jueves, 31 de mayo de 2012

Lords of Altamont gustan en Tarragona con la parafernalia motorista y pese al deficiente sonido

Foto: Magic Pop
Dentro de la gira que les lleva por algunas capitales del Estado y resto de Europa, los Lords of Altamont tocaron en el Cau de Tarragona la noche del 30 de mayo de 2012 con la sensación de que la furgoneta en que viajaban se había averiado y tenían que hacer noche obligatoriamente en esta ciudad tan  acogedora y culturalmente activa. Y no solo eso, sino que lo más probable es que hubieran descargado con prisas, sin apenas tiempo para probar y sonorizar el directo. Comentarios irónicos a parte, (que cada cual escoja dónde está el sarcasmo), es justo dar las gracias a la organización por habernos permitido la posibilidad de situar Tarragona en el mapa de las ciudades “normales” que forman parte de las giras de rock and roll. Incluso, en este caso, era la única de Cataluña que apostó por el directo de esta banda californiana. El martes 29 de mayo tocaron en Valencia, el jueves 31 de mayo en Zaragoza, el 1 de junio en Donostia y el 2 de junio en Madrid. 

The Lords Of Altamont son un grupo de “garage rock” encabezado por Jake “The Preacher” Cavaliere, cantante y al frente de un Farfisa Compact, acompañado por el guitarrista John "Big Drag" Saletra,  el bajista Shawn “Sonic” Medina y el bateria Harry Drumdini aka "Full Tilt", que estuvo en la última formación de los Cramps hasta la muerte de Lux Interior.

Foto: Magic Pop
Jake Cavaliere empezó tocando en un grupo llamado The Witch Doctors, a mediados de los noventa, y estuvo tocando con los Untamed Youths hacia el año 1993. Con los Fuzztones grabó cuatro discos: "Braindrops" (1991),  "Monster A Go-Go" (1992) y el directo "Lysergic Ejaculations" (1994) más el Ep Romilar D (1991). Rudi Protrudi se ha referido a él en varias ocasiones como "el Jerry Lee Lewis del garage".

Tras los Fuzztones, Jake entra en los Bomboras, banda de "garage-surf", y en 2000 forma los Lords Of Altamont para dar rienda suelta a sus aficiones musicales más duras y salvajes.  El nombre de la banda hace referencia al concierto del 6 de diciembre de 1969 en el Altamont Speedway en California: un concierto organizado por los Rolling Stones en el que tocaban Santana, Jefferson Airplane. Flying Burrito Brothers, entre otros, durante los que hubo numerosos episodios de violencia, entre los que cabe destacar cuatro muertes, tres accidentales y un homicidio. Ese concierto fue documentado en la película "Gimme Shelter" de Albert y David Maysles.

La discografía de los Lords Of Altamont está formada por los álbumes "To Hell With The Lords" (Sympathy for The Record Industry 2003); "Lords Have Mercy" (Grerhead/Fargo 2005); "The Altamont Sin" (Phantom Sound and Vision 2008) y "Midnight to 666" ( Fargo Records 2011). Desde su formación han experimentado varios cambios de instrumentistas y destaca la incorporación en 2007 de Mike Davis, bajista de los MC5, fallecido en febrero de 2012, que acabaría dejándoles por problemas de salud. También han pasado por la banda guitarristas como Johnny “Stiggs”DeVilla, o Kevin "The Phantom" Starr. 

El espectáculo que dieron los Lords Of Altamont en el Cau de Tarragona fue el propio de una banda de y para motoristas, con imágenes, proyectadas en una pantalla, sobre películas de los años sesenta y setenta en los que las motos eran sus principales protagonistas. Estuvieron acompañados por una gogó, de nombre Moana Santana, que en un rincón del pequeño escenario iba repitiendo poses propias del “burlesque”.  La verdad es que fueron generosos con el público y dieron un par de bises con los que alargaron el concierto hasta una hora y pico, más del tiempo habitual en sus directos. La intención fue buena, y sus canciones más destacables como “Save Me”, “You're Gonna Get There”, o “Get in the Car", o "Soul For Sale” no provocaron un excesivo entusiasmo quizá por desconocimiento o porque no son los Lords Of Altamont un grupo de éxitos o de temas que sobresalgan por encima de una línea genérica de “garage” rock. Su música tiene raíces ancladas en los sesenta al que añaden detalles del hard rock setentero, sobre todo del sonido de Detroit, y de ahí que nos ofrecieran incluso una versión del “Kick Out The Jams” de los MC5  que sí provocó el delirio de las primeras filas.       

Foto: Magic Pop
El concierto no estuvo mal pero podría haber estado infinitamente mejor por poca predisposición que hubieran mostrado quienes se encargaran del sonido y la iluminación de la sala. Desde la primera hasta la última canción, el Farfisa no se oyó apenas, ni siquiera cuando Cavaliere dejó que unas cuantas manos del público se posaran sobre las teclas. La guitarra fuzz sonó apagada, sin nervio, mientras que la batería y el bajo no parecían los propios de una banda de “garage” donde se encargan habitualmente de transmitir una rítmica salvaje y apabullante. Su cantante se desgañitó más de lo necesario y mientras tanto, la gogó no paró de mover caderas y senos a ritmo de redobles intentando cumplir con una tarea que, salvo nostálgicos de ciertos espectáculos de los sesenta, era completamente innecesaria a mi modo de ver. Resulta curioso que los movimientos, pretendidamente provocativos de Moana, resultaran más atractivos para algunas, que imitaban las vibraciones corporales de la joven a ritmo de rock and roll, que para la mayoría de los hombres presentes. 

Foto: Magic Pop
En resumidas cuentas, el concierto valió la pena y espero que esa entrada que abarrotó un miércoles por la noche, la pista del Cau sea un aliciente para que se plantee la posibilidad de incluir Tarragona en ese circuito de giras de grupos de rock and roll para goce de los que nos gusta ese tipo de música y, de paso, con el objectivo de acrecentar el prestigio de esta ciudad tan volcada en su pasado inmemorial pero un tanto pobre en cuanto a oferta cultural contemporánea se refiere, más aún cuando se trata de grupos con tendencias “sixties” como estos Lords Of Altamont.       

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