lunes, 31 de marzo de 2014

Rufus edita el nuevo álbum de Waldorf Histeria con el que "hace tiempo que no me divertía tanto”

Portada
No me salgan con la historia recurrente de que los Waldorf Histeria han sacado otro derivado musical  “ramoniano” o “nikilista”, porque no es cierto. Su segundo álbum es muchísimo más. Los madrileños han creado el disco perfecto de punk pop, con melodías fascinantes, ritmos trepidantes y letras vitales con las que resumen la existencia de varias generaciones de jóvenes, y no tan jóvenes, que sobreviven a pesar de esa absurda cotidianidad que une los sueños y las decepciones con una facilidad pasmosa.  No es el único, hay otros álbumes de punk pop igual de buenos incluidos en el venerado catálogo de Rufus recordings, (que estrena nueva web), pero este isco, que te recomendamos encarecidamente, te capturará de la primera a la última de las canciones con una sencillez emocionante y una visión agridulce de la vida que, en el fondo, resulta muy reconfortante. Tampoco caigan en el error de pensar que esa luminosidad en las canciones suena a “indie”. No es que tenga nada especial en contra de ese genérico tan manoseado que, a su vez, resulta tan inteligible, al menos para los que no nos gusta.  Al contrario, soy el primero en reconocer que si una de las canciones “indies” es buena, no hay crítica negativa posible que me convenza de lo contrario. Pero los Waldorf  Histeria no cumplen con uno de los preceptos base de ese negocio discográfico de radio fórmula pretendidamente independiente. No tienen atisbo alguno de esa pretenciosidad latente cuyo único objetivo es anonadar a aquellos que faltos de ideas, se conforman con poco más que la pose.  Los Waldorf  Histeria van más allá de esas etiquetas, de las propias y de las ajenas.  Como dicen en uno de sus temas, “He de reconocer que hace tiempo que no me divertía tanto!, y espero que sea capaz de explicarlo en la siguiente reseña.

Trayectoria

Waldorf Histeria se forma a finales del año 2006 con Sheriff Lobo a la voz principal y guitarra más autor de las letras, Mr. Majestic a la guitarra, D.A. Ming al bajo y Vidi Bop a la batería y coros. Empiezan versionando temas de punk pop y tras varios conciertos en Madrid, graban una primera maqueta  que presentan con el título de "Malditas Maquetas I" con cuatro  canciones llamadas “Fantasmas", "Dicen que es Satán", "Vampiros Adolescentes" y "Bangkok", versión de Alex Chilton.  En 2008 siguen componiendo nuevos temas que interpretan en directo.  En enero de 2009 graban con Joaquín Niki y Pelayo Ddt, en el estudio de Astray y el local de ensayo de los Ddt, los temas de su primer álbum de título homónimo. Incluye las 4 canciones de la maqueta regrabadas, más otras 6 nuevas: cinco originales “Esnifando pegamento”, “Escuela de Verano”, “Tumbado al sol” “Respeustas Sorpresa” , “Cola-cola Light” y una versión  en castellano del “The KKK took my baby a way” (1981) de los Ramones con el título de  "El Opus Dei se llevó a mi mujer".

Este segundo álbum que te presentamos fue grabado en 2012 en los estudios Rock&Pop, producido, mezclado y masterizado por Joaquin Niki y Pelayo Ddt en Sincutronic Studios. A destacar esa brillante portada, en todos los sentidos posibles, donde vuelve a destacar el logo de la banda, al igual que en su primer trabajo, pero en este caso se invierten los colores: el fondo es negro y los relieves más las líneas, son de color amarillo. Sin lugar a dudas, la austeridad de ese diseño centra toda la atención en el contenido del álbum, que no es poco.  



Las canciones

El disco se abre con un breve fragmento de un diálogo extraído de la película de 1956 “La Chica del Barrio”  de Ricardo Núñez interpretada por Pepe Blanco quien  pronuncia esa frase “Bueno y qué”, que da título a la primera canción de los Waldorf Histeria. Al igual que en la película, en la que el personaje, un “chulapo” madrileño, ensalza la labia para suplir la belleza física, los Waldorf Histeria reivindican las tonterías, las sandeces, y ese “quieres que te haga feliz pero no te lo mereces” como modo de relación forzada al margen de las apariencias. Ese efecto de complicidad con el oyente se consigue, ya desde el primer tema, amparados en arreglos donde destaca una excepcional voz principal, unas guitarras brillantes y un ritmo sin pausa que te atrapa sin remisión.

Foto: Mandarina Boom
Es una fórmula rápida, contundente pero también contenida, sin estridencias, que se reproduce de nuevo en “Calvin y Hobbes”. Se trata, como bien sabes, de una tira cómica escrita y dibujada por Bill Watterson publicada diariamente de 1985 a 1995, que relata las andanzas y peripecias de Calvin, un niño de 6 años con mucha imaginación, y Hobbes, un sarcástico y algo pomposo tigre de peluche, que Calvin cree real. Los Waldorf nos plantean la pregunta de “¿quién te gusta más de los dos?”. La pareja animada saca sus nombres de Juan Calvino, teólogo reformista francés del siglo XVI, y de Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII. Sin duda es un referente cultural muy considerable para la cultura pop con lo que esa pregunta puede llevarnos a múltiples disquisiciones sobre nuestra propia personalidad y, sobre todo, cómo creemos que nos ven los demás. 

Y hablando de nuestra percepción personal, nada mejor que seguir haciéndolo con “Guapo, rico, distinguido”. Ese es el título de su siguiente tema, con sus perceptibles guitarras cortantes mediante las que musican el fracaso económico de alguien que se dedica a las apuestas y que cuando pierde su patrimonio, se queda sin amigos y deja de ser atractivo para la sociedad. “Ahora, que soy un cenizo, nadie quiere estar conmigo… pero hasta hace poco era guapo, rico y distinguido”. Un tema con detalles fascinantes de powerpop que finaliza con “una apuesta más, un combate amañado, seguro que la suerte vuelve a estar conmigo y, en un par de años, vuelvo a ser guapo, rico y distinguido”. El título de la canción sirve de homenaje también, tal y como nos apunta el autor de las letras, al narrador británico P.G. Wodehouse (1881-1975). “Guapo, rico y distinguido” fue el título con el que se editó  en español el libro de este prestigioso escritor humorista inglés, publicado originalmente en inglés como “Hot Water” en 1932.  

Foto: Jorgito Nikisbrut
Con “Incapacidad permanente”, siguiente corte, vuelven los riffs contundentes de punk con un preludio rabioso, y una reflexión sobre la falsa amistad. El protagonista sabe que su amigo  “no es capaz de decir nada malo de mí” pero también sabe que “puede ser más tonto aún que yo”. De nuevo el microuniverso Waldorf se complica. Una letra que puede parecer, en principio,  inocente va enredándose con nuevos detalles y, de este modo,  nos enteramos que el supuesto amigo le ingresó en el discutido proyecto Narcocon, que no fue capaz de dar la cara por él, y que no le defendió. Para finalizar, resulta apabullante a la vez que genial cuando le dice: “Para que lo sepas, yo soy incapaz a secas”.  La voz del presentador del  “Saber Vivir”, Manuel Torreiglesias y su mítico “estáis enfermos” cierra el corte.  

Los amigos indeseables vuelven a aparecer, de forma ingeniosa, en ese “MBA”, canción de grácil melodía con un elevado grado de acidez en su letra, en la que un estudiante de máster martiriza a su amigo con su experiencia. Con detalles de pujante new wave de los ochenta, sueltan frases tan ingeniosas como: “ más me alegré yo cuando te fuiste, pero lo peor de todo fue que volviste”; o “Menuda tabarra me diste con el poquito inglés que aprendiste, el grupo que te montaste… “; para al final reconocer que “lo peor de todo es que triunfaste… definitivamente no quiero ver nada contigo, no me queda más remedio que matarte”.

“Muertos Vivientes”  cierra la cara A del disco con otra sorprendente combinación de rítmica y melodía apasionante. En esta canción  nos hablan de esos “zombies” más bien cotidianos, que no te persiguen para comerte, quieren simplemente matarte. Son muertos vivientes con cuentas corrientes… pero, como ya ha dicho tu madre y ha repetido tu padre, a los extraños no se les abre”. 

En el Fuengirola Pop. Foto: Mariano Neyra
La Cara B del disco la abre la voz del maestro Antonio Gasset quien dirigió “Días de Cine” hasta 2007 en que se acogió a un expediente de regulación de empleo de RTVE.  Su reflexión sobre la pérdida de tiempo durante una de las pausas de su programa da pie al corte de los Waldorf Histeria. Un gran tema en el que sobresalen esos riffs de punk que reproduce las con las que bordan sentencias tan impactantes como “llevo perdiendo el tiempo casi toda la vida, mi ocupación preferida”. Una opción que también requiere de sacrificios y convencimiento, y que precisa ver mucha televisión para ser completamente efectiva. 

Con la siguiente canción se mofan, en cierto modo, de esa manía por creer que la persona amada es la mejor hasta que deja de serlo. En “Nadie como tú” explican que “no me canso decirte que no hay nadie como tu… y eso que he mirado bien por los cojines del sofá…  No puedo encontrar a nadie como tu…  no sirvieron ritos de vudú, ni el ir a Katmandú, ni la encontré en el registro de la propiedad intelectual…”. Y del amor en la pareja al amor de madre. En “Porky’s”, el protagonista vuelve con resaca a la casa de su madre a descansar, comer bien y durante su larga siesta para reponer fuerzas, oye a su madre reírse a carcajadas viendo la película  “Porky’s” (1982) de Bob Clark. Como ya sabrás se trata de una obra cinematográfica sobre la diversión nocturna de unos adolescentes en un instituto de Florida durante 1954. La película influenció a todas las obras posteriores en las que los adolescentes eran sus protagonistas. Por eso, no deja de ser original que sea la madre quien se ría y que el hijo hubiera preferido quedarse con ella a verla, en lugar de volver a salir por ahí de marcha para encontrarse con más de lo mismo.   

Mediante esa acaparadora entrada de batería y unas guitarras precisas, nos ofrecen una nueva canción llamada “Subnormal”. Un título que despeja toda duda posible sobre la concepción que tiene la gente sobre aquel que no se sabe comportar con normalidad en sociedad. Un calificativo propio para aquel que, a pesar de que todo le salga al revés, reconoce “que hace tiempo que no me divertía tanto!!!”. Le sigue Superhéroes”, otro ejemplo más de esa hábil combinación de pop poderoso y letras sensacionales. En este caso se trata de una persona normal que es superhéroe a  media jornada. “No es para tanto, no pasa nada… resulta difícil combinar aventuras nocturnas con el horario matutino. No es fácil llevar una doble vida”. 

Para finalizar, el grupo nos ofrece otra vivencia más a añadir a este tratado fantástico sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Bajo el título de “Vamos a quedar esta tarde”, un chico harto de estar recluido, desconcentrado, invita a una chica a pasar la tarde en el parque y, así, de paso, le promete que devolverá los libros y los discos que se quedó en su día. “Luego ya se verá qué hacemos, qué manía con lo que quiero ligarte… hacemos lo que más te apetezca y por la noche damos una vuelta por el centro…”.

Reflexión final


Las emocionantes canciones de estos inspirados Waldord Histeria no solo están compuestas con una habilidad rítmica y melódica encomiable sino que, además, sus letras esconden, tras su aparente sencillez, inquietas reflexiones aplastantes sobre las complicadas relaciones interpersonales. Sus pequeñas historias cotidianas se desenvuelven arropadas por los acordes precisos, a la velocidad adecuada, con una destreza instrumental magistral y una voz principal poderosa. Son temas que mantienen la atención de principio a fin porque cuando menos te lo esperas, surgen detalles vitales que no pasan desapercibidos. Leves comentarios, casi al margen, se convierten en inducciones existenciales sin desperdicio alguno. Si a ese apasionante juego psicológico le añadimos que se sirven de melodías encantadoras dibujadas con unos arreglos musicales tan bien construidos como grabados, mezclados y masterizados, creo que no hace falta nada más para afirmar, tal y como empezaba esta reseña, que los Waldorf Histeria han creado el disco perfecto de punk pop con el que he de reconocer que hace tiempo que no me divertía tanto.       

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp o adquirir, en la flamante nueva web de Rufus Recordings, una copia del vinilo que incluye en el interior de su carpeta el disco en Cd. El 4 de abril se presenta el disco en el Rock Palace de Madrid a partir de las 22:30 horas con una entrada de 10 euros que incluye disco (+ info). 

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