A Wamba Buluba Club (Marula BCN) con unos Protex impactantes

Paul Collins y los Protex. Foto: Ivy Lot_ (Eva Ferrera)
La gira de Paul Collins, en acústico y en solitario por España durante estos días de mayo y junio de 2017, coincide con la reedición del disco de 1992 de título homónimo, en cuya portada aparece el maestro del powerpop tocado con un sombrero vaquero. En pleno boom “grunge”, DRO editaba  este magnífico trabajo de pop poderoso con toques de country.  Un álbum que cumple 25 años durante los que Collins ha persistido, contra lo inimaginable, en su hazaña artística y vital por reivindicarse, con toda la razón del mundo, como uno de los mejores compositores, cantantes e intérpretes de canciones de rock and  roll de la historia.  Por otra parte, el sello Lolipop Records ha reeditado dos de sus trabajos de los ochenta: “To beat or not to beat”  y “Long time gone”.

Paul Collins. Foto: Ivy Lot_ 
Paul Collins siempre ha tenido en nuestro país una amplia repercusión al menos entre los acérrimos amantes del powerpop.  Aunque ahora reside en Nueva York, durante los ochenta y noventa vivió en Madrid. Durante su larga como fructífera trayectoria, que arranca en los setenta con los Nerves y sigue con los Beat, más luego en solitario, ha facturado algunas de las mejores canciones de pop de todos los tiempos como ese “Hanging on the Telephone” de los Nerves con el que triunfó Blondie, o las perlas memorables de “Rock and roll girl”, "Don't Wait Up For Me", “I don’t fit in”, “Different kind of girl”… con los Beat, "All Over The World" con Paul Collins'Beat, o ese fascinante “In another world“ con el que se abre este álbum que cumple ahora 25 años.    

Muchos de estos temas y otros sonaron en acústico el pasado día 8 de junio de 2017 en la sala Marula de Barcelona en un concierto organizado por A Wamba Buluba Club en el que también actuaron los irlandeses Protex, combo de powerpop y punk, de los ochenta. tras los directos pinchó el Sr. Varo más Turista Bang Bang con sus respectivas colecciones de grandes temas de la Black Music con raíces sixties. Magic Pop estuvo allí y, a continuaciòn te ofrecemos un resumen de lo acontecido con fotos de Eva Ferrera (aka Ivy Lot_)  y texto de Alex Martí.  



Paul Collins, el poder del pop en acústico 

Paul Collins, Foto; Eva Ferrera 
Paul Collins planteó su concierto acústico con una generosa lista de sus mejores temas, ya legendarios y ejemplos fehacientes del mejor powerpop de todos los tiempos. Arrancó con gemas del calibre de “You Won't Be Happy”, y uno tras otro, fuimos recordando clásicos de su magnífica trayectoria artística al tiempo que nos iba contando anécdotas de esa carrera musical desde mediados de los setenta hasta la actualidad pasando por su conexión con la movida madrileña de los ochenta o los difíciles noventa.

Paul Collins. Foto: Eva Ferrera 

Entre canción y canción nos contó anécdotas de su inicial viaje, tanto a nivel vital como  musical, así como de qué tema le gusta a su madre, o bien de lo difícil que resulta componer baladas como “Flying High”,  pero también de su "relación" con  Elvis Presley, nombre que citó como reclamo para intentar llamar la atención de aquellos que, desde las últimas filas, no dejaron de hablar prácticamente durante toda su actuación demostrando muy poco interés por la música así como un nulo respeto ni por el artista ni por el resto de público. Pese a todo, el concierto o del maestro fue vibrante, repleto de energía y planteado con una fuerza comunicativa a raudales. Su voz tiene, por el paso de los años, un matiz de desgarro que se manifiesta al final de algunas frases y le da un toque peculiar. Es el peaje a pagar por no modificar la armonía en la que fueron concebidas para que sigan manteniendo la energía inicial con la que fueron concebidas.  Al final, y con la ayuda de los Protex, interpretaron un tema de los Nerves, ““Hanging on the Telephone”  que sonó voluntarioso pero poco ensayado. La cosa mejoró con “Walking Out On Love” en el que también colaboraron con resultados más precisos y cautivadores.   

Protex, punk 70's y new wave 80's en plena forma 

Protex. Foto: Eva Ferrera 
De este modo y sin pausa, entraron en acción los Protex que, ya con sus temas propios, demostraron estar en muy buena forma. Lograron una combinación excelente entre las dos guitarras, dando una cobertura inmejorable a las dos voces principales arropadas por coros de puño en alto. Resultaron no menos inmejorables el bajo y la batería compenetrados en una sección rítmica que fue implacable e impecable de principio a fin. De su primer Lp de los ochenta, inédito hasta 2010, sonaron canciones conocidas en la época por singles, y recopilatorios posteriores, como “Strange Things”, “Look Out Johnny”, “Night Of Action”, “Forever”, “A Place In Your Heart”, “Private Lies”, “Smile And Say Goodbye”, o “Don't Ring Me Up” con la que cerraron. También recuperaron algunos temas de sus primeros singles no incluidos en el Lp como  “Heartache” o  “I Can't Cope”. De su más reciente trabajo de 2017, interpretaron canciones con excelentes bases rítmicas y buenas melodías de punk pop como “Look Out”, “Tightrope”, “On the Wire”, “Even If i Wanrted to”, “Waiting for the sign”, “Shining Star”, “Because Of You”” o “Fool In My Mind”.  Para finalizar, nos regalaron un bis con una adaptación “ramoniana” del clásico “Let’s Dance” de Jim Lee. 

Protex. Foto: Eva Ferrera 
Sin lugar a dudas, ambos proyectos resultaron en vivo todo un ejemplo a seguir para todos aquellos músicos que con el objetivo, justificable y loable, de recuperar los viejos tiempos, se presentan ante su público fiel con las canciones de esa memorable juventud, momentos sonoros que, con actitud y ensayo, más de lo segundo que de lo primero, no tienen porque perder ni un ápice de su fuerza comunicativa y energía pasional.      


Trayectoria de Protex

Protex. Foto: Eva Ferrera 
Protex, banda de punk de Belfast, son Aidan Murtagh, guitarra y voz; Norman Boyd a la guitarra y coros (Stonefish);  John Rossi al bajo y coros (Peace Frog y Shock Treatment); y Gordie Walker a la batería (Glam Slam, Crash Into June). Anteriormente formaron parte de la banda David McMaster a la guitarra y voces de 1978 a 2014;  Paul Maxwell al bajo y coros de 1978 a 1980; y Owen McFadden a la batería de 1978 a 1980, o Andrew Curliss al bajo (2012).

Protex. Foto: Eva Ferrera 



La banda se creó en 1977 tas un  concierto en Belfast y primero se llamaron Protex Blue (marca de preservativos), nombre de una canción del grupo británico The Clash incluido en su primer álbum de título homónimo.  Después se acortaron el nombre a Protex.  Aidan y Owen habían formado parte de una banda llamada The Incredibly Boring Band de la que también surgieron The Peasants.  Sacaron un single con Good Vibrations records, “Don't Ring Me Up” (1978), reeditado por Rough Trade, firmaron con Polydor a principios de 1979. En verano de ese año se trasladaron a Londres y tras un single, “I Can't Cope” (1979)  grabaron su primer disco titulado provisionalmente “Strange Obsessions” producido por Chas Chandler.  El disco nunca salió y tras un par de singles más con los temas “I Can Only Dream” (1979) y “A Place In Your Heart” (1980)  se separaron en 1981. Ya en 2010 salió ese Lp editado por Sing Sing records. En 2014 volvieron a tocar y salió un directo titulado “Live in Tokyo”  grabado en junio de 2013, y este 2017 Bachelor records les ha editado su más reciente trabajo “Tightrope” con diez temas de powerpop y punk. 

Trayectoria de Paul Collins

Paul Collins. Foto: Eva Ferrera 
Paul Collins nació en 1954 en Nueva York. Cantante, guitarrista, compositor, percusionista y productor,  empezó formando parte de The Nerves, trío de power pop creado en San Francisco  1974, con Jack Lee y Peter Case de The Plimsouls.  Sacaron un EP de 4 canciones que incluía el clásico "Hanging on the Telephone" que más tarde se convertiría en un éxito para Blondie. Disueltos en 1977, se trasladó a los Ángeles y formó su propio grupo The Beat, en ocasiones llamado The Paul Collins Beat para evitar la confusión con el grupo Beat británico de ska.  El resto eran el bajista Steve Huff, el baterista Mike Ruiz y el guitarrista solista Larry Whitman. Debutaron con un aclamado disco de título homónimo en 1979 con el productor Bruce Botnick (quien había producido a The Doors). 

Paul Collins. Foto: Eva Ferrera 
A principios de los ochenta pasan a llamarse  The Paul Collin's Beat  sacando los discos "The Kids Are The Same” (1982), “To beat or No To Beat” (1983), “Long Time Gone”  (1985), “Live At The Universal” (1986)  y su último álbum “One Night”, lanzado en 1987, tras el que aparca el proyecto.
Paul Collins en solitario grabaría un álbum homónimo  en 1992 para DRO (reeditado en mayo de 2017 por Warner), con algunos detalles de country rock, más invitados especiales como Greg Kihn, Cyril Jordan (de Flamin Groovies), Jeff Trott (Sheryl Crow), Chuck Prophet (Green On Red), Dave Immergluck (Counting Crows), entre otros como miembros de la banda de Chris Isaak. Al año siguiente 1993 saca un segundo disco como Paul Collins Band, titulado “From Town To Town” con su discográfica  Wagon Wheel Records, que se especializó en power pop y música country alternativa. En 2001 se instaló con su familia en Madrid en la que ya había pasado una época a mediados de los ochenta.  La Paul Collins Beat volvería a mediados de los dos mil con discos como “Flying High” (2004), “Ribbon of Gold” (2008) y “King of Power Pop” (2010) grabado con Jim Diamond en Detroit. En 2014 saldría “Feel The Noise” producido por Diamond  en una de las últimas grabaciones realizadas en el estudio de Jim en Detroit, Ghetto Recorders antes de cerrarlo y trasladarse a Francia. Músicos americanos, irlandeses y españoles le han acompañado en sus conciertos. Volvería a instalarse en Nueva York donde reside actualmente.

Nota: Está previsto que Paul Collins actúe en el imprescindible Fuengirola Pop Weekend el 24 de junio de 2017 entre una amplia oferta de conciertos del festival a cargo de otros grandes como  los Beach Boys. Puedes conocer el magnífico cartel entrando en el siguiente enlace (+ info).

miércoles, 26 de octubre de 2016

Alexandre Lacaze en directo en el “Museo del Romanticismo”, música e imagen para la esperanza

Portada del DVD
Recientemente,  mi amigo y gran músico Alexandre Lacaze explicaba en las redes sociales que padece leucemia aguda, la misma enfermedad que un ex alumno  suyo, el joven Pablo Raez de Marbella quien, a su vez, es conocido porque abandera una lucha para conseguir donantes de médula ósea.  Esa es la realidad frente a la que no puedo evitar sentir rabia y total impotencia porque no puedo hacer nada, absolutamente nada, para que ambos se curen cuanto antes;  como mucho,  ser donante y mandarles palabras de ánimo.  Poco más.  Fue a raíz de uno de esos mensajes de apoyo que  Alexandre me hizo llegar por correo, con la ayuda de su compañera sentimental,  un DVD en el que se recoge un concierto suyo  grabado en Madrid en 2014, distribuido en febrero de 2016 por Medusa / Green Ufos  con el título genérico  de “Museo del Romanticismo”.   Y entonces, mientras le oía tocar y cantar sus maravillosas canciones,  acompañado por el excepcional baterista Alvaro Larrory, entre sus comentarios de apariencia frágil, pero no por ello menos emotivos y sinceros, me di cuenta de que sí podía hacer algo más: podía seguir disfrutando de su música y compartir con todos vosotros mis impresiones.  Quizá no sea mucho pero si lo suficiente como para que no nos olvidemos que, tras todo este tremendo  proceso en  el que Alex lucha por su vida, arropado por el cariño de los suyos, existe un artista inigualable al que pronto,  todos aquellos  que apreciamos su trabajo, esperamos volver a ver  sobre un escenario, así como grabando nuevos discos,  completamente recuperado, compartiendo esa gran dicha con el joven Pablo.  Mientras ese día no llega,  sirva este directo en el Museo del Romanticismo, en el que repasa  gran parte de lo mejor de su carrera, como banda sonora para la esperanza. 

Trayectoria 

Alexandre Lacaze
Alexandre Lacaze, natural de Málaga, hijo de madre francesa y padre español, fue L'Avalanche durante once años antes de emprender este proyecto en solitario a su nombre. Doctor en Arte, ha ejercido hasta hace poco la docencia mientras componía y cantaba en francés. Tambien toca la guitarra eléctrica y el acordeón. Empezó allá por el año 2002 formando el mencionado trío franco-español-ucraniano, que tomó su nombre de la emblemática canción de Leonard Cohen.  Estaba acompañado por Enrique del Río (guitarras) y Nazar Danish (violín y piano). Sacaron un par de Ep’s: un primero de 2007 para Producciones Peligrosas de Granada y un segundo de título homónimo editado por su propio sello La Musa Records (+ info). Ese segundo Ep contenía cinco canciones cuyo espectro sonoro recorría  desde la “chanson” francesa hasta el folk americano pasando por la experimentación post-rock y el pop inconformista más allá de lo contemplativo. Fueron finalistas de numerosos festivales como el Greenspace Heineken o el Proyecto Demo. Radio 3 les promocionaría en varias ocasiones con excelentes críticas y fueron considerados Talento FNAC, entre otros muchos laureles. Sin embargo no lograron la repercusión que merecían más allá de la siempre recurrente, pero a la par terrible, categoría de “grupo de culto”. L'Avalanche pasaron de trío a dúo, con Alexandre y Enrique a las guitarras, y finalmente se ha quedado solo su principal compositor.  “Les Fantômes des Marins” es el título de su primer  álbum,  editado a finales de 2011 con Medusa Productions (+ info). Le siguió “Les recifs de l’espoir” (+ info) con el sello marsellés  Medusa Prod y con distribución de Green Ufos.

El concierto 

Alexandre y Alvaro Larrory
Alexandre Lacaze actuó en el Museo del Romanticismo el 11 de noviembre de 2014, dentro del ciclo de conciertos A las veinte cero cero.  De la realización y postproducción de las imágenes del concierto se encargó Gerardo Ardoy (Ciclorama Studio), también operador de cámara con la ayuda de Miguel Ledesma  a la otra cámara.  El concierto fue retransmitido por Radio Nacional España (Radio3) con Juan Orejudo como técnico, en el especial de Discogrande de Julio Ruiz, del 31 de diciembre de 2014. De la sonorización se encargó Juan Andrés Rojas. Iosu González estuvo en las mezclas y masterización.   El Dvd incluye la grabación en imágenes del directo y para Radio 3 así como las letras de las canciones  que puedes leer en su wordpress. Las fotos de esta reseña son de Javier Pernas y Gerardo Ardoy.

Las canciones 

En el Museo del Romanticismo de Madrid
El directo se abre con los envolventes acordes y riffs de guitarra, distribuidos por pedales,  de “Dernière” más el sutil y  efectivo acompañamiento de la batería.  Le sigue “Je serai Là”,  inspirada en el relato “Morir”, escrito en 1894 por el narrador y dramaturgo austriaco Arthur Schnitzler.  A continuación nos ofrece  “Coquillage” , canción en la que habla de su tímidez en la infancia: “la luz me despertaba entre cocodrilos debajo de la cama… y las lágrimas de  madre que no olvidaba en absoluto… tarareando salvado dentro de la caracola”.  El siguiente corte está dedicado a su hija Alice, una canción inusual pero tremendamente cautivadora,  “bastante oscura en la que está también toda mi alma”, nos dice. Se trata de “Alice derrière le miroir”, un tema precioso que crece desde el alma hasta la inmensidad del universo.  

Alexandre con el acordeón
Sigue la actuación con “Ne pleure pas Jeannette”,  otro tema incluido en su disco “Les recifs de l’espoir” (2013). Se trata de una melodía  tradicional del siglo XV en la que una joven decide morir colgada con su amante antes que casarse con otro. Alexandre explica la historia  traducida del francés, al público que sigue expectante y conmovido el concierto. El siguiente corte es una de sus canciones favoritas de ese álbum:  “Oh dites-moi capitain”, todo un himno a la esperanza para conseguir la felicidad con plena confianza en ese capitán real o imaginario que llevamos dentro.  Aquí incorpora fabulosos detalles psicodélicos de eléctrica que se compenetran a la perfección con la su fantástica voz.  Con “Freya de sept îles”,  recupera su faceta firmada bajo el proyecto L’Avalanche. Esta canción está  inspirada en una novela corta de 1910 del escritor polaco, nacionalizado británico, Joseph Conrad.  Habla de una chica que habita en la Polinesia de la que están enamorados todos aunque ella quiere irse con un pobre marino al que, por envidia, le hunden el bergantín sin poder acudir a la cita con su amada.  Para el siguiente tema “Les fantômes des marins” se cuelga el acordeón, otro de sus habituales instrumentos.  Tema de amor para “marineros que esperan en el fondo del mar, ser rescatados por su amadas, vagando como fantasmas”.    

Alexandre y la acústica con Alvaro
Ya en la recta final del concierto, nos interpreta  “Pour vivre”, canción en la que se pregunta cómo vivir sin futuro,  entre punteos envolventes, efectos de percusión, y su encantadora voz que planea por la sala con una emotividad desbordante acompañándose también por un melancólico acordeón. Todo un placer para los sentidos que nos lleva hasta “The Partisan”, versión del canto popular “La Complainte du partisan” adaptado por Leonard Cohen, un tema dedicado a su abuelo anarquista y pacifista quien pasó por los campos de concentración franceses tras la guerra civil. Alexandre nos cuenta la historia de cómo su antepasado logró fugarse y refugiarse en Marsellla.  Acaba el directo con una de sus canciones más románticas, “Les fleurs immortelles”, en el que se plantea preguntas sobre la eternidad con el propósito de reunirnos con esos seres queridos a los que quizás volvamos a ver “detrás de toda esta eternidad” como flores inmortales. 

Reflexión abierta… 

Momento final del concierto en Madrid
De Alexandre se puede hablar mucho y bien, porque es una excelente persona que tiene un don especial para crear canciones de pop folk que inspiran un romanticismo conmovedor.  No crea el lector que hemos esperado a que se nos ponga enfermo para loarle sino que, en más de una ocasión os hemos reseñado su trabajo discográfico sin ahorrarnos parabienes. A raíz de su enfermedad,  ha sido él mismo quien ha utilizado las redes sociales para explicarnos cómo evoluciona, qué siente, sus miedos, sus añoranzas, su dolor… mientras que sus amigos, sus fans, le hemos seguido expectantes, con el corazón en un puño, intentando consolarle con múltiples y emotivos mensajes cuando sabemos que no hay palabras suficientes que puedan  evitarle tanto sufrimiento ni mucho menos que expliquen, convenientemente, nuestros más sinceros deseos  de que se restablezca muy pronto.  Y en estas estamos.  Recientemente,  acaba de volver a su casa del hospital donde le atendían y continuará con un tratamiento para combatir la leucemia. Sus  alumnos, su familia, sus amigos más cercanos,  le han recibido con los brazos abiertos y con todo el cariño del mundo.  Así que, no crea la maldita enfermedad  que nos arrebatará, así como así, tan excepcional persona y artista. Para los que no tenemos el placer de tenerle cerca, su música será nuestro consuelo y nuestra fuerza para ayudarle en ese lucha por su vida.  Mientras disfrutamos de documentos audiovisuales tan preciosos como este concierto en el “Museo del Romanticismo, esperaremos a que se recupere y seremos pacientes  con el convencimiento de que todo volverá a ser  tan mágico como antes,  porque nunca vamos a entenderlo de otra forma.      

Nota: El DVD está disponible en varias plataformas de internet y superficies comerciales. Más información en su wordpress. También puedes escuchar las canciones de sus discos en el bandcamp. 

En el siguiente video puedes ver y oir un gragmento del concierto, concretamente la canción que lo abre "Je serais là" (Yo estaré ahí).

lunes, 19 de septiembre de 2016

Vinylos, Glosters y Annettes, tres propuestas ejemplares de pop beat para el 3r ciclo mod del Northern Clot

Ramon Gloster y los Vinylos. Foto Eva Ferrera
El Northern Clot es un magnífico proyecto social de ámbito cultural, con especial incidencia musical, que tiene como base el mencionado barrio barcelonés del Clot. Amparado por el centro Cultural la Farinera, está dirigido por conocidos miembros de la comunidad mod catalana, como Joan Colomer "Pernil" (ex Cola Jet Set... actualmente en los Critters), quien ha conseguido congregar, con actividades de libre acceso, a un público fiel que sigue sus reivindicativos como genuinos eventos con caracter periódico.  Con el lema de "fem barri" (en beneficio del barrio), pocas actividades pueden presumir de aunar tantos parámetros sociales y generacionales, bajo el manto de un "modernismo" entendido como riqueza cultural integradora al margen de ortodoxias elististas.  

Joan Pernil al inicio. Foto: Eva Ferrera
Este tercer ciclo empezaba alrededor de les 20:00 horas del sábado 17 de septiembre de 2016 en el Cafè de la Farinera mediante la inauguración de la exposición “Jo sóc Northern Clot”, con una muestra de la “gloriosa era de diseño gráfico, cartelería y complicidad” más una sesión discográfica a cargo de DJ Inyaqui Olarte.

Después empezaron los directos en el espacio escénico del edificio con los grupos convocados, por este orden: las Annettes (Barcelona), Los Glosters (Tarragona) y The Vinylos (Tenerife). Nuestros corresponsales estuvieron allí para reseñaros los mejores momentos de un fantástico encuentro  en el que los grupos se volcaron con excelentes resultados mientras que las Dj’s nos embelesaron con una excelente selección de magníficos bailables con raíces sixties.  Estas que puedes leer a continuación son algunas de las impresiones de  Alex Martí con fotografías de Eva Ferrera.  


Las Annettes, pop melodioso con amor 


Las Annettes. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
Las Annettes abrieron la noche con su directo de pop melodioso interpretado mediante voces bien conjuntadas, arropadas por una banda tan meticulosa como certera. Sus tres cantantes, las dos Anas, Vaquero y Tulleuda, más Estel Alcañiz hicieron gala de una muy considerable simpatía y nos transmitieron detalles armoniosos de gran calidad marcados con un tempo preciso a cargo de Toni Escolar a la batería y Joaquín Felipe Spada al bajo, entre acordes luminosos a la guitarra por Paul Bevoir, y algunos detalles de violín del joven Quinito, que redondearon un espectáculo preciosista. No faltaron incluso divertidas coreografías, a cargos de las tres cantantes, que encandilaron a los niños y niñas presentes en las primeras filas.

Las Annettes. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
Tras una intro con el nombre de grupo nos deleitaron con una selección de su repertorio cantando en castellano en su gran mayoría. Siguieron con “Nunca dudes de mi” de su primer Ep del que también pudimos disfrutar de “La Luz del sol”,  “El verano del amor”, y “Aquí estoy yo” para finalizar el concierto.  De su segundo Ep nos presentaron sus flamantes temas “Kiss Me”, “I’m Not Your Girlfriend”, “Un cielo azul”, o “Vencedores”.  También recrearon un tema de Ana Vaquero, interpretado por Cola Jet Set, “Tonto corazón”, entre otros temas como “Él es todo” o “Por fin lo sé” o “Acabaremos el mundo”.  Canciones de amor y desamor, para momentos felices o tristes, que tocan la fibra sensible de los amantes con unos arreglos sencillos pero muy vitalistas y commovedoras. 



Los Glosters. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
Los Glosters y sus enérgicas "palabras" beat

Siguieron los Glosters quienes arremetieron con su conocido y siempre cautivador repertorio. Un gran concierto en el que repasaron algunos de los más destacados temas de su larga como fructífera trayectoria al tiempo que nos agasajaron con adaptaciones de canciones emblemáticas de los sesenta interpretadas con su habitual deje personal. 


Los Glosters. Foto: Eva Ferrera
En esta ocasión se presentaron con la formación original de quinteto, sin la magistral colaboración de Juan Zarppa. De este modo  volvimos a disfrutar de la concepción más sixties de los tarraconenses y de paso recuperamos las excelencias solistas de su guitarrista, Carlos García, quien hizo gala de un gran dominio tanto en las secuencias rítmicas como en los riffs y solos a su cargo.  Por su parte, el órgano Hammond, en manos de Héctor Mir, acabó oyéndose más de lo habitual con lo que todos pudimos disfrutar de esos pedales y secuencias ciertamente imprescindibles. Respecto a la sección rítmica, la bien compenetrada pareja formada por Evan Dedes a la batería y Puri Pedrola al bajo, dieron muestras más que suficientes para corroborar que aún están en una excelente forma marcando el tempo  con fuerza y una seguridad pasmosa.  Sobre esa formación   instrumental tan convincente, coros incluidos, destacó la voz principal de Ramón quien reafirmaría, con muy buen criterio, su papel de excelente frontman cantando y dirigiendo el combo con unos resultados siempre memorables. Por otra parte, cabe destacar que tanto en la presentación del grupo, a cargo de Flowers, como los propios Glosters  tuvieron un recuerdo para el recientemente desaparecido artista barcelonés, Ringo Julian. 
   
Los Glosters. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
Los Glosters abrieron con sus “Discos Olvidados” al que siguieron otros grandes temas como “Mi droga favorita”, “Chicas”, “La Fiesta terminó”, la versión del “Que alguien me ayude” de los Salvajes, “Te quiero”, “Impar”, “Gritos”, “Vestida de negro”, “Por la carretera”, “Modesty Balise”, y “Palabras”. Finalizaron con un par de grandes versiones como “Mi calle” de Lone Star y “Es la edad” de nuevo los Salvajes, en ese homenaje que completaron para dos de los grupos barceloneses más emblemáticos y creativos de los sesenta.  
  
The Vinylos, elegancia sixties con visión propia 

The Vinylos. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
Para terminar los directos, aparecieron sobre el escenario del teatro de la Farinera del Clot, los tinerfeños Vinylos, en formato de quinteto con el refuerzo de un guitarrista rítmico, ataviados ellos con elegantes oscuros más su cantante solista vistiendo un bonito vestido de flecos también negro.  Los músicos habían realizado un largo viaje para acercarse a sus fans de Barcelona quienes les esperaban con emoción con el propósito, más que conseguido, de disfrutar de la gran puesta en escena de su impecable álbum de estudio que nos presentaron. 

The Vinylos. Foto: Eva Ferrera
El concierto, pese a recortarse por cuestiones de tiempo, fue fantástico de principio a fin y los Vinylos no solo interpretaron los exquisitos temas propios y  magníficas versiones, sino que conectaron con el público que bailó encantado sus canciones interpretadas con garra y suma entrega. La sección rítmica de bajo, Migue Molina, y batería, Anotnio Sosa,  estuvo espléndida marcando las secuencias con gran profesionalidad; las dos guitarras definieron momentos fascinantes con memorables solos beat a cargo de Sebastián y el respaldo preciso de Josué Rodríguez. Por su parte, Sonia González ejerció de maestra de ceremonia, cantó con una versatilidad brillante, bordó los temas más melodiosos y descargó adrenalina contagiosa arropada por esa banda de auténtico lujo.  Pese a la intensidad, a todos nos supo a poco. Esperemos que muy pronto podamos volver a disfrutar de su directo ya que se trata de una de las mejores bandas de nuestra escena capaces de defender los parámetros merseybeat de los años sesenta, sin olvidarse del “garage”, el rock and roll o el soul,  respetando las referencias, con una sabiduría memorable, al tiempo que logran redimensionar esos estilos mediante su propio y excelente universo musical.
The Vinylos. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)

Empezaron el concierto con el tema que abre su primer Lp, “Better Give It Up” al que siguió el “I need you” de los Kinks, su “King of Mine”, el cover del “Have love, Will Travel” de los Sonics, la emocionate “I put a spell on you” de Screamin’Jay Hawkins, sus original “Do the shake” más  “I Know a Girl”, esa adaptación tan beat de “Hound Dog”  de Elvis Presley, la propia “Don’t  worry about me”, la descomunal “Why do i cry” de los Remains, su “Look at that boy”,  y “Kicks” de Paul Revere & the Raiders. Finalizaron con el “I cain’t explain” de los Who y el “Shake” de Ray Charles, via Animals, con la colaboración a los coros de Ramón de los Glosters.    

Trayectorias

Las Annettes. Foto: Eva Ferrera
Las Annettes es un grupo formado en Barcelona en 2012 comandado por Ana Vaquero (La Monja Enana, ex Cola Jet Set) y el británico Paul Bevoir (The Jetset, Smalltown Parade, The Family Way), autor de la letra y música de su repertorio.   En una primera etapa el espectáculo consistía en un trio de cantantes con bailes coreografiados cantados en directo sobre música grabada. Culminan esa época mediante un Ep publicado por Elefant Records en 2013 con el título de una de sus canciones “La Luz del sol”, con tres voces femeninas:  la mencionada Ana más Violeta Iglesias y Estel Alcañiz ( ambas ex Cola Jet Set).  Anteriormente había cantado en el grupo Alba. Lo grabaron con el bajista Manel Ibáñez, el baterista Nacho García y el órgano de  Gerard Civat.

Actualmente el trio vocal está formado por las mencionadas Ana y Estel más Ana M. Tulleuda.  Desde 2014 cuentan con el respaldo de un grupo de músicos barceloneses de prestigio llamados los Anetos dirigidos personalmente por Paul y con una sección rítmica fija de Toni Escolar a la batería y Joaquín Felipe Spada (Fresones Rebeldes) al bajo o la guitarra según proceda, ambos en Cola Jet Set.  También les acompaña el joven Quinito en el violín. En ocasiones han colaborado Mickey y Richard de The Family Way y Matt Tomich, también en Cola Jet Set.  Tienen grabado un segundo Ep titulado "I'm Not Your Girlfriend" (De Paseo, 2016). 

Los Glosters. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
Los Glosters se crean en la ciudad de Tarragona en 1997, a partir de la disolución de un grupo anterior, Els Pirats. Están formados actualmente por Puri Pedrola (bajo), Evan Dedes (batería y voces), Héctor Mir (órgano y voces), Ramón Cuenca (voz) y Carlos García (guitarra y voces). Después de algunos conciertos y recopilatorios más un Ep inicial, en 2002 sacan su primer trabajo de título homónimo con Animal Records.

La discográfica  Flor y Nata edita sus siguientes discos. El Ep “Escucha!” sale en 2005, año en que inician una fructífera relación musical con los estudios de La Cocina de Juan Zarppa en Tarragona. De allí saldría otro Ep titulado “Octubre” a primeros de 2006. El año siguiente, 2007, celebran su primera década con un álbum titulado  “La Boîte” que Flor y Nata convierte en un Cd de temas nuevos y selección de grandes éxitos. El año 2008 actuaban en Liverpool dentro del prestigioso festival IPO, y a finales de 2011, presentaban un 10” editado por Clifford Record con el título de “Discos Olvidados” (+ info).  Dos años después, la mencionada discográfica almeriense les saca otro Ep con el nombre genérico de “Gritos” (2013) (+ info),  y en 2015 su más reciente trabajo,  otro Ep titulado “Palabras” (+ info).

The Vinylos. Foto: Eva Ferrera (Ivy Lot)
The Vinylos son una banda de Santa Cruz de Tenerife formada en el verano del 2011 por Sonia González (voz), Sebastián Suárez (guitarra), Antonio Sosa (batería) y Migue Molina (bajo). Los cuatro son experimentos músicos canarios y miembros activos de la escena sixties de las Islas. Sonia también conocida con el sobrenombre de Suzie Q participaba activamente como organizadora y Dj en varias fiestas con actitud modernista, como por ejemplo en “El Otro”, conocido local de la Laguna. En una ocasión, el propietario de ese local comentó la posibilidad de ampliar las fiestas con música en directo que podría correr a cargo de grupos que versionaran los temas que solían escucharse. Suzie se puso a buscar a posibles grupos y es así como llega hasta el músico Sebastián Suárez, gran instrumentista y melómano. Ambos se entusiasman con la idea de crear un grupo y para ello cuentan con dos amigos más como Migue Molina y Antonio Sosa. 

En 2013 Clifford records les edita su primer Ep con el título genérico de “No trash” (+ info).
Ya en abril de 2016 sacan un single con los temas “King Of Mine” y “I'm stuck with you (like glue)”, tema no incluido en su álbum, disponible en iTunes, Spotify, Deezer, y en las principales plataformas de música en streaming. Pocos días después sale a luz su álbum de debut producido, grabado, mezclado y masterizado por Virginia Izquierdo, en los estudios Multitrack de Tenerife con portada de Max Mala y foto de contraportada de Juanra Serrano y maquetación de Rubén Hernández. (+ info).     

Las Dj's

Cerraron la fiesta las pinchadas de DJ Cristina Alonso (The Boiler) y DJ Merli Marlowe (Go! Lleida). 

Merli Marlowe. Foto: Eva Ferrera

Cristina Alonso. Foto: Eva Ferrera






Nota: Puedes ver más fotos del 3er Cicle de música Northern Clot en el flickr de la fotógrafa Eva Ferrera aka Ivy Lot_