viernes, 8 de enero de 2016

La Familia del Árbol musicaliza su sensacional “Odisea” de acid folk altruista y catártico

Portada
Tras el brillante álbum  “La Montaña y el Río” (2011), la ilicitana Familia del  Árbol  ha sido capaz de reinventarse sin perder la esencia intimista de su proyecto, al margen de las modas que vienen y van, y ha ahondado en los parámetros creativos psicodélicos de finales de los sesenta y setenta para ofrecernos, de la mano de Cydonia Records y Bcore en 2015, uno de los discos más maravillosos de acid folk que hayan surgido en nuestra escena estatal  con claros visos de convertirse en obra maestra atemporal  e incluso a nivel  internacional.  Han transcurrido cuatro años desde que nos sorprendieran tan gratamente  con su disco de debut y durante este largo viaje no solo han experimentado la inigualable experiencia de ser padres, sino que han dado vida a unas canciones fascinantes y altruistas que responden a una necesidad catártica de verbalizar, con música exquisita y letras iniciáticas, unas inquietudes vitales. Su nuevo disco con el título genérico de “Odisea” es un trabajo dialéctico que destaca por la grandiosa sensualidad de sus detalles  en un proceso creativo absolutamente genial e infinito.  
      
Trayectoria

La Familia del Árbol. Foto de su web. 
La Familia del Árbol es un dúo de folk pop de Elche formado por Nacho Casado, voz, guitarra, composición y arreglos, y Pilar Guillén, voz y percusión.  Encumbrados por la crítica especializada y el Proyecto Demo del FiB más una nominación a grupo revelación de los cuartos premios de la música independiente, sus canciones rememoran el folk británico mezclado con los aires de la costa oeste americana de finales de los sesenta y principios de los setenta.  Nacho formó Ligre, un grupo de indie pop en Elche (Alicante) en septiembre de 2000 con - Javier Ato, voz, guitarras acústica y eléctrica; Pere C. Pérez, bajo; Antonio M. Matarredona, batería. Nacho se encargaba de cantar, y tocar las guitarras y teclados. Tras un par de maquetas, editan un mini Cd con el título de “El desastre de ser indie" publicado por Flor y Nata Records.  La Familia del Árbol tienen grabado un disco anterior, un mini álbum de seis canciones con el nombre de “La Montaña y el río” ( Mushroom Pillow 2011). Durante su trayectoria han participado en el recopilatorio promovido por la web musical peruana Revista 69 "Serge Gainsbourg Degenerado",  grabaron en 2011 una canción navideña llamada “Bola de Nieve” y versionaron el tema "Dont leave me", de Harry Nilsson con el título de “No me dejes”.

Festival Deleste por La Gramola de Keith
La canciones de “Odisea” son de Nacho Casado. El disco fue producido por Xema Fuertes, Cayo Bellveser y Nacho Casado y grabado en los Estudios Río Bravo en Valencia. Nacho canta, y se encarga de aportar coros,  guitarras acústicas y eléctricas, teclados, y samplers. Por su parte Pilar Guillén toca la batería, percusión y canta coros.  Colaboran en la grabación Xema Fuertes (Guitarras acústicas y eléctricas, mandolina, armonio, percusión, coros, lap Steel);  Cayo Bellveser (bajo eléctrico, contrabajo, piano, coros); Manolo Medina (piano, sintetizadores, órganos, percusión, coros);  Alberto Martínez (flauta travesera, percusión); y Pepe Andreu (trompeta).  El bonito diseño gráfico es de Arnau Pi. El disco, editado en Cd, cuenta con un libreto con las letras de los temas y fotos de sus protagonistas. Por último mencionar que en directo les acompañan Manolo a las guitarras y coros, Victor al bajo, Abel a los teclados y sintetizadores y Alberto a la flauta travesera, percusión y coros.

Las canciones

BIS Barcelona. Rodrigo Chaparreiro
El disco empieza con “Olas”, canción que su propio autor define de ruptura, “de no sentirte parte de nada y de saber que las cosas se van a poner difíciles. Es de esas canciones que salió del tirón, como si alguien entrara en tu cuerpo y se hubiera comunicado por ti”.  Entre arpegios conmovedores, melodía envolvente  y efectos sonoros, la dulce voz de Nacho se expande dejándose llevar arropado por un extraordinario acompañamiento sonoro. “¿Por qué todo tiene que acabar, por qué las personas siempre cambiamos a mal, por qué las olas me quieren golpear?…” se pregunta y responde: “Yo lo llamo nada y nada me puedes quitar”. Coros, lap Steel, teclados, y toques de percusión se incorporan a los arreglos con el aviso de que “habrá una mala cosecha y la lluvia cubrirá nuestros campos de tinieblas”. Extraordinarios momentos sonoros que contrastan con imágenes dolorosos para “contemplar la belleza de tu destrucción”.  Al final la canción explota en una visión más luminosa entre eléctricas, voces fascinantes, aportaciones gloriosas de trompeta  y una rítmica deslumbrante. 

Le sigue “Vulcano”, grandioso tema del que su autor comenta: “explora el lado oscuro de nuestras mentes y el deseo”.  Destaca  por su atmósfera etérea  en la que se amolda a la perfección la extraordinaria voz principal, acompañada de coros, y el uso de un sintetizador muy peculiar que convierte el tema en un lisérgico viaje interestelar hacia la raíz de nuestras inquietudes.  “En mi cabeza hay oscuridad, se forman estrellas que explorar..”.  Con “Canto XI”, inspirada en un pasaje del poema épico griego la Odisea de Homero, nos sorprenden con esas voces litúrgicas, el toque de harpa y unos arreglos psicodélicos espectaculares entremezclados con un tempo hipnótico, entre secuencias  magníficas de trompeta  y flauta a varias voces. “No es el final” -nos dice- “ te cuidaré. El descenso nos dejó sin fuerzas para volver… suplicaré, escucharé, aún quedan sitios por ver”.  

BIS Barcelona. Rodrigo Chaparreiro
En el siguiente corte “Caballo” se mezcla el folk rock espacial y el góspel de vocación retrofuturista.  Sobre el repiqueteo de piano, “mientras el sol se pone para el rey sin pueblo”,  surge ese espacio tan sugerente de country blues ácido.  Incluye cambios de registro fascinantes con efectos de distorsión procurados por un amplificador de los años cincuenta al límite. Finaliza con la belleza de las  armonías vocales con instrumentación lisérgica que confiere al tema una gran belleza interior y su vez interestelar.  Con  “Ulysses” la Familia del Arbol demuestra, con creces, una habilidad llamativa para dar vida a canciones popsike, ideales incluso para el baile liberador.  Arranca con esa concepción rítmica tan precisa a la que se incorporan oscilaciones melódicas para afrontar  “todo lo que nos queda por ver al despertar aunque estemos lejos de todo los que nos hace feliz, luchando por todo lo que no necesitas, y quieres más…”.  Mediante “1984” el autor afrontó su visión de la paternidad preocupado por el mundo que nos envuelve, “dejé de pensar en mí y en mi futuro y más en lo que venía de camino”.  La canción tiene armonías  celestiales reforzados por metales sutiles entre el peso pragmático de la percusión. Un combinado que nos recuerda  montañas que duermen, que el fuego hizo callar. “Emigran las aves en dirección al mar… tristes ciudades, cerdos que alimentar… guarda tus hijos… quizás todo vuelva a empezar y tengamos otra oportunidad. Yo me quedo con lo que me haces sentir”.

BIS Barcelona. Rodrigo Chaparreiro
¿Cuánto podemos aguantar hasta desfallecer?, se preguntan en el siguiente corte. En “El  pescador” que así se titula es una declaración de principios tranquila pero contundente:  “Amarte es lo único que le da sentido a envejecer.  El tiempo se ríe de nuestra soledad.  La naturaleza implacable y es que no hay más.  Canta las sirenas en el mar, me arrastran a la profundidad. Sabes que siempre te querré. Nos volveremos a ver”.  Finaliza con una descarga de recursos instrumentales a modo de “lucha y caída” según nos cuenta su propio autor.


Finalizando ya el disco nos ofrecen “Una roca necesita a alguien”, un tema directo y fresco con una parte final en la que recrean la banda sonora de una película de ciencia ficción de los setenta con aportaciones de trompeta propias casi del free jazz. De nuevo, más preguntas existenciales: “¿dónde está lo que buscamos”? entre ritmos bailables en la oscuridad, espíritus jóvenes, fantasmas, pasado y futuro a la vez… El combinado de ritmos tribales, con marcado riff de piano y pedal de órgano conjugando secuencias conmovedoras, convierten el tema en esa recreación pura y deslumbrante sumamente cautivadora.  Acaba el disco con los mismos parámetros musicales que empezó, con solo voz y guitarra. Mediante “El viaje (Ulysses II)”, última canción, el viaje queda abierto para que cada uno siga su propio camino de vuelta a los orígenes, al hogar. Tal y como ellos mismos nos explican, “es una canción reflexiva y marcó la llegada de nuestro pequeño, para él va dedicada”.  Arpegios finales para acompañar esos lloros por todo lo que nos queda por ver al despertar…

Reflexión final

Los dos Nacho, padre e hijo, y su madre, Pîlar
Dice Nacho de su “Odisea” con la Familia del Árbol:  “Desafié a los dioses y con la suerte de mi lado comencé el viaje.  Comprendí  que debemos afrontar ser lo que somos, y cuando los dioses me ponen a prueba, en la profundidad, me alimento con la idea de estar con vosotros. Dedicado con todo mi amor a mi pequeño hijo Nacho y a Pilar, ellos son mi razón de volver a casa”.  Pocas veces he leído una dedicatoria como ésta, sentida y realista a la par, y no solo por la sinceridad que desprenden sus palabras sino por cómo resume a la perfección un trabajo musical impecable, tan apasionado como convincente. Estamos ante una de las obras cumbres del acid folk, incluso a nivel atemporal como internacional, y para darse debida cuenta de sus excelencias, el crítico debería atesorar un mínimo de bagaje musical de sus raíces antes de atreverse a encontrar los recurrentes peros.  Al  atento como sensible oyente, nada ni nadie van a impedirle disfrutar de este catártico viaje de vuelta al hogar, como metáfora de lo verdaderamente importante en la vida. Sin lugar a dudas, es un disco fascinante en cuya realización altruista, la Familia del Árbol no solo ha aumentado en número con ese estimado hijo sino también en capacidad de anonadarnos como satisfacernos mediante canciones conmovedoras de factura intimista con vocación interestelar, de las que emerge  un amplio abanico de matices de enorme belleza.  

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp y adquirir una copia en el facebook del grupo o en la web de Bcore.  

2 comentarios:

  1. Hola. Soy Agustí Rocamora. Tuve la ocasión de ver la presentación de "Odisea", en el Gran Teatro de su / mi ciudad, Elx, el nueve de Abril del año pasado, y fue sencillamente emocionante. Precioso, sublime... tanto en lo musical, como en la puesta en escena, Nacho y Pili (Pilar, yo la llamo Pili, es mi amiga), como el resto de la banda, mención especial para mi también amigo Manolo Medina, quien tocara durante una temporada en Los Círculos (Ahora toca en los recomendabilísimos Boreal, a quienes hay que prestar atención desde ya mismo, amén de haber participado en montones de proyectos más). También quisiera hacer mención a las maquetas de Ligre anteriores al mini CD de Flor y Nata records "el desastre de ser Indie". Son, si no se me ha traspapelado, olvidado o desconocido alguno, tres: "Tumbados", "Retorno a los bosques", y "Tu voz
    cansada", y las nombro por una razón, para mi, crucial: La música contenida en aquellas maquetas era de gran calidad, en mi humilde opinión, y espero que mi amigo Nacho no se enfade si digo esto, superiores a lo contenido en el CD de Flor y Nata. No sé lo que pensará de ellas hoy en día un artista como él, que siempre anda creciendo y evolucionando, tal vez puede que incluso las haya olvidado, pero yo creo que merecieron mejor suerte que ser conocidas únicamente por la exigua minoría que entonces llegamos a conocerlas. Canciones como "Cae el sol", "Mañana vendrán", "Demasiadas estrellas", "Quien soy", o "Cuando amanezca hoy", debieron llegar, tal vez no a un público mayoritario, que ya sabemos que eso resulta bastante difícil hoy por hoy, pero si a más gente que a los cuatro gatos que entonces llegamos a conocerlas. Por lo demás, larga vida a La Familia del Árbol. Estamos ante un artista único, un preciosista del sonido, un artesano de su arte un individualista capaz, como Brian Wilson, de
    emplear el tiempo que haga falta para que esa nota suene exactamente como el desea que suene, lo sé, le he visto ensayar, y ante un creador que... en fin, aún tiene mucho que decir, ante un creador incapaz de estarse quieto demasiado tiempo en el mismo lugar, lo que nos augura muchas sorpresas, muchos hallazgos sonoros, para el futuro. aún. En Círculos restringidos, si queréis, pero dentro de 50 años, se seguirá hablando de este grupo. Gracias.

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  2. Muchas gracias, Agustí, por tu comentario. No solo demuestras un gran conocimiento musical sobre el entorno de nuestros protagonistas y su relevancia artística sino que te expresas, como siempre, con un dominio exquisito del lenguaje. Un abrazo.

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