lunes, 21 de octubre de 2013

Crudo Pimento aporta a la cultura afroamericana un emocionante disco de debut muy original

Todo el mundo sabe que la cultura afroamericana tiene una facilidad innata para que sus canciones transmitan una gran emoción mediante una sorprendente economía de recursos.  Desde el blues al soul pasando por el afro beat o los sonidos caribeños, incluidos los latinos, la llamada música negra ha conseguido expresar muchísimo con lo mínimo. En ese ámbito cultural, son habituales los arreglos sin excesivas complicaciones, interpretados por una instrumentación precisa. Las canciones se caracterizan por esos ritmos ancestrales y unas contagiosas melodías que nos llegan tanto al alma como al estómago al poco que le prestemos un poco de atención.  Ese ejercicio de condensar, que no de jibarizar, la música es lo que han conseguido Crudo Pimento en su Lp de debut y por ello han despertado tamaño entusiasmo con un primer disco autoeditado  con la colaboración del micromecenazgo.   Pero hay algo más y ese algo es lo que les hace ser especiales. 

No sería correcto pensar que el trabajo musical realizado por este dúo murciano es meramente arqueológico. Crudo Pimento no ha tratado de sustentar su mensaje en los arquetipos primitivos de la música de raíz sino que los ha aprovechado para crear su propio estilo. Por eso no podemos considerar a este álbum ni como un disco de blues, ni de mento, ni de cumbia,  ni de folk, ni de nada conocido hasta el momento sino un disco de Crudo, muy crudo y emocionante, Pimento dosificado con maestría por Raúl Frutos e Inma Gómez. 

Crudo Pimento. Foto: Javier Rosa 
Al carismático guitarrista y cantante, Raúl Frutos le avala una fructífera trayectoria de composición e interpretación musical ya sea en solitario o bien acompañado de otros músicos, en proyectos como Traje de Uña Nueva, The Ben Gunn Mento Band, o incluso de black metal. En Crudo Pimento se acompaña a la percusión de Inma Gómez, que inicia así su faceta creativa musical tras ser conocida como directora de la web de información, Rated Muzik, así como fotógrafa, organizadora de conciertos o mánager de los Ben Gunn Mento Band.

Ben Gunn Mento Band. Foto Chema Helmet
Los Ben Gunn Mento Band grababan en 2011 un Ep, que fue editado con Enlace Funk Magazine a principios de 2012. El disco contiene un amplio abanico de ritmos latinos y antillanos con toques de mento, calypso, cha cha cha, cumbia... en magníficos temas como “Jumbee”, “Big Boy & The Teacher feat. Mr T Bone (live RNE3)”, “Mariana” y “Don't touch me tomato feat. Mr T Bone”. Grabaron el disco: Raúl Frutos, Paco Frutos, y Lord Tone, a las voces; Javi Pitos al clarinete; Raúl Frutos a la percusión; Paco Belchí a la flauta travesera; Lord Tone a las maracas, güiro y voces; Paco Frutos al Timple y Tres; y Raúl Frutos a las percusión y marímbula, más el fabuloso trombonista Mr. T Bone. 

Tras el éxito de esta original formación, Raúl e Inma han unido fuerzas para dar forma a Crudo Pimento. Un proyecto que, como ellos mismo apuntan, “nace de la necesidad de devolver la música a su mínima expresión y máxima crudeza”. Y lo consiguen mediante atractivos arreglos procurados con instrumentos reelaborados, inspirados en la tradición afroamericana y otros de creación propia como el banjo híbrido y la marímbula artesanal construida por el propio Frutos a partir de una lata de pimentón. Como el resto de su trabajo, las canciones de Crudo Pimento han sido grabadas en su propia casa por el mismo Raúl.
Foto: Chema Helmet

A destacar también el diseño de la portada a cargo de Tore Cascales, gran dibujante  especialista en artesanía mercenaria del que puedes ver en su facebook parte de su intensa obra acompañada de frases lapidarias, y nunca mejor dicho. Sin lugar a dudas, ha conseguido plasmar en ese dibujo de la portada toda la crudeza que podemos experimentar con la audición pormenorizada del disco. Y sin más dilación, como viene siendo norma de la casa, a  eso vamos,  a devorarlo mediante nuestra obsesión de reseñar las canciones de un álbum, detalle tras detalle.

Las canciones  
 
Foto: Noir Studio 3
El disco se abre con el tema “Tic Tac Toc “, con el que logran transmitir una ambientación desértica mediante un blues que quema, al ritmo de los cascabeles de las serpientes. Una guitarra sencilla pero tremendamente efectiva y una voz que se exclama con todo el sentimiento posible, logran apartarnos de la realidad del momento para sumergirnos en su propia visión paralela del mundo. Le sigue la canción “La fin du monde” en la que tras un grito desgarrador, nos atrapa con un  rápido movimiento de son jarocho, expresión musical de la cultura jarocha ubicada en los estados mexicanos de Oaxaca, Tabasco y Veracruz. En este caso, resulta especialmente memorable esa  genial mezcla de blues con el fandango jarocho, que combina la danza zapateada y la poesía cantada con el lamento del blues.

“Macumba” es el título de otro de los temas más enigmáticos del disco.  Macumba es una palabra africana de origen bantú. Tiene varios significados, desde  un instrumento musical al nombre de una deidad de África central aunque también se asocia con lo mágico y en particular a la llamada magia negra en algunas partes del Brasil y el Paraguay.  Macumba cuenta con un sample de la voz de Aleister Crowley (n. 1875 – d. 1941) ocultista, místico y mago ceremonial, fundador de la filosofía religiosa de Thelema basada en máximas como  ”haz tu voluntad, el amor es la ley”.  Crowley estaba fascinado por el enoquiano, con el que se expresa, y lo utilizó en muchos de sus rituales. Se trata de un idioma creado por el ocultista británico John Dee y su compañero Edward Kelley en 1581. Supuestamente es la lengua hablada por los Ángeles y por los humanos antes de la Torre de Babel. Por tanto, sería el verdadero esperanto o idioma universal, con su propio alfabeto y sintaxis.

Foto: Noir Studio 3
Le sigue “Cumbia de muertos”, impactante ritmo de cumbia entre sonidos varios, con esa risa demoniaca entre “los muertos que se fueron a dormir sangrando por la nariz… vienen a por ti, te arrastrarán del pelo…”. Fabuloso riff de guitarra psicodélico y un buen solo que modifica el tempo acelerándose hasta el final. A continuación nos ofrecen “Brand new suit”, blues folk que va creciendo con toques irlandeses, y ese pizzicato de guitarra que desemboca en un estribillo poderoso, a varias voces, aterradoras pero a su vez, cautivadoras. “Spices and fear” es un tema que se nos antoja muy litúrgico, con esos cánticos que preceden a un rápido ritmo de oscuro bluegrass repetitivo, cargado con esa voz profunda que conmociona. A mencionar también un excelente juego de guitarras que también hallaremos en el siguiente corte “Pipe full of palm wine” en el que se pueden apreciar varias concepciones rítmicas que entrelazan la tradición africana con la latina generando unos momentos únicos de enorme expresividad. Acaba la cara A con “Dream and alcohol”, que tiene como principal protagonista a ese sencillo banjo que deambula acompañado por la voz y esos efectos de lap steel que aportan un toque de country.

La Cara B se abre con “Estanco fight” y el testimonio de un consumidor de puros que nos explica cuándo es su momento ideal para fumar. Se trata de un tema con ese emotivo toque latino, en el que construyen ricos movimientos rítmicos y melódicos, ciertamente inclasificables por originales aunque se nos antoje cierto regusto cubano underground a los Popotitos de los Teen Tops o si lo prefieres al “Bony Moronie” de Larry Williams. Le sigue “A rainbow over your head”,  tema con riff obsesivo que construye una atmósfera hipnótica para abrir la mente con una melodía lisérgica que da paso a “Suffocation and a bow” con un inicio de percusión que enciende un  ritmo frenético de blues oscuro con zapateado añadido que acaba en un fantástico amasijo neuronal de hard rock y lamentos de ultratumba. 

Foto: Matías Alhambra
“Apio for Mingus”, siguiente corte, tiene un excelente toque de mento y detalles muy bailables. El título es un guiño a “Los Mariachis” de Charlie Mingus, canción incluida en la edición de 1986 del álbum grabado en 1957, con el título genérico de “Tijuana Moods”, así como al famoso apio murciano. Ese ritmo arrastrado se vuelve tenebroso en “My Violent femme” con  un deje que roza, a propósito, la desafinación para dotar al tema de un aspecto más violento si cabe.  “Patinian work song” sería unas canción ideal para una ceremonia de iniciación a los sonidos salvajes y oscuros. Como detalle de cualidad cabe mencionar que Raúl es también autor de un tema llamado “Patinan bergen”, canción de una banda murciana de black metal llamada  Pozo Black surf.

La siguiente canción es la ya mencionada “Mariana”,  grabada con la Gunn Mento Band en la que destaca ese ritmo sensual tropical que invita al imparable movimiento corporal. Un tema de auténtico mento, que como ya sabrás se trata de un género musical tradicional de Jamaica, precursor del ska, el rocksteady  y el reggae. Como es el caso, este estilo se interpreta con instrumentos acústicos, como la guitarra, el banjo, diferentes tambores y la marímbula ya mencionada, que es un tipo de mbira en forma de caja que hace las funciones del bajo.

Foto: Matías Alhambra
Con “Feathers”, canción que cierra este descomunal disco, los Crudo Pimento regresan a ese  blues del desierto con el que iniciaban el Lp pero antes de cerrar ese magistral círculo musical, nos ofrecen un bonus track que lleva por título “Shelma” que destaca por un magnífico riff de guitarra que puede llegar a recordar al de “My Sharona” de los Knack . Se trata de una gran canción en la que afloran multitud de detalles que transcurren del pop poderoso al blues psicodélico y primitivo. Un tema convincente, frente al que entendemos perfectamente el porqué figura como añadido, y que podría abrir un álbum, igual de bueno que éste, con sus mismos protagonistas pero con otros contenidos y propósitos. 

Y hasta aquí nuestro repaso pormenorizado a los temas de este indispensable álbum en el que, por si es de interés, no hemos encontrado nada que nos recuerde a Tom Waits, uno de esos habituales referentes que algunos críticos suelen sacar de la chistera, un tanto a la ligera, cuando alguien canta con voz grave y desgarrada acompañado por arreglos que les parecen un tanto "raros". Por otra parte, esos mismos críticos tienden a pensar erróneamente que la cultura musical afroamericana, cuando tiene ese aire primitivo y tenebroso, es la banda sonora del vudú, quizá porque esas manifestaciones socioculturales nos han sido ajenas durante mucho tiempo, engañados por una tradición católica, tan apostólica como aplastante, que considera demoniaca toda actividad religiosa al margen de sus herméticas pautas de devoción y poder.


El disco de Crudo Pimento tampoco es un disco de vudú aunque se hable de “Macumba”, sino que, en nuestra opinión, más bien ahonda con éxito en una tradición ancestral que mezcla los ritmos africanos y los latinos, como el mento, la cumbia, o el blues. Con esa base, añaden unos exquisitos toques de folklore murciano pero también de inquietante black metal. Así es como consiguen perfilar un sencillo pero fascinante mundo sonoro propio en el que tiene cabida una amalgama de detalles emocionantes, hasta una lengua tan angelical y esotérica como es el enoquiano. Un idioma con el que puede que algún día lleguen a expresarse con la soltura suficiente como para ofrecernos otro exquisito trabajo a modo de continuación de este memorable disco de debut que te recomendamos efusivamente.

Nota: Puedes escuchar el disco en el bandcamp donde tambien puedes solicitar una copia o bien dirigiéndote a su facebook.     

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