miércoles, 20 de febrero de 2013

El hombre es un mendigo cuando piensa, y un Dios cuando escucha los “Hi-Flying Dreams” de Bang 74

Entre los mejores álbumes de cualquier discografía personal que se precie, suelen haber discos que, ya en una primera audición, nos alegra profundamente que se hayan cumplido todas las expectativas puestas en él. Con otros trabajos, puede que en un principio nos sintamos un poco desilusionados pero, tras posteriores escuchas, acaban por despertarnos un interés ciertamente inusitado y al final ganan un montón de merecidos enteros. Con el tiempo y la perseverancia del buen melómano, es posible que consigamos un tercer grupo de discos en los que se suman, en cierta forma, las anteriores categorías. Álbumes que no solo nos agradan desde un principio sino que, con el tiempo, aún nos sorprenden más y acaban por alcanzar la categoría de memorables gracias a una genialidad latente que va más allá de su, poca o mucha, aceptación actual. Bang 74 acaban de sacar con Rufus Recordings uno de esos discos magistrales, casi irrepetibles, en el que han incluido once apasionantes canciones que aúnan inconmensurables detalles de  rock and roll y pop combinados con su excelente capacidad melódica y rítmica.  Parafraseando al poeta romántico alemán Friedrich Hölderling: el hombre es un mendigo cuando piensa y un Dios cuando escucha los “Hi-Flying Dreams” de Bang 74.   

Bang 74 se crea en el Ferrol  a mediados de 2004 tras otros proyectos musicales como Flanelon Crash, Blind River o El Fantasma del Paraíso, con Rogelio Arias (guitarra y voz), Cristóbal Veiga (voz, armónica y guitarra) más los hermanos Óscar (batería) y Fran (bajo) Millarengo. Tras algunos conciertos en Galicia, incluido su paso por el prestigioso Felipop, editan su primer Ep en 2006 con el título de “Bang 74” con la Fonográfica General.  Se incluyen temas tan potentes como su “Keep On Trying”. Tras la presentación del disco, Rogelio deja la banda y empieza su carrera en solitario con el nombre de Roger de Flor.  En formato de trío sacan en 2009 su siguiente trabajo con su propia discográfica. Se trata de otro Ep titulado “Three Kids”. El título hace referencia a su nueva formación y es también un guiño al disco de ZZ Top , “Tres hombres” (Warner 1973). Contiene cinco temas memorables de powerpop como, por ejemplo, “Searchin for Romance”, o “Time to Make Things Rights”.  Con la admiración del tristemente ya difunto Michael Davis (n.1947- d. 2012), bajista de los MC5, empiezan a ser conocidos a nivel internacional y la gira de presentación del EP les lleva a Liverpool, al The Cavern Club dentro del cartel del festival IPO (International Pop Overthrow). En 2012, Rufus recordings les editaba un single con un par de versiones: En  la cara A, una adaptación de la canción “Can You fix me up With Her” de The Now; y en la cara B el  “You don’t love me yet” de Roky  Erickson. Puedes obtener mas información de ese disco entrando en la reseña de Magic Pop aquí.


“Hi-Flying Dreams” es, por tanto, su primer Lp. Un disco, con canciones originales de Cris Veiga, donde vuelcan sus inquietudes existenciales más esos sueños que luchan contra la realidad del contexto que les ha tocado vivir: una ciudad como es el Ferrol en la que la crisis ha hecho especial mella desde hace muchos años.  El álbum fue grabado en el estudio Bajocero, producido por el mismo grupo, y masterizado por J.M. Rosillo. Álvaro Lamas colabora tocando la steel guitar. La foto es de Cudipeich y el diseño de Aitor Ochoa de los Soul Gestapo. Tanto la portada como la contraportada consiguen transmitir una sensación de movimiento y potencia con esa atracción de feria, más esas grandes máquinas a sus pies, pasando por el uso intenso y saturado del color.     


Cris Veiga
El disco arranca con una sensacional canción llamada "Could of rock and roll" donde manifiestan una plenitud melódica casi absoluta. Guitarras, batería y voz principal se lucen entre excelentes cambios rítmicos y  pequeños solos encantadores. El tema se endurece al final con una contundente intervención eléctrica, preludio del siguiente corte titulado “Bells of revolution”. Se trata de otro tema altamente satisfactorio que va creciendo en intensidad mediante una serie muy lograda de poderosos riffs de guitarra de rock and roll, con un solo incluido, y un excelente estribillo de punk 77. Le sigue otro intenso corte llamado “Don’t expect too much”, espectacular tema de corte americano, con un excelente bajo y una guitarra de grandes vuelos aupando voces que se explayan en largas carreteras guiadas por una sensual steel guitar. Una base de acústica más batería  recorren los últimos compases de esta canción hasta llegar a su fin.   

“Ghost Twon” es todo un hit de powerpop con melodía sublime. Un tema en el que ponen de manifiesto las grandes bazas de este trío absolutamente capaz de construir canciones perdurables sin echar mano de recursos fáciles a medidas que van  introduciendo varias líneas argumentales que confluyen en trenzas de música pasional. Le sigue “Heaven’s Shore”, un miedo tiempo ensoñador que discurre con calma “celestial”, con una naturalidad exquisita, entre guitarras con distorsión y punteos cálidos que custodian la dulce voz principal. A destacar los efectos incluidos y un solo con aires psicodélicos que cierra el círculo de forma sublime.     

“Hi-Flying Dream” abre la Cara B del álbum. Es una canción que, por si sola, valdría como definición de diccionario para el estilo “high energy”. A medio camino entre el powerpop y el Glam rock, sobresale por ese ritmo bailable que marca el destino de una melodía sobrecogedora. A continuación nos ofrecen “Till the rooster sings” otro ejemplo más del estado de gracia en el que se encuentran estos ferrolanos cuya creación no tiene nada que envidiar a los mejores grupos de powerpop de todo los tiempos por la complejidad de unos arreglos que, en sus manos, parecen tan extraordinariamente sencillos.

Óscar Villarengo
“A Cricket’s Family” es una canción tierna, con sus guitarras y ritmos cariñosos  discurriendo suaves y calmados como un pequeño arroyo de sentimientos entre arpegios oníricos. Un tema que nos arropa como una familia y que precede a la tremenda “Curse”, con sus guitarras iniciales difícilmente mejorables. Contundencia y energía vital zarandeando la mediocridad que nos envuelve para construir unos instantes magníficos de pop a los que añaden convincentes  momentos de punk y fuzz hipnótico.        

“Hangover Pills” tiene unas guitarras casi funk mezcladas entre detalles que podrían desarrollar un buen tema de hard rock pero que nos sorprenden con una melodía de pop con estribillo sensacional. Cierra el disco un precioso tema llamado “Monday Song”, con un aire melancólico para nada empalagoso, a modo de perfecta balada existencial, entre detalles de steel y un golpe de distorsión final que despierta conciencias.  

Fran Millarengo
Resulta sorprendente darse cuenta de que este genial trabajo llamado “Hi-Flying Dreams” es el álbum de debut de una banda con aproximadamente una década de trayectoria artística. Como poco da que pensar en qué han perdido el tiempo algunas discográficas de este país amparadas en una supuesta “independencia” como mera fórmula de marketing. Nos referimos a esos sellos obcecados en la imagen más que en la música de los grupos, que van a la búsqueda desesperada de benéficos económicos, sin importarles apenas los criterios culturares. Por fortuna, una nueva actitud discográfica, para nada pretenciosa, mucho más creativa y entusiasta, como la que lleva a cabo Rufus Recordings, con la mano en el corazón más que en el bolsillo, permite que vean la luz discos tan memorables como éste que te recomendamos efusivamente. Ha llegado el momento de disfrutar, con todo lujo de detalles, de la música de estos pletóricos Bang 74, con el convencimiento de que, dentro de muchos años, las canciones de este y sus sucesivos álbumes seguirán sonando igual de originales y fascinantes como el primer día.  

Nota: Puedes escuchar el disco en el bandcamp y adquirir una copia en vinilo más digipack de regalo en Naranja y Negro. 

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