miércoles, 6 de agosto de 2014

Un, dos, tres, Lupers... contra el sistema de usar y tirar, con su 9” editado por Folc Records

Las comparaciones resultan tan recurrentes que, en muchos casos, acaban siendo capciosas y contraproducentes. Una gran parte de la crítica profesional es incapaz de reseñar  un disco sin compararlo con algún capítulo de su enciclopedia particular de mitos y leyendas favoritas. De este modo, sueltan referencias al azar como si fueran dados en una partida entre colegas, o incluso arrojan dardos que pretenden demostrar que no les tiembla el pulso para amargarles la existencia si es preciso.  En el caso de Lupers, banda santanderina de punk, cabe la tentación de compararles con los irreverentes ochenta, pero al poco que nos fijemos en sus canciones, letra y música, nos daremos cuenta de que su trabajo va más allá del gamberrismo puro y duro. Pocas bandas de nuestra escena han sido capaces de decir, con sus temas, a veces tanto y en ocasiones tan poco, aunque siempre de forma convincente, con un par de acordes y a ritmo frenético.  Folc records acaba de editarles este 2014 un Ep con el título de 9”  en el que se entrecruzan detalles melódicos y rítmicos consistentes entre letras tan hilarantes como sorprendetes.              

Trayectoria
Primer trabajo 2011

El grupo está formado por las cantantes Miguela y Van acompañadas por Kiko al bajo y voz, Isra y Pablo a las guitarras, y Bruno a la batería y voz más diseño. El único que había tocado en una banda anterior es Pablo, quien formó parte de Mamawatu y Universo Pásmico.  Se crean allá por el año 2011 y empiezan haciendo versiones. El grupo con el que compartían local de ensayo, les echa en cara su rutina sonora a base de loops y les sugiere el nombre de los loopers que acaban por castellanizar pasando a llamarse Lupers.  En los prestigiosos estudios Drive Division de Alex Pis, en Santander, grabarían su primer disco con título homónimo y una decena de canciones tituladas “Tengo ganas de estar muerto”,  “Apestas”, “Fukushima”, entre otras, más una versión del "Last caress"  de los Misfits titulada “Las Caries”. Mezclan con excelentes resultados detalles de hardcore, punk pop o incluso psychobilly, ya con un criterio perfectamente identificable.  El diseño corre a cargo de la agencia Mutta de Bruno, responsable también del artwork de los siguientes trabajos.

Segundo disco, 2012

En 2012 vuelven a grabar en Drive Sessions  quince canciones englobadas en un disco llamado, de nuevo, como el grupo en el que destacan temas propios como  “Copón”, “Chica londinense”, “Estoy jodido”, “Rita”, “Puta Parisina” (en francés), entre otros, más una versión en este caso del “California Über Alles” de los Dead Kennedys convertida en “Viva España” con un contundente crítica sociopolítica memorable.  En este caso se mantienen los recursos sonoros habituales y añaden más constantes psicodélicas, funk,  after punk o incluso un toque de flamenco rock, según el caso.  Los dos discos son aclamados en directo en varios escenarios cántabros y logran el primer premio del  VI Concurso de maquetasen el Apple Pop de Villaviciosa (Asturias).

Llegados al mes de septiembre de 2013, repiten en Drive Division donde graban en directo con Alex Pis, quien mezcló y masterizó, nueve temas que llaman la atención de Folc Records. La discográfica les edita en vinilo con el título de 9”.   De nuevo la portada corre a cargo de Mutta Estudio y en este caso, aparece la foto de la hermana de una de las cantantes, recortada sobre fondo blanco, con la boca tapada por el nombre la banda. Se trata de uno de esos diseños que con aplastante sencillez, logra acaparar la atención de forma poderosa.

Las canciones 

Foto extraida de su facebook

El disco empieza con “Gatillazo”, tema de punk pop que ruge con esa batería imparable y esas guitarras acompañando a golpes de acorde a una letra sobre el temido “gatillazo” masculino.    “Y al bajar tu cremallera... Me encontré lo que no era “.  Le sigue “Valnera”,  en el que se aceleran los tiempos entre juegos de voces femeninas y masculinas. Un tema desternillante de aptitudes médicas con inseminaciones por detrás y por delante  a cargo del mencionado doctor.  A continuación nos ofrecen  “De pequeña  mola”, tema con potente riff de “garage punk” para hablarnos de los abusos sexuales de menores en el seno de la Iglesia. Añaden un buen solo de guitarra psicodélica.

Foto: Zaida Salazar

“4 horas” arranca con gritos espeluznantes para denunciar que en casa de “una pota zorra” solo han podido dormir cuatro horas. Con “Sistema  mola” recuperan su vertiente más reivindicativa y dura. Un excelente tema que se construye sobre un original  juego de guitarras. Critican  las estúpidas descargas indiscriminadas de discos que “nunca vas a escuchar”; o  cuando te compras esa ropa “que nunca vas a estrenar”. Un sistema de usar y tirar que precede a la poderosa “Menumenu” en el que el menú de bajo presupuesto con repetición sistemática de platos aceitosos se convierte en protagonista.

Foto extraida de su facebook

“Morireis  mola” tiene una melodía más pop aunque persiste el ritmo de punk . Un tema que sugiere la aniquilación de la raza humana, conclusión a la que se llega tras leer el diario. “Le has dao” tiene otra demostración de destreza rítmica y melódica con fragmentos narrados en los que nos cuentan, con gracia, una  historia sobre la absurda falta de precisión de los copilotos cuando les pedimos consejo para aparcar, adelantar o para no atropellar un camello en el Paris-Dakar. “KikoSong “ es el penúltimo tema del disco, un instrumental con gritos desaforados y susurros fantasmales con aires de alter punk que precede  a “Hijo de puta”, canción en la que el calificativo es mencionado  de varias formas e intensidades como perfecto colofón a un disco tan especial como éste.

Reflexión final

Foto: Fernansu su

Es posible que, tras oír el trabajo musical y literario de Lupers, caigamos en la tentación de compararles con otras bandas del imaginario irreverente nacional. Incluso puede que haya quien se permita el lujo de pensar que sus canciones, si bien son divertidas son  a su vez intrascendentes, como si una cosa estuviera necesariamente reñida con la otra.  Si es así, recomiendo una audición más pormenorizada porque, en mi opinión, ambas posibilidades de análisis son erróneas y prescindibles, tanto o más incluso que esta misma reseña si así os lo parece. Ahora bien, resulta insuficiente calificar este disco como un mero divertimento “gamberril”.  Aunque les parezca mentira a algunas mentes perversas, tan críticas como cansinas, hasta lo más sencillo, caótico y esperpéntico precisa de un esfuerzo creativo para que resulte especial y convincente. Los y las Lupers graban sus temas en vivo, con el imprescindible Alex Pis de Drive Division, para subrayar esa inmediatez y contundencia en el mensaje. De este modo, acrecientan la intensidad de unas canciones cuya creación e interrpetación evidencia un talento agudo muy original.
      
Nota: Los datos biográficos han sido extraídos, una vez más, de la gran web la Fonoteca. Puedes oír los temas en el bandcamp tanto de Folc Records como de Lupers.

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