miércoles, 20 de abril de 2016

Los Biscuit cierran con un gran álbum dos décadas de enorme creatividad frente a eufemismos mediáticos

Portada
A los Biscuit no se les admira y reverencia ampliamente, como bien se merecen, porque sinceramente hay mucha tontería suelta en algunas parcelas narcisistas del rock and roll. Empecemos por ese sector imperante que vive anclado en el pasado, por norma y defecto, coleccionando  reliquias para, principalmente, fanfarronear entre similares.  Conforman una multitud de obsesivos Dj’s que viven pendientes del comercio de antigüedades para satisfacer  a grupúsculos de danzantes que no están interesados en la música en directo ni en proyectos actuales tan enriquecedores como el de este brillante grupo de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).  Aunque  los seguidores de Biscuit  coincidamos que atesoran un repertorio potente, tan original como brillante, las masas, incluidos aquellos que se disfrazan para los cacareados allnighters, pasan olímpicamente, sin explicación ni plausible ni posible, de sus múltiples y variadas aportaciones musicales a los diferentes tipos de escena, incluida la “indie”.  

Artwork
Aupados por el voluntarioso sello La Castanya,  se les considera “grupo de culto”, como si eso fuera un atenuante que valiera la pena tener en cuenta, cuando en realidad es un brutal e indisimulable eufemismo de “banda con poca repercusión”.  Hasta la crítica especializada les sitúa en  una especie de limbo, entre lo mínimamente mediático y el oscuro “underground”, un lugar recóndito para disfrute de unos cuantos privilegiados. Sin embargo, aunque se deshagan en halagos, la mayoría en letra pequeña y con fecha de caducidad, lo cierto es que nunca van a concederles una portada.  Todo ello sin que la banda haga ni diga nada, durante estos más de 20 años de trayectoria impecable, que justifique tanto despropósito ni esa preocupante falta de atención.  Los Biscuit se limitan a  componer canciones fascinantes que interpretan para disfrute personal con el propósito de entablar una fluida conversación artística, tan enriquecedora como divertida, con aquellos que quieran gustar de su apasionante proyecto.  Y en ese loable objetivo de seguir en la brecha, pese a todo, creciendo  a pasos agigantados con obligada discreción, se enmarca su nuevo álbum editado este 2016, sin título, con once canciones fascinantes que originan una explosión única de placer que lo convierten en uno de sus mejores trabajos y, de paso, en uno de los más grandes discos de rock and roll y pop poderoso que se hayan publicado nunca.  

Trayectoria 

Biscuit. Foto de su facebook.
Los Biscuit son  Angel  Zambudio al bajo, Fermín Roca a la batería y coros, Armand Cardona a la  guitarra, y Xavi Cardona a la  guitarra y voz.  Después de este nuevo disco,  han pasado a ser un quinteto con la aportación de David Charro a los teclados, coros y guitarra. Se forman en Vilanova i la Geltrú, en el año 1993 tras la escisión de Blue Bus, una banda que editó un mini-lp en 1991 con el título de “All Way” (Macaco Records). Tras una segunda maqueta producida por Enrique Lindo, Grabaciones en el mar les edita en 1997 su primer disco, “Lunch Music” en formato CD. Luego vendrá su participación en discos de tributo a grupos como Love, y en 2001 se autoeditan un EP con cuatro canciones, “The Basement Years” distribuido por Trip Records.

La discografía de Biscuit. Foto de su facebook.
Dos años después, verano de 2003,  entran de nuevo en un estudio de grabación, con Santi García en los estudios Ultramarinos Costa Brava. De ahí saldría “Rocks My Litlle World” editado en Cd por Rock Indiana y en vinilo por H Records. Tras el éxito de ese disco, vuelven en 2005 al mismo estudio, productor y con el mismo sello a dar forma a su nuevo Lp, “Time For Answers”, en el que una vez más hacen gala de su poderío con una mezcla de rock’n’roll, psicodelia y toques melódicos de pop. En esta ocasión, No Tomorrow se encarga de la edición en vinilo. Después vendría "Cinnamon Fadeout", grabado en el mismo estudio, y editado en 2009 por el sello Hang the dj!, en Cd y vinilo. A finales de 2011 sacan, de la mano de La Castanya, el álbum “Memorabilia” del que puedes leer más datos aquí.  A destacar también que en 2012 triunfan tocando en directo con Bart Davenport  (+ info) el “Sound Affects” entero de los Jam.

En 2013 la Castanya editó un Ep en 7” titulado “Hit the Ground”  para celebrar  el 20 aniversario del grupo. Contiene los temas “The One in Charge”,   “The Wireless Golden Voice” y “Quit This Place”.  Fue producido por Mike Mariconda en los Estudios Ultramarinos Costa Brava (Sant Feliu de Guíxols), con Santi García como asistente.  Por otra parte el sello australiano Off The Hips compiló en 2015 16 canciones que recorren más de dos décadas de carrera en “20 Years a Million Beers & Lotta Nerve”.  Anteriormente a la edición de este nuevo Lp que te presentamos,  se dieron a conocer los temas  “Goodbye Again Or B” y el inédito “Phil's Song”.  

Artwork.
Todos los temas de este su más reciente álbum son originales de la banda con ayuda en los arreglos de Santi García.  Las letras son de Xavi Cardona y en los créditos se menciona la inspiración de Henry Miller en la canción “Unthinkable”. Fueron grabados en Cal Pau Recordings durante cuatro días del mes de noviembre de 2014, producidos y mezclados por Santi García y masterizados por Víctor García en Ultramarinos Mastering. Santi también aporta voces y percusión en algunos temas. Marc Clos toca el vibráfono, la armónica y teclados.  Edu Rocket se encarga del saxo. El artwork, con esas viñetas en portada en las que uno imagina la conversación entre un joven que escucha el disco a volumen demasiado bajo y su mentor rockero, es de Joan Thelorious.     

Las canciones

Biscuit. Foto de su facebook
El disco se abre con “Welcome to Dundersville”, un tema fantástico tanto a nivel rítmico como  melódico, con una combinación original de riffs de guitarras ciertamente monumental.  Con la entrada de la batería y bajo se sube el listón de placer a un nivel indescriptible y, ya con el arranque de la poderosa  voz principal, nos deslumbran hasta cotas magistrales. Con semejante arranque triunfal, el disco ya se torna en indispensable. Le sigue “Blame Me”, otra exhibición de guitarras grandiosas, incluido el perseverante bajo, la rapidez de la batería y la entrega vocal que, combinados con destreza, crean un ácido natural que corroe el aburrimiento para que impere la fuerza de una banda en completo estado de gracia. Diferentes motivos eléctricos van originando incandescentes puntos de interés entre desarrollos instrumentales sublimes.  Con “Blank Morning (She Said)”  persisten en esa disposición de arreglos calibrados expresamente para levantarnos del suelo como si se trataran de muelles emocionales que nos invitaran a tocar el cielo con saltos enérgicos propulsados por esas sucesivas descargas electrizantes con algún que otro ramalazo bien ideado a lo Who.  Incluso cuando reducen intensidad, resultan igual de poderosos y emocionantes.  

Biscuit. Foto de su facebook
El siguiente corte “Duke's Tale” explota mediante otra secuencia impresionante de power pop, con marcado peso del bajo, entre detalles lisérgicos de guitarra aportando una segunda voz más extraordinarias cascadas de distorsión procurando un crescendo de órdago que se completa con una fantástica intervención de armónica a la carrera. Y de este modo, exhaustos frente a tantas excelencias sucesivas, llegamos a la más reposada “Need My Coach”, al menos inicialmente, porque a los pocos compases adquiere la misma entrega hiriente de una banda capaz de reinventarse, tema tras tema, sin perder por ello su sello personal. Guitarras, batería y voz principal se combinan con una complicidad única entre algún que otro solo envolvente de factura impoluta.  “Unthinkable” cierra esta impactante cara A. Se trata de una canción de vocación oscura, muy potente, que descarga de forma luminosa en la melodía del estribillo. A destacar esa aportación esencial del saxo que confiere un toque de aguerrido R&B.   
      
Biscuit en el estudio. Foto de su facebook

“The Chip” es el título del tema con el que se inicia la cara B.  Se trata de una canción que cuenta con unos compases iniciales de batería al modo de los himnos de glam rock, de nuevo con el saxo como invitado de excepción, y muchas guitarras trenzando motivos convincentes, con guiños a la historia del rock and roll setentero y un psicodélico solo de wah wah que se pierde hasta la inmensidad y antecede a esa impresionante “Saw Ya”. Menudo temazo de powerpop californiano, el que nos ofrecen en este caso, con una pulsación rítmica de una agilidad milimetrada más una melodía encantadora de puño en alto.  Momentos a lo Jam con un bajo fantástico, juegos lisérgicos de eléctrica y una voz endiabladamente buena, más unos salvajes compases finales, culminan esta canción tan extraordinaria.  A continuación vuelven a sorprendernos con “Agus Young” con bajo distorsionado y una amalgama de recursos instrumentales, pretendidamente sucios, que ponen los pelos de punta y no impiden que triunfe sobre ellos los valores melódicos de ese pop contagioso.  Añaden otro solo de guitarra de textura rockera con el que reafirman su crudeza. 

Biscuit. Foto de su facebook.
Llegados a los dos últimos cortes, nos agasajan con “I'll Take Anything”,   fantástico medio tempo con filigranas de bajo, guitarra, pedales de teclados y una percusión impactante. Canción de raíces psicodélicas adaptadas a su impronta personal. Una contribución psych sencillamente cautivadora que muchos grupos de exclusiva  convicción lisérgica querrían para ellos. Finaliza el álbum con “Goodbye Again Or”, la última de las maravillas de un trabajo inequívocamente Biscuit, no tan distanciado de sus anteriores discos como algunos pretenden ver. Aquí se tornan más pop, incluso new wave si se me permite con detalles que me recuerdan a los Style Council, mediante toques de vibráfono, ritmo saltarín, un órgano celestial y un bajo y guitarras no menos imprescindibles, incluida la voz principal canturreando con soltura y entrega el estribillo final entre coros de respaldo. 

Reflexión final  

Los Biscuit. Foto de su facebook
En la promoción del disco se especifica expresamente  que este álbum  cierra su primera época dorada pero que: “This is (not) the end”.  La aclaración podría incluso conllevar un cierto  aire de ironía porque más de una banda ya lo hubiera mandado todo a paseo y se hubiera disuelto ante la impotencia de ver cómo tras 20 largos años de trayectoria, con un repertorio tan consistente y enérgico como el suyo, aún chocan contra absurdos muros de indiferencia y tienen que soportar falsas palmaditas en la espalda de supuestos entendidos sin apenas criterio.  Afortunadamente, éste no es su fin y creo que todos aquellos a los que nos gusta la música, y en especial el rock and roll, deberíamos felicitaros por ello.  


Biscuit. Foto de su facebook.
La realidad es tan clara como odiosa. No tienen cabida en el negocio al por mayor de la radio fórmula, porque simplemente les resultan incomprensibles y difíciles de digerir; ni tampoco figuran entre las deidades de las sectas de anticuarios sónicos que siguen a lo suyo sin visión alguna de futuro, obsesionados por el pasado y pendientes de las raíces sin darse  cuenta de que del árbol sagrado siguen surgiendo nuevos frutos suculentos, crudos si se quiere echar mano de los habituales latiguillos, como éste  nuevo disco de los Biscuit: un álbum sin título, simple y directo, apasionante y vital,  que les convierte en más enormes e imprescindibles que nunca.  Eso es lo que realmente cuenta.  Todo lo demás:  palmaditas en la espalda, incomprensión a raudales, actitudes indefendibles como no comprar el disco ni acudir a verles en directo son, en resumidas cuentas,  una sarta de estupideces de las que deberías arrepentirte cuanto antes porque son, a todas luces, nuestra mayor banda de rock and roll, mucho mejor incluso de lo que podríamos desear, y es intolerable que no les hagamos el puto caso que bien se merecen. 

Nota:   Puedes escuchar el disco en el bandcamp de la Castanya donde podrás adquirir una copia en Cd, Lp, en vinilo color azul, o varias ofertas con su discografía. 

Entre otras fechas que podrás consultar en su facebook o en su blog, les podrás ver en directo el 28 de mayo de 2016 en el Castanyasso Rock Festival "Wow Pow" que se celebra en la Sala Zero de Tarragona. El resto del cartel lo forman los Pow Pow Pows, High Tiny Hairs y Mick Gave and The  Bad Psychs.  

2 comentarios:

  1. La trajectòria de Biscuit és exemplar, i aquest disc no es queda curt en absolut. Un altre gran àlbum de rock'n'roll que, per mi, captura millor que mai l'esperit de la banda en directe. Un dels grans discos del que portem d'any, no en tinc cap mena de dubte. Llàstima que, com bé apuntes tu mateix, molta gent no s'adona o no s'assabenta de l'existència d'obres com aquesta perquè no hi veu més enllà de la seva vanitat i el seu postureig. En fi, ells s'ho perden. Jo porto mesos enganxat a aquest disc, i el concert del passat mes de febrer al Sidecar va ser magistral.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jo també, amic Oriol, absolutament enganxat... quin disc!!!, amb cada nova audició m'agrada més. Quines ganes de veure'ls en directe a Tarragona.

      Eliminar