martes, 14 de marzo de 2017

“We are The Oddballs”, Lp de debut de esta fabulosa banda de insurrectos malagueños con su grandioso frat-punk rock

Portada
En una secuencia de la memorable película “Kelly's Heroes” (1970) dirigida por Brian G. Hutton y titulada aquí como “Los Violentos de Kelly”, uno de sus protagonistas más carismáticos, el sargento Oddball, recibe un consejo exigente: “tienes la oportunidad de ser un héroe, ¡no seas gallina!” a lo que el personaje que interpreta el gran Donald Sutherland contesta: “-¿Qué crees que es un héroe?, ¡Un bocadillo de carne picada!”.   Solo es uno de los muchos ejemplos a destacar de este film  manifiestamente antimilitarista ambientado en la segunda guerra mundial.   Pues bien, de ese peculiar sujeto, toman su nombre genérico este combo malagueño de garage punk: The Oddballs, quienes en 2016 presentaban su primer álbum editado por Folc Records. Contiene 12 contundentes canciones que ejemplifican la enorme fuerza de estos músicos, antihéroes cuyo campo de batalla está en los bares o en sus magníficos como descalabrados directos. Conciertos en los que se entregan hasta lo indecible para que el respetable acabe hecho picadillo, pero de tanto bailar y vociferar sus grandes éxitos, ejemplos magistrales de frat-punk rock. 

Trayectoria 

The Oddballs, Fotos: Carlos Preil y Mario Vivancos.
Los Oddballs son Jose al bajo, Javi a la batería y coros, Juanillo a la percusión, Mario a la guitarra, voz principal y coros, y Dani a la voz principal, coros, y saxo.  Algunos de sus componentes habían tocado en bandas malagueñas ya disueltas  como Mister Moto, Toxic Womb o Alphajet, tras las que crean a finales del 2009 el grupo Puño Americano & His Puñettes, en uno de los múltiples encuentros y fiestas en el bar de Dani, el Drunk-O-Rama de Málaga.  Sacaron con Sleazy records un par de discos grabados en los Hollers Analog Studios de Málaga: un Cd en 2012 de versiones con el título genérico de “Helio Shake”, canción de Dani, más un Ep en 2013 con temas propios bajo el nombre de “Caveman”.   Tras cinco años de múltiples conciertos, esta banda se disuelve por  compromisos laborales y razones personales de las Puñettes (Inma, Irene, y Rocío substituyendo a Eva). Se despidieron el 27 de febrero de 2015 en un concierto celebrado en el Boogaloo Club de Granada durante una fiesta organizada por el Great Googa Mooga. El resto de la banda recupera a su antiguo batería, Juanillo, para hacerse cargo de tocar las maracas sobre un Golliat o timbal base, con el que se refuerza la pulsación rítmica salvaje en su brillante mezcla de rock and roll con garage punk.  

El disco fue grabado, mezclado y masterizado por Max RB, quien también se ha encargado de la producción con la banda,  en los  Holler Analog Studios en julio de 2016. El diseño de la carpeta, con ese fabuloso dibujo de la portada y contraportada, es de  Cristóbal Jiménez  “Cejota”. 
         
Las canciones 

The Oddballs. Foto: Toni Losas
El disco se abre con “Last Song”,  desparrame de sonidos cautivadores a base de batería y percusión bien compenetrada, saxo insistente, guitarras alocadas con ácidos momentos solistas más un bajo ciertamente persistente. Todos ellos dando cobertura a la gran voz solista que desgrana la melodía de este tema tan embriagador.  Le sigue “Dead Deers”, con su sabia mezcla de recursos de R&B, rock and roll, e instro-surf con los que conforman un excelente corte bailable y a su vez tarareable marcado con recursos primitivos y endiabladamente broncos. Incluyen buenos solos de guitarra que desarrollan los motivos principales respaldados por una banda que se posiciona con una contundencia brutal.  A continuación nos ofrecen “Fireball Stomp”, otra memorable muestra de cómo crear temas aguerridos, con ese ritmo de bajo y batería inicial, más perceptibles detalles de percusión selvática, que redimensionan el espíritu R&Bluesero de temas como “Peter Gunn” para adaptarlo al brillante universo salvaje de unos instrumentistas que sacan fuego de sus alocadas interpretaciones al saxo o a las guitarras.  El tema va creciendo con una seguridad aplastante hasta llevarnos al éxtasis colectivo.

The Oddballs en dirrecto. Foto de su Facebook
De este modo llegamos a “Broken Teeth” con su sensacional momento inicial de bajo que no nos abandona en todo el corte precediendo a una entrega absoluta por parte de la banda dando forma a otra maravilla de punk and roll desmadrado a base de frases tajantes y riffs afilados que cortan con solo mirarlos. Las guitarras insisten en esa especial capacidad de capturar nuestra atención con motivos montuosos al tiempo que el saxo no cesa en sus filigranas minimalistas de alcance sideral. Con “Sherman vs Tigerman” adaptan su vertiente más “garajera” con un tema que suena a banda sonora de disparatados dibujos animados de los sesenta a ritmo punk. Una maravilla de melodía y ritmo combinados con desfachatez y muy buen criterio profesional.  Finaliza la cara A con “Lonely Star”, adaptación del tema de los Saicos. Aquí los Oddballs consiguen que enloquezcamos a ritmo, convenientemente acelerado mediante magistrales arreglos, de este enorme tema que los legendarios peruanos editarían en 1965 como cara B de su mítico “Demolición”.    

The Oddballs. Foto: Toni Losas
La cara B comienza con “Slowly Killin’Me”, grandioso arranque con riff de bajo que nos recuerda al “Psycho Killer” de los Talking Heads que muta en un tema propio de punk oscuro y cavernícola. Espectacular manera de reconvertir un clásico en algo propio gracias al gran talento de estos músicos que tallan referencias con su natural idiosincrasia. Continúa con el tema que le da título “We Are The Oddballs”, un auténtico rompepistas o una traca de sonidos musicales con los que lograr que salten por los aires de la primera a la última fila de sus desmadrados conciertos. 

Le sucede un tema cantado en castellano,  “No sé bailar”, otra exquisitez para amantes del “garage” más alocado en el que saxo, solo free incluido, guitarra con fuzz a mansalva, y percusión irreprochable, más desgarrada voz principal, construyen un tema cautivador en el que si bien nos dicen que no saben danzar, queda muy claro que sí saben cómo lograr que tú bailes hasta desfallecer.  Llegamos ya extasiados a la versión del conocido tema de los Chicos, “We Sound Amazing But We Look Like Shit”, canción que puedes encontrar en el disco editado en 2010.  Si bien conserva todos los detalles que identifican a una de nuestras mejores bandas de rock and roll, como son los Chicos, no hay duda que podrás reconocer también muchas de las muestras de identidad de unos Oddballs inspirados y dispuestos a rendir un merecido homenaje con inusual humildad personal que no instrumental.    

The Oddballs triunfando en el Bule Bule 2015
Vamos cerrando tan fantástico trabajo con “Nazi Zombies Ate My Baby”, con otra entrada punk de batería más guitarra y saxo diseñando motivos de powerpop vertiginoso. Una de las canciones más bonitas del disco en la no nos pasa desapercibido el gran trabajo del bajo, la locura impresa por el saxo y en conjunto, la gran coordinación de todos y cada uno de los componentes de este fascinante banda.  Finaliza el disco con “Whisky a Go Go”, la última exhibición entre garajera y ritmablusera de los Oddballs, tomando como referencia el riff “tequilero” para reconvertirlo y encajarlo dentro del amplio abanico de sonidos de este combo que despierta pasiones con esos magníficos combinados de saxo y guitarra, bajo y batería, con irredenta percusión reforzada, y voz principal redondeando tan divertido como convincente proyecto de buen rock and roll.    

Reflexión final:

The Oddballs. Foto: Carlos Preil y Mario Vivancos.
Puede que os suene a comentario fácil, demasiado recurrente y, por tanto, prescindible pero los Oddballs son de esas bandas clave que explican, sin reservas, que es un auténtico combo de rock and roll.  Sin ir más lejos, el otro día  cruzaron todo el país de sur a norte, en dos días escasos, desde su Málaga natal hasta Santander para tocar en la fiesta del treinta aniversario del Rock-Beer The New. Para aquellos que saben, por poco que sea, algo de cómo están hoy en día las cosas, creo que no es necesario aportar excesivos justificantes de su autenticidad y actitud, pero para los que aún duden de su perseverancia y energía, les recomiendo que visionen ese video colgado en las redes sociales en el que se aprecia como el amigo Juanillo sigue aún de fiesta, dentro del vehículo de transporte, tras tamaña doble jornada maratoniana.  Porque para los Oddballs, la música es una gran fiesta a la que todos estamos convidados a bailar y disfrutar del momento, incluso para olvidamos por unos instantes de los problemas con los que nos llenan las mochilas de la infancia y la adolescencia en ese cacareado y, en muchos casos, absurdo camino de convertirnos en adultos responsables y serios. Si no has tenido el enorme placer de verles actuar en alguno de sus aclamados conciertos, te invitamos a que acudas cuanto antes a alguna de sus ceremonias de “Tank-Rock’n’Roll”; aunque si no puedes esperar, que lo entendemos, te recomendamos igualmente que consigas una copia de tan sensacional Lp, editado por Folc records, con el que también podrás extasiarte al grito de “We are the Oddballs!!”. Y si no te ves, siempre te queda la posibilidad de convertirte en bocadillo de carne picada de héroe, como diría el sargento Oddball… tú mismo.   

Nota:  Puedes escuchar las canciones en el bandcamp de Folc records donde también podrás conseguir una copìa del disco. Puedes leer tambiñen una entrevista en Staf Magazine.

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