jueves, 4 de septiembre de 2014

Pretty Olivia nos acerca el pop preciosista de Vicente Prats con un álbum de canciones perfectas

Aunque pasen las modas, el pop continúa ofreciéndonos ejemplos sorprendentes gracias a sus imaginativos artífices: hombres y mujeres que vuelcan en su obra experiencias agridulces con ritmos y melodías que envuelven las palabras de esa pasión tan precisa como transferible. Una necesidad creativa que, de una forma u otra, acaba triunfando en nuestra escena gracias a sus no menos entusiastas seguidores que sabrán valorarlo y disfrutarlo en su justa medida. El proceso comunicativo del pop es firme e irreversible porque se trata de una música vital e irrenunciable, si te gusta. Aunque se hubiese llevado a cabo en la intimidad de un estudio casero y durante años hubiera permanecido en el anonimato, la caprichosa justicia de la vida hará que alguna reverencial discográfica, por pequeña que sea, nos facilite al acceso a esas canciones desconocidas que merecen nuestro cariño y aplauso por su creatividad, por conseguir decir las cosas que siempre esperamos oír con enorme sensibilidad. Y ese es precisamente el caso del valenciano Vicente Prats quien acaba de debutar con su disco de título homónimo gracias al sello alicantino, Pretty Olivia Records.          

Trayectoria 
 
Vicente Prats forma parte de la banda valenciana Star Trip y cuenta para este proyecto en solitario con la colaboración de otros músicos como Rafa Navarro (voz, guitarra y coros), Francis Palacios (bajo y coros) Montxo Burgos (teclado y coros) Txema Mendizabal (pedal steel, armonica, guitarra y coros) David Osete (bateria y coros) Vicente Prats (voz, guitarra y coros).  En 2008 Vicente compuso, interpretó y grabó en su casa de Sedaví (Valencia) las canciones que componen éste, su primer Lp. En 2009  oiría sus temas Javier Abad quien decide editar el álbum en su sello Pretty Olivia records. Se trata de una discográfica alicantina de reciente creación en cuyo catálogo destaca también un sencillo a cargo de los británicos Loor a los Heroes y el álbum “A thousand Days” que recupera el repertorio de una banda australiana de jungle pop de Perth llamada The Rainyard.

Arturo Vaquero y José de Santiago se han encargado de la masterización en los Estudios Abrigueiro de Friol (Lugo) y Gorka Olmo ha creado un artwork muy especial para este álbum con carpeta serigrafiada por Vinyl-Sleeves. En la portada y contraportada podemos ver cómo una mano se mece con dulzura por la hierba y arranca  una brizna de un imaginario prado que se nos antoja una metáfora visual para ejemplificar el proceso creativo de Vicente quien, a su vez, toma del maravilloso mundo del pop, las detalles melodías y los conceptos rítmicos que precisa para complacernos con canciones sensacionales. Por último, cabe destacar que el vinilo es de alta calidad, se incluye un código de descarga y la edición está limitada a 300 copias.        

Las canciones

Vicente Prat. Foto de su facebook
“Empieza el juego” es el muy adecuado título del tema que abre el disco. Vicente Prats nos agasaja ya desde el primer acorde con un despliegue apasionante de recursos melódicos y rítmicos entre letras tan vitales como sentidas. Más allá de la relación interpersonal a la que se refiere, el primer verso podría interpretarse incluso como toda una muestra irrefutable de intenciones y expectativas: “he perdido tantas veces que ya no me importa lo que digas, tú ya sabes como acaba la partida mucho antes de empezar”. Lo cierto es que la apasionante partida de este disco acaba de empezar y uno ya tiene la grata sensación de que está oyendo uno de los mejores discos de pop que se han editado en este país en cualquier época.

A continuación nos ofrece “La última vez”, un genial tema con detalles acústicos en el que destacan los brillantes juegos a varias voces, generando una pasión sonora con raíces en pop sunshine de los sesenta adecuado, eso sí, al universo particular de un inspirado Prats. Tema de amor, desde el inicio al final de una relación en la que “ya no queda nada”. Y justo cuando se pide esa última vez aparece un brillante despliegue de guitarras ácidas que culminan de forma excelente esta enorme canción que acaba con potente bajo y batería.

“En tu mundo” es una fantástica balada que va directa al alma entre sueños y guitarras persuasivas. Con extraordinaria sensibilidad, Vicente logra despertar los sentidos con una canción echa a medida de cualquier oyente sensible. Le sigue “Tiempo perdido”, otra preciosa melodía de guitarras envolventes, con las que también se generan crescendos fabulosos, más algún que otro solo de orfebrería, para acompañar a una fantástica voz luminosa con la que logra que “soñemos con los ojos abiertos y nos sintamos libres, al menos un instante, para que hoy sea todo posible”.

Foto: Jorge Bellvar
La cara B se abre con “Encuentros”, otra muestra irrefutable del ingenio de su autor para crear momentos emotivos con las palabras justas y los acordes adecuados. Un tema de pop poderoso con riff efectivo para explicarnos una historia de amor, de encuentros, de búsquedas y de pérdidas. Aparecen también detalles de psicodelia surgiendo de una guitarra hiriente que busca el final, entre distorsiones, protegida por un bajo persuasivo.      

“Desaparezco” es un juego cromático de sonidos que pone los pelos de punta; ideal para dejarse llevar, sin que nadie nos empuje aunque tenga la razón. Un tema en el que la sensación de soledad, “congelado en la memoria”, adquiere un importante protagonismo. Las guitarras tejen una pared de acordes grandiosos que van creciendo a medida que avanza la canción hasta el éxtasis final. “Llegó el momento” anuncia los instantes finales de este gran disco y lo hace mediante unas guitarras clarividentes que nos levantan del suelo para convertirnos en “ligeros como las nubes”.  Una tremenda canción en la que nos habla del valor de la espera, de volver a empezar, como una estrella que puede brillar por fin, sin necesidad de complicarse la vida. Un solo de guitarra cierra este existencial tema que da paso a la intimista, “Todo parece distinto” con la que acaba el álbum. Canción sobrecogedora en la que confluyen todas las artes de este genial creador, pletórico y tan reflexivo como comunicativo. Efectos de metales, teclados, completan los arreglos de esta sencilla pero emotiva canción con la que el mundo del pop español no parece ya lo mismo sin su música.

Reflexión Final

Vicente Prat. Foto de su facebook
Vicente Prats me ha llegado al corazón con este maravilloso disco de pop en su máximo esplendor. Contiene ocho canciones preciositas que transmiten la herencia de grandes representantes de un estilo que, tal y como remarcaba al principio, evoluciona al margen de modas y, por supuesto, no tiene nada que ver con esas copias desprovistas de imaginación que se destinan al consumo de masas. El pop auténtico es selecto pero no excluyente. Si conecta con tus gustos, genera una empatía sentimental entre creador y seguidor difícilmente comparable a ningún otro estilo ni expresividad artística. Vicente ha conseguido culminar un proceso artístico maravilloso y esperemos que ésta no sea la última de sus exhibiciones de ese más que evidente talento musical. Buscando melodías, palabras y frases perdidas en alguna parte, ha logrado que la vida parezca distinta por medio de canciones perfectas que activan las fibras más sensibles de mi ser.  

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandacamp y comprar el disco en la web de Pretty Olivia Records. 

 

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