jueves, 13 de agosto de 2015

The Blackberry Clouds y los desiertos del alma en su disco “Blood on her boots, Flies on his wounds”

Portada
The Blackberry Clouds son una fantástico exponente del country rock como banda sonora ideal para amplios espacios contenidos, con pericia, en una sola mota de polvo del desierto, cuidando todos y cada uno de los detalles, desde los más grandiosos a los más pequeños, todos ellos igual de importantes. Para ello, no necesariamente se refieren a los típicos biomas de los Estados Unidos de América o de Australia. Pueden ser perfectamente páramos de aquí, que también los hay, o eriales del alma que abundan más que los cactus.  Acaban de sacar su cuarto disco, tras una larga como fructífera carrera que arranca a mediados de los noventa. Se titula “Blood on her boots, Flies on his wounds”  y lo edita este 2015 la almeriense Clifford records en su afán, muy loable y valiente, de conseguir un amplio catálogo de música actual presentando nuevos grupos o recuperando otros que merecen muchísima más atención de la recibida  hasta el momento.  El nuevo álbum de estos malagueños rezuma honestidad, arduo trabajo de equipo, y ese grado de intimismo que te implica en una historia de carácter, muy bien hilvanada, hasta el punto de sentirme dentro de ella encajando perfectamente con ese estado de ánimo que transmite la belleza y el intimismo de sus canciones.
 
Trayectoria 

Blackberry Clouds. Foto de su facebook. 
The Blackberry Clouds son una banda malagueña que aparece en escena en el año 1996.  Actualmente son Francis Barba, guitarra, pedal Steel, dobro; Frank Mora, contrabajo; Juan "Lillo", batería; Francisco Galacho, voz, guitarra, piano, banjo; más la colaboración de Julio Leal, guitarras, órgano, y piano. En los primeros años se curten en directo mientras graban un par de maquetas,  como "Old Nick is glamblin'on... and you lose", con detalles de hard rock setentero. Ganan el concurso San Pepe Rock de Ibiza y llegan a la final del Villa de Bilbao. Graban su primer trabajo discográfico, un MCD con el título de “Takin’ It Easy Is Our Business” (Surco, 2000), un disco que recuerda al sonido guitarrero de Detroit. Al año siguiente sale su primer álbum “Cheap’N’Down” (Alone Records, 2001) con el que giran por todo el Estado.  Regresan a los estudios para grabar su siguiente disco, “The Worst” (Lengua Armada/Alone Records, 2006), al tiempo que aparecen en recopilatorios como la “Serie Z Festival Compilation” (Wild Punk Records - 2002),  el de “Bendito Pop” (Junk Records, 2006), y la B.S.O. de la serie “Cuestión de Sexo” (Sony BMG, 2008). Su presencia en festivales es muy habitual y, de este modo, llegamos a 2013, año en el que va la luz “Dry Wind” (Autoeditado, 2013) con el que empiezan una nueva etapa sin su anterior cantante Francisco Báez, en la que las guitarras hirientes se combinan con arreglos de country rock.

Grabación del disco
En este 2015, Clifford records les edita este disco titulado “Blood On Her Boots, Files On His Wounds”  en una fantástica edición en vinilo de 12″ con un cupón de descarga digital en formato MP3 320 kbps. Fue grabado, mezclado y masterizado en 2014 en los prestigiosos estudios Hollers Analog Shack por Max R.B. Contaron con la colaboración de Mayita Trinidad cantando en “May the Wind”, Luz Prado tocando el violín en la mencionada canción así como en “Eastern Roads”.   Precisamente la letra de esta canción mencionada es la que aparece en la carpeta interior del disco, escrita a mano, en una especie de diario, del que asoma un billete de dólar, cuya hoja visible está manchada con gotas de sangre seca. Completa el artwork que ilustra el paso inexorable del tiempo, el paisaje montañoso a la par que solitario de la portada, las ruedas de mecanismo oxidadas en el interior y una destartalada carcaza de un vagón en la contraportada.  El diseño gráfico es de Juan fresneda y las fotos de Francis Barba.

Las canciones

Los Blackberry Clouds en directo. Foto de su Fb. 
El disco se abre con “Crown Of Thorns (Blood On Her Boots)” cuya solemnidad propia de un  himno emocional recuerda al espíritu del legendario  "When Johnny Comes Marching Home Again". Con un absoluto dominio de los recursos melódicos del country rock y una concentración rítmica inquebrantable, la banda da rienda suelta a una amalgama de momentos sonoros geniales que ya nos ponen en preaviso que éste no va a ser un disco cualquiera ni muchos menos, una mera y entusiasta adaptación de los referentes americanos. El resultado es original, casi intransferible, con esa voz única que se escapa del tormento para explicarnos una historia acompañada por guitarras acústicas que se mueven con soltura, con riffs que rugen en la inmensidad, ritmos que percuten en las palmas de las manos, y un contrabajo que golpea al suelo por el que se mueven nuestros pies mientras nos sorprenden con solos exquisitos. Le sigue “Ballad Of Blackberry Clouds”, una auténtica maravilla de cuerdas sonoras trenzadas para tirar del carro sobre el pedregal de la vida, con esa parsimonia del músico profesional que sabe bajar las pendientes con soltura, sin correr, para no descalabrarse. Uno a uno, los pelos van erizándose como escarpias a medida que la canción avanza, crece y explota en el estribillo principal, entre cascadas de guitarras y toques oscuros de piano. Absolutamente delicioso.

The Blackberry Clouds. Foto: Miguelón
“May The Wind” tiene un excelente juego a dos voces: un y una cantante dialogan con la brillantez de los grandes dúos del country. De fondo, un violín extraordinariamente bien manejado, completa la compenetración vocal con un contrapunto parsimonioso y exquisito. El resultado es de una belleza sin parangón, respaldada por una sección rítmica dispuesta a no perderse detalle de tan emocionante momento con sus discretos pero efectivos pasos.  A continuación nos engalanan la vida con un tempo rápido, bailable, llamado “They'll Hunt Me Down” en el que la instrumentación habitual americana, con su sensacional pedal Steel y esos punteos varios, dibujan el horizonte sobre el que saldremos cabalgando hasta la próxima parada que lleva por nombre  “Sabine River”. El título se corresponde con el nombre de un largo río del suroeste de los Estados Unidos que desemboca en el golfo de México y que transcurre por Texas y Luisiana, entre bosques de pinos y sabinas, de ahí su nombre, del español, que crecían en el curso bajo del rio. El entramado instrumental con el que navegan los Blackberry Clouds es siempre  caudaloso y diestro para moverse, con igual soltura, entre remansos oscuros como sorteando avalanchas apoteósicas que insuflan toda la grandeza de este río, o de cualquier río que transcurra, como nuestras vidas, entre situaciones existenciales varias.  

Foto: Javier Albiñana 
En la cara B nos ofrecen “Heavy Load”, canción de guitarras grandiosas y una voz que parece  cantarte en exclusiva, entre recursos rítmicos impecables y ese estribillo que aporta detalles melódicos fascinantes antes de surgir, de las mismísimas entrañas, los sonidos de la culminante guitarra.  Excelente canción que conjuga arpegios y riffs difuminándose en el eco del entorno con arreglos que se antojan inmensos. Uno se siente henchido de pasión para recibir en inmejorables condiciones el siguiente tema llamado “Cap Rock”. Aquí la banda se muestra especialmente intimista, reflexiva, con esos acordes de piano oscuro y guitarra tenebrosa. A modo de danza consternada desdibujan una melodía con unos arreglos que rebosan sinceridad, sobre un pedal de órgano. A medida que va avanzando el tema, compás a compás, es muy factible que el atento oyente note un nudo en la garganta mientras el estómago se contrae y el corazón parece latir mucho más lento del normal hasta los últimos momentos de ese majestuoso piano.

The Blackberry Clouds. Foto: Javier Albiñana
“Eastern Road” tiene esa conmovedora ternura que el country utiliza para hablar de temas penetrantes y acongojantes. Una vez más, los detalles de cualidad de ese quejumbroso violín resultan especialmente significativos e imprescindibles para una gran canción cuyo ritmo pausado permite dejar que el tiempo pase cadencioso en forma de balada con una melodía cautivadora. No faltan los detalles de piano, y la sucesión de secuencias sonoras a cargo de las guitarras, acústica, steel, dobro, eléctrica. Otra maravilla, marca inconfundible de la casa, que nos traslada embelesados a ese “The Day We Almost Were” donde emergen descargas sustanciosas de country rock salvaje a cargo de esos riffs guitarreros tan contundentes acompasados con una voz que nos sorprende, ahora enérgica y provocadora. La banda descarga toda la furia contenida en forma de un tema tremendo, sensacional, que pone punto y final al disco con esos solos hirientes, más unos ritmos que cabalgan como si fueran a la persecución de un sueño o quizás huyendo de uno mismo. Pero el disco no acaba aquí, una genial revisión del tema que lo iniciaba, “Crown Of Thorns (Flies On His Wounds)”, cierra tan espectacular álbum con un lamento final entre la tormenta. Un final verdaderamente apoteósico que vuelve a conmocionarnos con un último acorde que se pierde en la lluvia y los truenos en lontananza.

Reflexión final 

Fotos de su facebook. Tomoyuki Hotta
Cuentan los componentes de Blackberry Clouds, en entrevistas como ésta en el Giradiscos, que gran parte de las canciones de este nuevo álbum existían ya cuando hicieron “Dry Wind”, su anterior trabajo. Entonces grabaron con muchos problemas y pocos medios con lo que, aun siendo un buen disco, no pudieron reflejar todo lo que querían. Su nuevo álbum es consecuente con un extraordinario trabajo conjunto de creación y de grabación al tiempo que tiene una considerable parte de “desquite”, al culminar, ahora sí, una obra en todo su esplendor, lo más cerca posible de la idea original siempre ansiada por el artista.  Y eso, amigos y amigas, se nota en todas y cada una de las canciones: en los tempos muy bien medidos, en las melodías que surgen del alma, en las geniales instrumentaciones, incluidas esas esenciales colaboraciones de voces y violín que aportan su buen criterio, pero sobre todo en la paz reflexiva que desprende de forma genérica, con algunas licencias ruidosas que contribuyen a reflejar los contrastes de la vida.  Sin embargo, no me parece “Blood on her boots, Flies on his wounds” un disco tenebroso ni oscuro, ni siquiera atormentado aunque algunos momentos, tanto en  las letras como en la música, pudiera parecerlo. Se me antoja más bien un disco profundo y largo, como un río, con sus recodos, sus remansos y sus aguas rápidas según el momento.  Los Blackberry Clouds navegan por ese abundante caudal de ideas con una agilidad encomiable, aunque su recorrido no sea necesariamente  por un espacio físico en el sur de los USA, sino más bien por otro de más cercano. Me refiero a  nuestro propio estado emocional con el que se puede sentir, de inmediato, una tremenda empatía con su música altamente conmovedora.      

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp de Clifford Records en cuya web podrás adquirir una copia del disco en vinilo más descarga digital gratuita.

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