lunes, 9 de abril de 2012

“Constants are Changing” de Ambros Chapel, dramatismo y elegancia en grado superlativo

Portada “Constants are Changing” 
Ambros Chapel  presentaron a finales de 2011 su segundo trabajo discográfico titulado “Constants are Changing” con su propia discográfica 7days music. Contiene 11 canciones que rezuman dramatismo y elegancia con cada uno de sus acordes, procesos rítmicos, temática, y arreglos instrumentales. Si nuestro propósito fuera el de encasillar, sin más, este disco posiblemente le catalogaríamos como afterpunk, un género en el que caben muchas ideas siniestras, rabiosas y oscuras, unas más creíbles y acertadas que otras, desde finales de los ochenta hasta la actualidad. Más allá de las etiquetas, Ambros Chapel están entre aquellas propuestas que se niegan a copiar mil veces lo manido y lo previsible de ese sonido de bajos retumbantes, ritmos penetrantes y voces atormentadas retorciéndose entre telarañas y panteones fúnebres.

Es evidente que este grupo valenciano no ha inventado los parámetros con los que solemos definir esa propuesta musical que nació tras la rabia del punk para vehicular la depresión existencial provocada por una sociedad injusta. Sería tan pretencioso, como innecesario, afirmar que su música no ha aprendido de ejercicios siniestros anteriores pero, en este sentido, creo que no toman como referencias principales las acostumbradas sino otras mucho menos populares como por ejemplo los geniales Magazine y por derivación todo el microcosmos musical de todo un genio, favorito personal, como es Howard Devoto, ya sea en solitario o con el dúo Luxuria. Ambros Chapel no quedan anquilosados en repetir unos pasos sino en dar verdaderas zancadas que les permiten expander su propuesta con detalles originales que les identifican y les distancian de otras ofertas temáticas y sonoras cercanas pero menos consistentes. 

Portada "Rome"
Ambros Chapel son Pablo Casero (voz y guitarra), Alfred Sanchís (bajo), Vicent Ortiz (teclados), José Rodríguez (batería), y Rafael Vicente (guitarra, coros). Empezaron en 2006, año en que grabaron su primera maqueta con la que consiguen cierta repercusión local a partir de su primer concierto en el Loco Club de Valencia. Al año siguiente dan forma a su segunda demo y salen de su ciudad para tocar en otros puntos del Estado quedando como semifinalistas de varios concursos a nivel nacional. Algunos de sus temas empiezan a ser bastante conocidos; aparecen en recopilatorios y en 2008 ganan el concurso Troglogló, en su sexta edición, organizado por la Caverna, local valenciano, al que se presentaron cerca de 40 grupos noveles.

Ese premio les permite grabar dos canciones con Dani Cardona en Studio 54. Su agenda de conciertos sigue aumentando mientras ultiman la grabación de su primer disco que presentaron en noviembre de 2009 con el título de “Rome”, editado por el sello valenciano independiente Malatesta Records y distribuido por Everlasting/Popstock. A destacar que una de sus canciones más conocidas, “25” se emitiría en la BBC en el año 2009. 

Su segundo álbum “Constants ara Changing” fue grabado y mezclado por Paco Morillas en Blackout Musice y masterizado por Mario G. Alberni. Presentado en formato Cd en octubre de 2011, su elegante portada de colores cálidos contrasta con una excelente foto en blanco y negro de Samuel Ferrer. Su personaje principal nos mira con complicidad inquietante mientras yace desnudo de cintura para arriba. En el diseño del disco a cargo de Bhyf, se añaden las letras de los temas sobre una foto de una tela cuyos pliegues acrecientan el intenso resultado visual. 

Se inicia el disco con “New nation”, un tema enigmático de principio a fin con ese juego rítmico de bajo y batería que delimitan su tono atmosférico. Destacables son también sus guitarras tenebrosas, esos leves toques de post rock y esa voz, enorme,  sugerente, que renace de ultratumba y cuyo recitado cercano al genial Howard Devoto, acaba por pulir el máximo atractivo de la banda. Le sigue “Tears” donde vuelven a triunfar guitarras y voces en armonía de riesgo. Desarrollos para nada ampulosos y tiradas largas de sonidos expansivos que trazan líneas audibles que se pierden en la inmensidad y regresan para envolvernos con suma intimidad. A continuación, “Call me may” empieza con esos ruidos que dan entrada a construcciones progresivas marcadas por bajos apabullantes. “Got an A” contiene un preciso punteo de guitarra que desemboca en un medio tiempo ensoñador con ecos y cambios sugerentes en el tratamiento vocal. “Constants are chanching” nace como un reloj que marca el paso del tiempo y al que se incorporan esas precisas guitarras a modo de minutero existencial, ayudadas por secuencias rítmicas inteligentes. “Glorions Sunday” empieza con una interpretación ensoñadora y dramática del piano ayudado por el pedal de los teclados, y va adquiriendo esa energía desbordante que permite la entrega de “Kissing the doom” con sonidos eminentemente rítmicos que crecen y retroceden para construir un clímax de sensaciones estallantes. Memorable también es la presencia de los teclados y esa necesidad imperativa de buscar los finales triunfales para perderse en un solo instrumento que cierra los últimos suspiros. Con “Beyond my comprensión” emergen esas guitarras afiladas que retoman la idea atmosférica del disco a la que añaden toques de pop y ese final dramático progresivo. “Survive”, es uno de mis temas favoritos, e incluso me tomo el atrevimiento de entrever cierto guiño, voluntario o no, a ese eterno “Cant dels Ocells”, interpretado por Pau Casals, con una versión afterpunk al modo de  Magazine que convierte la canción en verdaderamente sensacional. Le sigue “Nice TV” con esa elegante sencillez de las guitarras, envueltas en toques electrónicos magníficos, serena, y de nuevo con un alarde de dominio vocal sin parangón alguno. “Lullaby” cierra el disco con un planteamiento inicialmente instrumental, con aires de tristeza ambiental,  cambios de acordes y rítmicos muy originales, y un tratamiento genérico que profundiza en la belleza tácita de lo siniestro. 


Con este magnífico segundo trabajo es probable que Ambros Chapel pierdan el lastre típico de las bandas noveles en cuanto a si son o no una promesa, o si aportan algo o no al panorama musical actual, mientras que se incorporarán otras cuestiones tópicas al examen de la crítica especializada que se preguntará si han conseguido mejorar su propuesta, si han acertado en el camino, si nos ofrecen un producto propio o si dan visos que les queda mucho por aprender. Por mi parte, no creo que sean trascendentales ninguna de todas estas observaciones anteriores. Y con ninguna quiero decir ninguna. La mayoría de las veces suelen esconder críticas paternalistas sin demasiado interés.

El segundo álbum de estos pletóricos Ambros Chapel deslumbra por su elegancia y ese dramatismo implícito en todos y cada uno de sus once temas. Muchos de los grupos que en los últimos años han aprovechado el tirón de los depresivos y siniestros Cure, Bauhaus, Joy Division, al final resultan repetitivos y aprenderían muchísimo de este excelente “Constants are Changing”.  Por supuesto que su segundo disco puede ser considerado mejor que el primero si lo evaluamos a peso. No conozco ni un solo caso que sea necesario tener en cuenta esa valoración, ni discográfica ni vitalmente, ni de ninguna de las formas posibles. ¿Es acaso mejor el segundo hijo que el primero, o el segundo viaje, o la segunda novia o novio?, ¿tan necesario es tenerlo en cuenta?. “Constants are Changing” es diferente a “Rome”, eso si que es realmente importante. En este segundo álbum, aunque coinciden en filias y algunos parámetros musicales con el primero, se desarrollan conceptos con mayor intensidad y trabajo de ensayo, con mayor grado de experiencia, pero eso no lo convierte en mejor sino en diferente. Lo más importante es que guste, que emocione, que llegue, que conmueva, que comunique, y eso no solo es relevante sino que, en este caso, también es tan cierto como demostrable en grado superlativo.

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